2016 fue un año muy duro para Angelina Jolie. Al estrés generado por su divorcio de Brad Pitt el año pasado y la atención mediática que ambos tuvieron que soportar durante el proceso, se sumó la angustia derivada de que le diagnosticaran parálisis de Bell, un síndrome que afecta al nervio facial y que provoca debilidad e incluso parálisis en los músculos del rostro. (Lea: Desde su divorcio, Angelina Jolie se considera una ama de casa «ejemplar»)
Una publicación compartida de Vanity Fair (@vanityfair) el 26 de Jul de 2017 a la(s) 9:47 PDT
Una publicación compartida de Vanity Fair (@vanityfair) el 26 de Jul de 2017 a la(s) 1:03 PDT
Una publicación compartida de Vanity Fair (@vanityfair) el 26 de Jul de 2017 a la(s) 5:03 PDT