¿Cuándo y cómo nació el afecto por los libros?
Cuando empecé a incursionar en el teatro. Era obligación aprender los textos dramatúrgicos: Shakespeare, Miller, Brecht, Lope de Vega, Chéjov, Sófocles, Eurípides, Esquilo, Aristófanes, Artaud.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?
Me enrolé con la literatura geopolítica y filosófica. Cuando fui militante en los partidos de izquierda en la década de los ochenta, era obligación leer la historia de Colombia y todo lo escrito en aquella época, El capital de Marx y las Tesis filosóficas de Mao. Después, cuando estudié filosofía y letras en la Universidad de Caldas, todo era libros.
¿Qué lo enamoró de los libros?
Que cuando uno lee un libro no vuelve a ser el mismo.
¿Es una forma de viajar gratis por el mundo y conocer amigos que no conocía?
Sin duda, además de adquirir herramientas para transformar el mundo.
¿Cuándo decidió irse por la radio?
Algún día me dije: “Quiero ser periodista, pero cuando estudie filosofía y letras”. Pienso que es un paso obligado, además de creer que uno como periodista puede cambiar conciencias.
¿Cuáles fueron los primeros programas?
Creé y dirigí un programa que se llamó Gente en Acción, en Radio Reloj. Posteriormente trabajé con Julio Sánchez Cristo en Viva FM. Luego fui jefe de internacionales en la cadena básica, con Darío Arizmendi, y más tarde productor general del programa La Ventana, con Iván Parra. Hoy soy el creador y conductor del programa Nuevo Mundo, que cumplió 10 años de estar al aire y que se hace en conjunto con estudiantes de periodismo de las diferentes facultades, y en septiembre de 2012, de este espacio nació El Club de Lectura como programa, los domingos a las 9:30 de la noche.
¿Qué recuerda de David Yallop?
(Risas) Me recuerda a 1993. Mi primera entrevista, las grandes ligas y su libro Hasta los confines de la tierra. A la caza del Chacal. Fue increíble, pues recibí buenos comentarios del mismo escritor.
¿Cuál ha sido la entrevista que más “jugo” le ha sacado?
En agosto de 1994 hice un trabajo que aún conservo, que denominé Los que se van y los que se quedan, cuando salieron de Cuba más de 30.000 cubanos a las costas de la Florida en balsas artesanales. Fue una experiencia inolvidable porque tuve la oportunidad de hablar con todo el mundo.
¿Cuál fue la entrevista más difícil?
La que le hice al maestro Rafael Alberti, no tanto por la dimensión del personaje, sino por la emoción que me causó tenerlo en los micrófonos.
¿Cada programa es un compromiso más con el oyente?
Demasiado. Por el respeto que se merecen y porque es para ellos que uno trabaja.
¿Qué opinión le merece Pilar del Río?
Que el amor sí existe…
¿Qué destaca de Le Clezio?
Su lucha contra la injusticia y por contarle al mundo quiénes somos verdaderamente.
¿Por qué decidió regalar 2.500 libros a las internas de El Buen Pastor?
El Club de Lectura, más que un programa sobre libros, es una manera de motivar al oyente a que lea, y en el caso de cualquier reclusorio, qué mejor regalo que un libro para que al menos le pongan alas a la imaginación y perciban la libertad en otra dimensión. Preso físicamente y libre mentalmente a través de la lectura.
¿A veces uno llora para adentro de la alegría que siente al hacer un evento como ese?
Esa es la esencia del periodista: compromiso ante todo. Más trabajo social y menos palabrería y protagonismo.
¿A veces es mejor un libro, amigo silencioso, que un amigo parlanchín y dicharachero?
Obvio, el libro es el único amigo que no da la espalda.