Muchos de los grandes protagonistas de la alta costura como John Galliano, Jean Paul Gaultier, Versace, entre otros, estudiaron arquitectura. Jackie Saad tampoco se escapa a esta característica. Al final, le dio más importancia al espacio alrededor del cuerpo humano que al espacio exterior.
Su contacto con el diseño de modas lo tuvo a los 13 años, cuando creó un vestido para la Señorita San Andrés. Fue en esta isla donde pasó su niñez y parte de su adolescencia. Su madre hace parte de una familia judía polaca que emigró a Providencia y su padre es libanés. Sin duda, corre por sus venas una mezcla cultural inusual e interesante. La universidad, Bogotá y su trabajo como director artístico de eventos y catálogos vinieron después. Finalmente apareció Nueva York, ciudad donde se encuentra radicado y donde siente que puede desarrollar todo su potencial humano a pesar de que le encante trabajar en y por Latinoamérica. Por esta razón, considera que es un gran mérito haber sido escogido por la Fundación ALAS para diseñar las camisetas que los artistas utilizaron en los megaconciertos del pasado 17 de mayo.
Antonio Navas, el director creativo mundial de Ogilvy and Mather fue el encargado de modernizar el logo de la fundación y de invitar a Saad como diseñador, porque consideraba que su trabajo estaba cargado de esencia latinoamericana. Las camisetas las fabricó en Perú por la calidad del algodón y fueron bordadas a mano por 30 mujeres cabeza de familia, siguiendo el espiritu social de ALAS.
Su estilo fusiona la comodidad americana, el estilo europeo y la sazón latina. Para Saad, estar de moda es en realidad sintonizarse con el universo. Adora estar cerca del mar, viajar, y si de colores se trata, siempre se sentirá bien de blanco. De pronto esto se deba a que en la cábala encontró la suma de todas sus creencias y hoy en día es su guía espiritual.
Hace 4 años cambió el diseño de las colecciones femeninas por las masculinas. Fundó con otros tres socios la marca Latino Royalty, que es reconocida en el mercado por sus camisetas y accesorios, y por resolver necesidades para los latinos en Estados Unidos. Probablemente, fue ahí donde entendió su labor como diseñador. “Mi trabajo en el diseño es un servicio. El arte viene después de que se hayan resuelto todas las necesidades. No entiendo ni concibo la belleza estética superficial sin que haya un contenido que la respalde. Mi arte tiene que lograr comunicar”, asegura Saad.
La inspiración la encuentra en el aire, pero siempre trata de amarrarse a un movimiento cultural latinoamericano. Ha diseñado colecciones basadas en el Capoeira, en la música de Cuba, en los Andes, porque todo lo latino es una fuente inagotable de creación. Dentro de sus próximos proyectos está la apertura de una cadena de almacenes de ropa interior masculina y trabajar por los niños de Latinoamérica.