En países como Francia, Estados Unidos e Italia, a pesar de que existen unas ciudades capitales indiscutibles de la moda —que en este caso serían París, Nueva York y Milán— , hay muchas otras ciudades intermedias en donde no sólo se realizan pasarelas e importantes ferias, sino que además se han convertido en verdaderos centros alternativos de producción de textiles y de diseño. En Colombia se consolida esta iniciativa de descentrar la moda, de dar la posibilidad de que no sólo en un escenario y en una ciudad —que históricamente y sin lugar a dudas ha sido Medellín—, se pueda apreciar la vanguardia de los creadores nacionales.
Sin discutir la prominencia que ha tenido Colombiamoda, es de celebrar que pasarelas alternativas como Plataforma K, en Barranquilla, y Caliexposhow se consoliden, porque más allá de las competencias pasajeras entre las ciudades, esta dinámica ayuda a darle un mayor impulso a la industria de los cortes y las fantasías, proponiéndole, por ejemplo, nuevos retos a los sistemas productivos de los diseñadores, mal acostumbrados a mostrar una sola colección al año. Esta tendencia permite que cada vez haya un público más amplio y formado en torno a la moda a lo largo de todo el país.
Durante toda esta semana, en las pasarelas del Caliexposhow la crítica, los compradores y el público en general pudieron apreciar las más recientes colecciones de diseñadores que se reinventan de diferentes formas para cada una de las ferias de moda del país, dejando atrás aquellos tiempos donde lo que se veía en las pasarelas alternativas de Colombiamoda, era una simple réplica de lo que ahí se había mostrado.
Grandes diseñadores engalanaron con sus colecciones primavera-verano la pasarela blanca y la pasarela negra del Centro de Convenciones del Pacífico, en Cali. Mónica Holguín, hija de la afamada diseñadora Pepa Pombo y quien siempre acostumbró diseñar para la maca de su madre, se presentó por primera vez sola y mostró una vez más que el tejido sigue de moda y puede asumir formas insospechadas. Por su parte, la encargada de cerrar el desfile del miércoles, María Elena Villamil, mostró vestidos con faldas de vuelo amplio con estampados atrevidos que mezclaban lo clásico con un estilo urbano.
La cuota local más novedosa la aportaron las pasarelas de marcas como Zur, que con sus bolsos enormes de cuero, diseños complicados y superposición de materiales, dejaron claro que el universo de los accesorios está despertando con gran potencia en el país. También sorprendió una marca joven, Clownaman, que a pesar de estar entre los nuevos creadores, mostró unos pantalones fluorescentes estampados y unas chaquetas de bolsillos muy andróginas y alternativas que dejaron a más de uno antojado.
Johanna Ortiz dio rienda suelta al volumen y a las faldas largas, ratificando que para esta temporada se imponen los extremos: o vestido que se extiendan hasta los tobillos, o minivestidos con mucho vuelo. Escotes pronunciados, blusas vaporosas, englobadas y cinturas caídas se dejaron ver en sus creaciones, que hicieron gala de una excelente confección y de una consecución muy delicada del detalle. El satín y el tul fueron sus elegidos.
Hernán Zajar, como es costumbre, sorprendió al público con una puesta en escena divertida y muy tropical, dejando claro que tras sus colecciones más allá de buenos cortes, hay siempre buenas ideas. La superposición de texturas disímiles que derrotan la ley de que rayas, estampados y puntos no puedan ir juntos, la inclusión de hasta cinco colores diferentes en un solo traje y la prominencia del vestido, serán, según este desfile, los gendarmes para la próxima temporada. Para esta ocasión, las formas tienden a alisarse, dejando atrás el exceso en volumen y los globos, ajustando mucho más la ropa al cuerpo, no en vano Hernán Zajar se casó con el uso de la lycra y los tejidos.
La fiesta de la moda la cerraron la diseñadora de vestidos de baño Paola Rabba y la creadora de ropa masculina Lina Cantillo en la pasarela Yanbal, en donde la moda y el deporte fueron uno solo.
Mucho más que moda
Uno de los enfoques e innovaciones más interesantes de este Cali Exposhow fue la presencia joyera.
Este año, aparte de los eventos relacionados con el mundo de la moda, tuvo lugar una muestra de expositores de joyería con talante y proyección en el mercado internacional.
Quienes formaron parte de esta muestra fueron escogidos teniendo como criterio primordial la capacidad para expresar y reafirmar nuestra identidad a través de sus creaciones. De entre 20 participantes, los seleccionados fueron diez caleños, entre los cuales sobresalieron Sonia Heilbron, Mizrachi y Nelly Rojas.
Las joyas fueron exhibidas en el lobby del hotel Dann Carlton, permitiendo que el público apreciara el trabajo de estos artistas y la calidad de la joyería que se está haciendo en nuestro país. Adicionalmente, se generaron varias ventas en el área, puesto que los visitantes de la feria debían pasar por allí para ver los desfiles.