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Deshilvanar el ovillo

Tres días en una feria de insumos para la moda es un banquete total.

28 de enero de 2014 - 06:37 a. m.
Uno de los pabellones de exposición de la feria Colombiatex 2014, en Medellín, que concluyó el jueves. / Cortesía – Inexmoda
Foto: Inexmoda
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Acaba de suceder en Medellín, liderada por Inexmoda. Un espacio indispensable para abordar tanto una pregunta escueta y compleja -¿cómo está la industria de la moda en Colombia? como una menos problemática y extensa -¿cuál es el método para absorber de una manera eficiente la avalancha de información –textiles, datos estadísticos de consumo, herrajes, hilos, cintas, suelas y botones, características técnicas de maquinaria, experiencias empresariales, avances tecnológicos, posibilidades creativas a partir de nuevos tejidos, planes de negocios, transacciones comerciales- que una convocatoria así genera? La sola formulación de la última cuestión marea. Apuesto que se le nubló la vista, lector.

Eso no es nada comparado con el espectáculo que resulta observar el despliegue físico de todo un sector de la economía mundial, el de la moda. Pabellones tapizados de pequeñas mesas, agrupadas por marcas que embellecen más o menos su puesta en escena, alrededor de las cuales miles de personas se sientan, conversan, tocan muestras e intercambian datos personales, consienten un negocio, se levantan y permiten que circule el tráfico de gente durante once horas diarias. Los dueños de las empresas -más potentes y más discretas- juntos en un solo espacio. Todos ellos haciendo lo mismo con su equipo de ventas (un ejército en el caso de Coltejer, Fabricato, Primatela, Vicunha) o con la esposa al lado (en el caso de Tarom, empresa venida de Calcuta que pertenece al matrimonio Agarwala): supervisando las transacciones comerciales, promoviendo sus productos, conquistando nuevos clientes. Si además, se quiere imaginar la prolongación de cada productor de insumos para la moda más allá de la feria y de sus fronteras geográficas -allá donde están las plantas industriales, los trabajadores y sus familias- el asunto se vuelve puro ejercicio Escher. El tema requiere un rato frente al Aqua-Fan , el ventilador estrella de la feria que rocía diminutas gotas de agua al tiempo que ventila.

Víctor Pérez es un joven bodeguero de la empresa Dojeans que produce, desde El Hueco –espacio comercial para la moda masiva popular en Medellín- jeans para abastecer buena parte del territorio nacional. Prendas de $60.000 que se venden al por mayor y que deben reflejar la tendencia de cada temporada. “Los quieren muy recargados” dice Pérez sin levantar sus cejas espesas, delineadas, de las piedras en vidrio –doradas, niqueladas, con apariencia de virutas de plomo- que le ofrece Frank Giraldo, dueño de Insumatex, importador de remaches, lentejuelas y botones de la China y Corea. Giraldo está deprimido. “Hace cuatro años éramos cinco empresas como la mía, hoy importan más de 120. Así no se puede. La competencia me bajó mis ventas en un 50%. Ya sale meeejor fabricar acá” se lamenta con acento marcado, paisa.

Para el equipo turco de Soktas, en cambio, el mercado luce fulgurante. Con apenas tres años de asistencia a Colombiatex han logrado incursionar en el mercado de la camisería para hombre (su exquisita especialidad realizada con telas solamente elaboradas en fibras naturales). Soktas le suministra prendas a Hugo Boss y Roberto Cavalli. En Colombia a Carlos Nieto, por ejemplo. Y los ojos les brillan en simultánea al suponer que su producto va a ser suficientemente deseado y solicitado –y eso que el metro de tela comienza en 5 euros-. Por el pasillo pasa raudo uno de los ingeniosos carritos de Milonga: mini hamburguesas apetitosas bajo la luz fría y blanca que inunda Plaza Mayor.

Afuera hace sol y llueve a ratos, una combinación agridulce como el alivio angustiado que deben sentir los vecinos del conjunto residencial Space al saber que el estudio técnico entregado por la Universidad de los Andes recomienda la demolición total de los edificios donde ocurrió la tragedia del derrumbe el año pasado en Medellín.

La potencia mayúscula que luce esta feria parece tan elástica como la fibra Lycra que hace demostración de sus más recientes descubrimientos con un par de tijeras. Las modelos pellizcan las medias que cubren sus piernas y provocan agujeros de todos los tamaños. Nunca se corren, asombroso. Pero no es magia, es el resultado de un estudio cada vez más intenso del elastano descubierto por el químico Joseph Schivers en 1959 para Dupont. “Ofrecemos algo que el consumidor no sabe que necesita.

Hacemos moda estratégica y destinamos recursos donde logramos nuestros objetivos” resume Mariana Jiménez, gerente de comunicaciones de la marca propiedad de Invista.
A pesar de los miles de aparatos electrónicos que salen de bolsillos y carteras, compruebo que las tradicionales tarjetas de presentación (en cartón más o menos fino) reinan en Colombiatex. Un detalle del pasado en medio de una industria que reclama sin respiro solo futuro. Amas de casa, estudiantes de diseño y creadores de moda revisan con avidez la oferta de Gemsy. Ser independiente sería una posibilidad real si compraran el combo que ofrece la vendedora María Mercedes Angel: máquinas de coser plana-mecatrónica, fileteadora y recubridora por once millones trescientos mil pesos. El desarrollo tecnológico ha hecho posible acortar la distancia empresarial. En la feria resulta que sí se pueden muchas cosas. Falta calibrarlas y atrapar siempre el deseo inconsciente del consumidor real, como afirmarían los investigadores del Laboratorio de Inexmoda.

Mientras tanto, esta semana Valentino, Armani y Jean-Paul Gaultier presentaron en París sus colecciones otoño-invierno 2014. Al ver la suntuosidad de la fiesta metálica y azul propuesta por Armani Privé; la novia con velo elaborado en plumas de marabú y el apabullante vestido de noche de Valentino que muestra una falda bordada, inspirada en la pintura de Adán y Eva de Lucas Cranach, resulta portentoso saber que ninguna de esas prendas sería posible si previamente no existiera un fenomenal hormiguero como el que por estas latitudes sucedió en la capital de Antioquia.

Nota: al cierre de Colombiatex 2014, Inexmoda reporta expectativas de negocios por valor de US$266,9 millones, un 75% más que en 2013. Acudieron 26.419 visitantes a los cinco pabellones comerciales y a la programación académica en el Teatro Metropolitano. Hicieron presencia 1.760 compradores internacionales de 41 países y 9.168 compradores nacionales. Exitoso precedente para el segundo semestre de 2014 en el que se realizará también en Medellín, Colombiamoda (22 al 24 de julio) y, por primera vez en el país, la Convención Mundial de la Moda –edición 30 de la IAF- (29 y 30 de septiembre, 1 de octubre).

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* Periodista independiente. Creadora del espacio digital sobre moda en Colombia http://www.sentadaensusillaverde.com

@SillaVerde
 

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