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“El matrimonio es el ‘shower’ del divorcio”

Aleida revela sus más ocultos secretos. Cree que la mejor forma de quitarse a un tipo de encima es despertándolo. Chat con el mordaz personaje de tira cómica que define a ‘Vladdo’, su creador, como su mal necesario.

09 de diciembre de 2008 - 06:00 p. m.
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¿Cuál es el sexo débil?

El de los impotentes.

¿Es vanidosa?

Nada más con la ropa, el maquillaje y el pelo.

¿Qué piropo le han echado?

“Con esa ‘mona’ completo el álbum”. ¿No es divino?

¿Qué le saca la piedra?

Que me crean idiota.

¿Es una gran consejera?

Puedo ser consejera, pero no comunitaria.

¿Qué la apasiona?

Ser mujer es la pasión más deliciosa.

¿Es usted un paño de lágrimas?

A pesar de mí misma, sí.

¿La mejor forma de quitarse a un tipo de encima?

Despertándolo.

¿Se considera una heroína cómica?

¡No me crea tan Íngrid!

¿Qué quiere en la vida?

Todavía no sé.

¿Y qué no?

Que ningún tipo me joda la vida.

¿Es consentida o manipuladora?

¿Quién dice que son virtudes excluyentes?

¿Sobre qué no le gusta opinar?

Aunque sigo con juicio la actualidad, me aburre inmensamente hablar de política.

¿Quién la entiende a usted?

No sé si Vladdo me entiende, pero hace el deber de interpretarme, cosa que se le abona.

¿Qué es más perjudicial: los hombres o el cigarrillo?

Cuando se vuelven vicio, ambos son dañinos. Y combinados, ¡peor!

¿Con quién compartiría una cerveza?

Con Alejandro Santo Domingo me gustaría compartir no sólo una cerveza, sino la cervecería.

Defina a Vladdo.

Mi mal necesario.

El matrimonio.

El shower del divorcio.

El hombre ideal.

Una utopía.

Sexo.

Un indispensable ejercicio de mantenimiento.

Amor.

La mejor música para el ejercicio anterior.

Soledad.

La falta absoluta de música y de mantenimiento.

Engaño.

El engaño es engaño (aunque ellos le busquen otros nombres).

Un político que admire.

Los malos políticos son los mejores. Me encantan, por ejemplo, Rafael Pardo y Antanas Mockus.

Y uno que deteste.

Si menciono uno apenas, los demás se ponen celosos y se arma una vendetta.

Una pasión.

La de Mel Gibson; por la banda sonora. Es una música maravillosa.

Un vicio.

¿Sólo uno?

¿Qué música escucha?

La que me sintonice con lo que estoy haciendo.

¿Qué celebra?

Los cumpleaños, y de la mejor manera: sin envejecer.

¿Qué le produce remordimiento?

Las lágrimas no derramadas y las afectos ahogados.

Un sueño.

Si lo cuento, no se me cumple…

Un lugar.

La isla de Santorini, en Grecia.

¿A quién invitaría a almorzar?

A Miguel Bosé: por inteligente, por divertido y por churro.

Un amor platónico.

Amor que se respete debe ser platónico, así sea sólo al comienzo.

Su comida preferida.

Preferida, la que no engorde, pero es más rica la otra.

Un licor.

Para la rumba, el guaro; para lo social, el vino; y para el romance, el coñac.

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¿En qué es exigente?

Para mí es fundamental la primera impresión. Y la segunda y la tercera… Las tiras cómicas no nos podemos conformar con la primera impresión.

Su color favorito.

Por encima el negro; debajo, el blanco.

¿Qué es ser feminista?

Habría que preguntarle a una feminista.

¿De qué se arrepiente?

Tengo arrepentimientos de varios tipos.

¿Para Aleida el papel aguanta todo?

Depende del papel.

¿Qué agüero tiene?

No creer en agüeros.

¿Qué le dice al espejo?

No le volví a hablar, porque me dejaba hablando sola.

¿Las mujeres se identifican con usted?

No le pido identificación a nadie.

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