El reto de Cocineros al límite es controlar la adrenalina y sacar a flote el talento y la creatividad culinaria. Preparar una paella para 100 personas, crear una entrada, un plato y un postre utilizando el maíz como ingrediente principal o cocinar comida peruana sin utilizar productos de mar son algunas de las pruebas que los siete integrantes de cada equipo deben superar.
Durante 13 episodios, argentinos, venezolanos, colombianos y mexicanos competirán con su arte culinario para demostrar quién es el mejor en estas lides y así ganar un posgrado en la prestigiosa escuela de cocina Cordon Bleu en Lima. También deberán seguir las órdenes de los exigentes chefs colombianos Jorge y Mark Rausch, quienes han estado al frente del restaurante Criterión, de Rausch Patissier, y del reciente inaugurado restaurante Allan en Bogotá, demostrando un real compromiso con la cultura gastronómica por medio de su cocina francesa contemporánea.
Las preparaciones de los concursantes serán sometidas al juicio de los jurados invitados y de la chef jurado permanente, Silvia Gast, que representa la academia estricta y quien no tendrá pelos en la lengua para criticar un plato que haya fallado en su proceso o en el resultado.
Todas las semanas los participantes se enfrentarán en una prueba en la que uno de los equipos perderá y deberá despedir a uno de sus integrantes hasta que quede el ganador.
Según Juan Maldonado, productor general del programa, el concurso tiene un ingrediente muy interesante que fue unir dos personalidades muy distintas, muy fuertes, pero que al mismo tiempo tienen el vínculo de sangre de hermanos y el profesional. “Los grupos se configuraron de acuerdo con el perfil psicológico de los participantes para que se generara un mejor contenido con los hermanos Rausch”, confiesa Maldonado. Otros de los retos de la producción que no se tienen en otro tipo de reality y que a los realizadores les tocó adaptarse a la fuerza fueron el ritmo y los tiempos inamovibles de la cocina.
Por otra parte, para Jorge Rausch lo más complicado fue adaptarse a las largas horas de espera de la televisión y a perderse de la vida durante un mes, pues las grabaciones eran extensas. Aunque tanto Jorge como Mark ya habían tenido la experiencia con su propio programa en el canal elgourmet.com, este era un escenario completamente diferente.
Mark asegura que el reto más grande era competir contra su hermano, a quien considera el mejor de Colombia. “Tenía mucho miedo porque sabía que el fuerte serían los platos de sal y el mío es el dulce. Estudié y me preparé mucho para afrontarlo”. A pesar de que con sus negocios tienen un ejército de personas trabajando para ellos, ser jefe no es lo mismo que ser mentor. Mark confiesa que tenía claro que no se iba a dejar involucrar sentimentalmente con los concursantes, pero fue una intención fallida. “Uno se encariña con la gente. Al principio había unos muchachos que parecían ser un desastre, pero terminaron demostrando que eran unos berracos”. Entre emociones y presiones, lo más importante para este chef fue llevarse la grata experiencia de haber contribuido a guiar a sus pupilos y que se hayan llevado algo de él.
¡Que empiece la faena culinaria!