¿Se considera adulto contemporáneo?
Claro, estoy en el proceso de no olvidar lo que me gustaba en la juventud y disfrutarlo con los beneficios que trae la adultez. Acabo de ser papá, pasé de una vida de fiesta a una dedicada a la familia; de ser un empleado de casi 12 años, a ser un empresario.
¿Por qué decidieron iniciar la serie?
Encontramos un público importantísimo, esas personas que están pasando de jóvenes a adultos, una etapa de la vida en la que uno se enfrenta a muchos cambios.
¿Como cuáles?
Si estoy viviendo solo y me voy con alguien, ya es un cambio, o si vivía con alguien y llega un bebé… El cuerpo también empieza a cambiar: antes, nada mejor que una pizza doble pepperoni y queso un domingo a las ocho de la noche; ahora, un tecito, porque de lo contrario pueden dar pesadillas.
El mayor reto de la producción.
Traer al mercado un producto diferente, donde las marcas, los consumidores y el producto se mezclen. No es que a las personas no le guste ver comerciales, sino que cortan el contenido. Lo que hicimos fue involucrar el mensaje comercial dentro del contenido y eso es interesante.
¿Cómo celebrarán el primer año de la serie?
Abriendo la serie localmente en otros países. La estamos lanzando en Panamá con una versión local panameña, en la que el científico ya no es un español, sino un americano llamado John James Jr. Vamos a producir también en México y en Perú.
¿Le gustaría volver a tener 20 años?
No está mal comenzar a ser viejo. Con el equipo creativo que teníamos nos preguntábamos “¿quién quiere volver a ser un joven de 20 años de nuevo?” y todos eran como “no, yo ya pasé por ahí, soy feliz como soy”. Nuestro humor está basado en que la gente se ve identificada, por eso es tan exitoso.
El capítulo con el que se identifica.
El de deporte, el adulto contemporáneo que inicia un deporte cada 25 días con la convicción de que cambiará su vida y no pasa. Y el de la comida que es la nueva fiesta. Siempre que se prepara, llega el momento crítico de la ‘Y’, en la que ‘o nos tomamos el ultimo trago y se vuelve una rumba, o nos vamos’.
¿Y con el que menos se identifica?
El de la música. Ella y yo no tenemos una relación cercana, soy hijo de la cultura musical de Alejandro Villalobos, para mí es un playlist con lo que está de moda.
¿Qué le gusta hacer aparte de la producción?
Cocinar y comer un montón. Ahora soy papá y me encanta serlo, es algo que te cambia mucho.
Lo más difícil de ser papá.
Tengo solo una hija, se llama Manuela, y lo más difícil es no consentirla todo el tiempo. Aprender a ser el papá que disciplina y entender que uno está educando a una persona para muchos años después.
Un suceso cómico de su vida.
Cuando era adolescente salía de un bar, un montón de jóvenes empezaron a gritarme “¡hey, hey, hey!” y empezaron a perseguirme. A la cuadra, cuando me alcanzaron y alzaron, dijeron: “no, usted no es”.
¿Cuáles eran sus series favoritas de pequeño?
Los magníficos, MacGyver, y de dibujos animados Mazinger, pero me daba mucha rabia porque los horarios no se respetaban tanto. Si el bus se demoraba un poquito más, me perdía la serie y eso era una frustración.
Tres palabras que lo definan.
Alegre, amiguero y buenavida.
¿Practica algún deporte?
Ocasionalmente monto bicicleta, pero como buen adulto contemporáneo, cada 25 días encuentro un nuevo deporte.