“Nosotros documentamos lo que pasa. No somos artistas ni creadores. Para mí, el fotoperiodismo es un oficio. Y creo que a veces nos olvidamos de ello, los fotógrafos corremos el riesgo de ser muy egocéntricos”. Las palabras del catalán Samuel Aranda son contundentes. Se las dijo al periodista Juan Peces, de El País de España, pocas horas después de que una fotografía suya recibiera el premio principal del World Press Photo.
La imagen muestra a un mujer yemení con el rostro cubierto, vestida toda de negro y ataviada con unos guantes de cirugía, consolando a un hombre herido. Aranda la tomó en las puertas de una mezquita en la ciudad de Saná, después de una manifestación contra el gobierno del presidente Alí Abdulá Saleh, en la que las fuerzas policiales y los francotiradores mataron a 10 personas. “La mujer que aparece en la imagen —le contó el fotógrafo a Peces— está esperando a recibir asistencia sanitaria. Allí estuvo sentada durante unos segundos antes de poder entrar”.