Si los zapatos que usan una mujer en París, una londinense o una elegante bogotana hablaran de su época; si los tacones y botines fueran signo de los valores sobre los que camina una sociedad, lo que se podría inferir echando un vistazo a la calle y las vitrinas, es que el mundo femenino camina fuertemente por los valores de los años 50, unos años en los que la austeridad requerida por la guerra se dejaba atrás y era reemplazada en el clóset por un nuevo universo de glamur que traía aires de esperanza.
Así, en pleno 2009, y como anticipación de lo que se verá en la primavera-verano 2010, las mujeres sacan a la calle a pasear zapatos de punta redonda u ovalada con tacón de aguja (también conocido como stiletto), que vuelve a ser de nuevo alto y sutil y que resalta las formas más femeninas .
También las bailarinas que popularizaron divas como Audrey Hepburn en la película Sabrina (1954), sólo que con más herrajes, detalles, moños y apliques florales, y finalmente, altas plataformas que fueron más propias de los finales de los 50 y principios de los 60, con alturas entre 7 y 10 centímetros. Todos acompañados de bolsos que se olvidan de los extravagantes tamaños, que los hacían parecer bolsas para hacer las compras y los acercan más a los sobres y bolsos pequeños bajo el hombro que llevaban las abuelas.
Pero después de volcar la mirada al suelo y reconocer que son tiempos en los que también imperan los mocasines, los botines y botas largas para mujeres de todas las edades (por mucho tiempo fueron exclusivas de las más jóvenes), reconoceríamos sin hacer muchos esfuerzos los arrebatos e intentos juveniles de los años 80, unos tiempos en los que el exceso y la exuberancias estuvieron a la orden del día y en donde el detalle y el lujo fueron usados y abusados para dar cuenta del estatus social.
“En materia de calzado, la gente más joven está completamente inmersa en esta década a raíz de la muerte de Michael Jackson, que provocó que los tímidos brotes de la moda ochentera que se veían venir desde hace algún tiempo, aparecieran ciento por ciento y alabaran modelos olvidados como los mocasines y los botines cortos de tacones altos y finos que se usan incluso con falda”, explica Ángela Useche, directora del taller Conceptos de Modas de Acicam, quien después de estar en el International Footwear and Leather Show de Bogotá, asegura que la tendencia también se ve con fuerza en Colombia.
Los botines siguen imperando, se llevan con plataforma oculta, como los de Yves Saint Laurent, o con puntas afiladas, como los de Chloé o Roberto Cavalli. Siguen siendo los complementos ideales para los pantalones pitillo y se los ve en cueros exóticos de pitón, boa o cocodrilo. De los ochenta además se imponen los colores fuertes —el verde reemplaza al morado de la temporada pasada—, el brillo para el día, una paleta ácida y colores pasteles aperlados y cualquier extravagancia en la forma de los tacones, que se volvieron un importante objeto de diseño para los creadores de calzado mundial en esta temporada.