¿Qué quiere dejar atrás ‘El Colombiano’?
El formato sábana, que ya es muy incómodo para los lectores.
¿Cómo ha evolucionado la política editorial del periódico en estos 100 años?
Ha habido una espina dorsal que se ha mantenido desde 1912 y que ha ido respondiendo a los signos de los tiempos, es decir, ha sido flexible de acuerdo con la interpretación de los tiempos y las circunstancias que se presenten.
Además de lo físico, en la parte de contenidos, ¿cómo se va a transformar el periódico?
Ese es el reto grande, porque todos en el periódico hemos tenido que reeducarnos sobre cómo hacer un periodismo para este formato (tabloide). Le estamos apostando a un periodismo que planee y haga todo el énfasis a un hecho noticioso, y lo otro quede en breves. Pero ese énfasis debe contener antecedentes, consecuencias, contextualización, comparaciones con situaciones similares en la misma zona, en otras circunstancias.
¿Qué hace que los lectores de ahora se rindan ante el formato tabloide?
Primero, la comodidad. El otro punto es que con el constante bombardeo de información y la facilidad de acceder a ella a través de cualquier plataforma, a los medios les queda el reto de hacer un periodismo de análisis y de trabajar muy bien géneros como la crónica y fortalecer las columnas de opinión. En El Colombiano estamos integrando la redacción de la página web y la del papel para trabajar a varias velocidades por horarios escalonados.
¿Se conservarán los colores de ‘El Colombiano’?
Cambiamos la paleta de colores. Serán más modernos y actuales, con las tendencias del día de hoy. El color fundamental es un verde más atractivo, dinámico, vibrante y claro.
Algunas portadas inolvidables del periódico.
La llegada del hombre a la Luna, el asesinato de Luis Carlos Galán, que coincidió aquí en Medellín con el del coronel de la Policía Benjamín Franklin Quintero, el 18 de agosto de 1989. El atentado a las Torres Gemelas y los triunfos deportivos y artísticos.
En Medellín quién le compite a ‘El Colombiano’.
Si no hablamos de los punto com, del mismo El Colombiano y otros medios, el segundo competidor es El Tiempo.
¿Cómo evalúa ahora la salida del periódico de Javier Darío Restrepo y Pascual Gaviria?
Javier Darío Restrepo es una excelente persona, lo aprecio mucho, no sé por qué en algún momento se fanatizó y a mí no me gustan los fanatismos y tuve una conversación con él y él resolvió no volver a escribir. De Pascual Gaviria prefiero no hablar.
¿Qué tanta libertad de prensa hay en Colombia?
En el papel hay plena libertad, en la realidad no tanta.
Sobre qué se ha censurado.
Solamente me censuro cuando algo que vaya a publicar haga daño a mi percepción del bien común o de la institucionalidad del país, de resto creo que hablo claro.
Un columnista que le gustaría tener en sus páginas.
Quisiera volver a tener a Héctor Abad Faciolince.
La metida de pata más grande como directora del periódico.
Haber puesto una carta que motivó una columna de Héctor Abad, cuando pudo haber existido un diálogo.
Un editorial que le haya costado.
El del asesinato de Luis Carlos Galán y del coronel Benjamín Franklin Quintero.
¿Y el que no ha podido escribir?
Que en Colombia hay paz integral.
¿Qué diferencia hay entre la Ana Mercedes periodista de hace 20 años y la de ahora?
Que con el paso de los años este oficio me ha ayudado a adquirir mucha serenidad.
Algunos la consideran una directora conservadora…
Me considero una persona de centro que sigue unos postulados de lo que fue el movimiento Progresistas, que es de mucha avanzada social, ese que tuvo de líderes a J. Emilio Valderrama, a mi padre Fernando y a mi hermano Juan.
En épocas de Uribe el periódico se declaró uribista, ¿ahora se declarará también santista?
A la gente se le olvida que a Uribe le criticamos muchas posiciones, así como lo defendimos en muchas otras. Fundamentalmente nos gusta el gobierno que hizo el presidente Uribe y obviamente todos los editoriales en cualquier medio de comunicación son subjetivos.
¿Y cuál es la posición con el gobierno de Santos?
Sentimos que están haciendo un esfuerzo grande en el Gobierno, aunque sentimos lejana la comunicación con él y quisiéramos tener una más directa. Creemos que la situación de orden público no es una percepción, sino una realidad, pero la solución no depende sólo del Gobierno, sino de todos.
¿Usted cómo se informa?
Abro Twitter, oigo radio y leo prensa de donde sea en cualquier plataforma. Es que ahora el mundo no es ancho y ajeno, como decía Unamuno.