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Cuatro cronistas de Indias en el siglo XXI

Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diego León Hoyos y Andrés Estrada prestaron sus voces para narrar algunas líneas de “El carnero”, de Juan Rodríguez Freyle (1566-1640) y contarles a los españoles las vivencias en la Nueva Granada durante el siglo XVII.

25 de julio de 2018 - 09:00 p. m.
Los colombianos Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diego León Hoyos y Andrés Estrada. / Cortesía Festival
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Almagro, España

Es la 1:00 de la mañana y en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, en España, este horario es óptimo para el inicio de una obra. En la programación habitual del certamen la oferta de espectáculos en sala comienza a las 8:00 p.m. y finaliza pasadas las 2:00 a.m., cuando cae el telón del último montaje de la agenda diaria. En la tarima del Corral de Comedias, un patio inmenso en una casona colonial en plena plaza urbana, están cuatro colombianos dispuestos a compartir anécdotas de antaño con los españoles.

Ellos son Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diego León Hoyos y Andrés Estrada, cuatro actores que han aportado su capacidad histriónica y su gestualidad al desarrollo de las artes escénicas en Colombia. En esta oportunidad, sus voces serán las responsables de todo lo que pueda suceder en aquel recinto a esa hora. La 1:00 de la mañana, según el elenco vestido de perfecta guayabera, es un instante óptimo para transmitir información de manera no oficial. Es, sin duda, un buen momento para el chisme (murmullo, cotilleo o antes llamado caso) y de eso parecen estar seguros los cuatro actores en escena.

Hablarán de lo que sucedía durante el siglo XVII en el territorio antes llamado Nueva Granada. A kilómetros de distancia, en la denominada Madre Patria, se desconocían los pormenores en las Tierras de Indias, y de ahí el interés del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, en cuya edición número 41 Colombia es el invitado de honor, por exhibir una adaptación de la obra El carnero, de Juan Rodríguez Freyle (1566-1640), un criollo (americano hijo de españoles), de quien no existe mucha más información salvo la que se desglosa en su propia creación.

La adaptación de El carnero, texto publicado en primera edición en 1859, es obra de los investigadores del Instituto Caro y Cuervo (ICC) Leonardo Espitia y Guillermo Molina Morales, bajo la asesoría de Carmen Millán, la cabeza principal de la entidad, mientras que la dirección del montaje está a cargo de Manuel José Álvarez. Todos ellos optaron por la selección de cuatro episodios singulares que abordan intimidades cotidianas de la Nueva Granada.

“La ceremonia y la leyenda de El Dorado; el episodio de la bruja Juana viendo en un lebrillo (recipiente de barro o de metal) lo que sucede en el Caribe; la historia de un adulterio con el carpintero que arregla y destroza una cama; y un malentendido mortal debido a la incomprensión de las señas que hace un sordomudo en Tocaima, fueron los fragmentos escogidos de El carnero para ser leídos en Almagro”, manifestó la delegación colombiana en España.

Por las características del relato, los actores Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diego León Hoyos y Andrés Estrada se convirtieron en una suerte de cronistas que durante más de una hora se dedicaron a elaborar, con el único recurso de su voz, una radiografía estable de lo que sucedía en la Nueva Granada. Los cuatro leyeron fragmentos especiales y bien escogidos que ayudaron a los españoles, varios siglos después, a elaborar una pintura fresca y detallada de esta porción singular del Nuevo Mundo.

“El carnero pretende ser una crónica de Indias en la que se narran algunas costumbres de los indígenas muiscas, la llegada y conquista de los españoles y las primeras décadas de la vida colonial. Su importancia, sin embargo, se deriva más bien de los rumores sobre la vida poco santa de algunos de los habitantes. Se destaca el gran número de adulterios, cometidos con ingenio y a veces con ayuda de brujas, que acababan por lo general en crímenes”, aseguraron los integrantes del colectivo encargado de la sesión especial de lectura.

Mientras los españoles reconstruían la época con cartas, crónicas de Indias y poemas épicos, en la Nueva Granada correspondiente al siglo XVII el registro se organizaba a partir de la Audiencia de Santafé de Bogotá, una ciudad que Gonzalo Jiménez de Quesada volvió a fundar en 1538 en un territorio que ya se perfilaba como el eje vital para el desarrollo de la cultura muisca.

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“Lo importante es que, en torno al año 1636, Juan Rodríguez Freyle sintió la necesidad de escribir la historia y los sucesos de su tierra natal, que ocupaba un segundo plano en relación a regiones tan poderosas como México o Perú”, comentó la delegación que a su vez quedó complacida por la posibilidad de divulgar en España y para un público mayoritariamente español un relato de ida y vuelta.

El eco de las voces de Cristian Ballesteros, Felipe Botero, Diego León Hoyos y Andrés Estrada todavía se escucha en el Corral de Comedias, en pleno centro de Almagro. Ellos, con guayabera puesta y a la 1:00 de la madrugada, representaron un nuevo rol en sus ya largas carreras actorales. Los cuatro fueron cronistas de Indias en pleno siglo XXI.

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* El periodista viajó a España por invitación del Ministerio de Cultura de Colombia.

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