El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

“El miedo al Presidente nos está matando”

La nueva vocera del liberalismo, Cecilia López, parece ser más brava que los hombres que la precedieron. Critica de frente al equipo económico del Gobierno; afirma que Junguito y Carrasquilla renunciaron porque no los dejaban manejar su cartera.

02 de agosto de 2008 - 01:25 a. m.
PUBLICIDAD

Asegura que los ataques en su contra provienen de un ministro inmaduro y de contratistas públicos que le hacen la segunda al funcionario.

La congresista Cecilia López tiene dos particularidades que llaman la atención en estos días: la primera, que es, gracias a la designación hecha por César Gaviria y su bancada, la nueva vocera oficial del liberalismo. Tendrá que enfrentar, en consecuencia, los debates que decida hacerle su partido al Gobierno en las plenarias del Senado. Deberá preparar los ataques, investigar las acusaciones que se formulen contra los funcionarios citados, demostrar la veracidad de las denuncias y, sobre todo, estar dispuesta a ser vapuleada por el grupo cercano al Presidente, conocido porque diseña estrategias mediáticas despiadadas. La segunda particularidad que la caracteriza, tiene que ver justamente con la dura confrontación que vive con el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, denominado ‘el Uribito’, no tanto por el parecido real de éste con el mandatario, sino porque él hace el esfuerzo por transmutarse en su jefe.

López Montaño no fue escogida al azar ni menos por ser mujer. El ex presidente Gaviria conoce la sólida preparación académica de esta economista, quien ha estudiado finanzas, domina varios idiomas, posee una trayectoria pública de muchos años en altos cargos del Ejecutivo y pertenece a juntas directivas de organismos multilaterales de importancia mundial.

En efecto, Cecilia ha sido directora de departamento administrativo, viceministra, ministra dos veces, embajadora, consultora internacional y fundadora de centros de pensamiento. Se codea con importantes economistas de los países desarrollados y su prestigio como profesional no es puesto en duda por nadie… excepto por el Ministro de Agricultura.

Pero eso le importa poco. Lo que más le duele según afirma, es que ‘Uribito’ se haya “metido” con su vida personal y familiar. En esta charla con El Espectador, la senadora también revela que el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, que comparte a través de una publicación los ataques de Arias contra ella, tiene un contrato de cien millones de pesos anuales con el Convenio Andrés Bello, supuestamente creado para fines que nada tienen que ver con política interna de los países; asegura además que un columnista de este diario, el cual hace comentarios peyorativos sobre ella, es igualmente pagado por ese Convenio. Y describe el sexismo que suelen sufrir las mujeres que entran a la política, entre otros temas.

Por su temperamento, su bagaje en la administración y su ‘cancha’ en la vida, Cecilia López no será como un ratón asustadizo. Los asesores de la Casa de Nariño se equivocan si calculan que esta mujer es desvalida y fácil de amedrentar.

Cecilia Orozco Tascón.- Siendo la primera vocera del liberalismo, y este un momento político tan complicado, ¿se siente vulnerable por su condición femenina?

Senadora Cecilia López Montaño.- No sé si seré más vulnerable, pero sí que mi trabajo será muy difícil. A las mujeres que nos desempeñamos en el campo de la política nos ha costado mucho trabajo acceder a estos cargos y que respeten nuestro desempeño, aunque debo reconocer que he gozado del reconocimiento de mis colegas.

No ad for you

C.O.T.- ¿Por qué le dieron la vocería de su partido precisamente ahora?

C.L.M.- El ex presidente Gaviria me quiso dar esta oportunidad después de dos años y tuve la fortuna de recibir el apoyo unánime de la bancada, probablemente porque poseo una trayectoria profesional muy larga. Por ese lado, me siento respaldada y cómoda. Pero sí hay un factor que puede derivarse de mi condición de mujer: los ataques personales y familiares. Me pregunto si los funcionarios del Gobierno que lo hacen se atreverían a tocar la vida privada de un contradictor masculino. Hasta fea y bruta te llegan a decir.

No ad for you

C.O.T.- ¿Los funcionarios a los que se refiere discriminan sólo a las congresistas de la oposición?

C.L.M.- Se sabe que para que una mujer tenga credibilidad en el campo político tiene que demostrar doblemente sus

No ad for you

capacidades. Ese es un fenómeno generalizado y en el Congreso se nota más. Pero admito que las cosas tampoco han sido fáciles para las uribistas. Es más: a mí me va mejor dentro del liberalismo que a ellas en sus propios partidos.

C.O.T.- ¿Por qué su enfrentamiento con el Ministro de Agricultura se ha vuelto tan agrio?

No ad for you

C.L.M.- Esa situación ha sido muy desagradable. Conocí al ministro Arias en un foro que organicé cuando traje al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. En ese encuentro me di cuenta de que Arias era una persona inteligente pero supremamente arrogante. Tal vez está muy joven y le ha hecho daño el ascenso tan rápido que le ha propiciado el Presidente. Le falta madurez y por eso se siente intocable. Como no acepta las críticas, usa armas innobles como la burla y la falta de respeto. Inclusive ha sacado a relucir hasta el nombre de mi hijo.

C.O.T.- ¿Por qué?

C.L.M.- Como ellos se habían conocido antes, pues habían sido compañeros, el Ministro mencionó asuntos que sabía por razones de amistad. Mi hijo, que fue director de Crédito Público cuando el ministro Carrasquilla lo trajo del exterior, no tiene nada que ver con mis opiniones como senadora. Menos ahora que está en el sector privado. No es correcto que Arias me ofenda con temas personales y todavía es más grave que trate de usar a otros individuos para hacerlo. Este es un debate profesional y así debe mantenerse. Realmente Arias se ha pasado de la raya conmigo.

No ad for you

C.O.T.- ¿Por qué dice que se ‘pasó de la raya’ y quiénes son las otras personas que, según usted, él usa para ofenderla?

C.L.M.- Le cuento la historia: el Partido me pidió que recopilara la información que habíamos utilizado para el debate que le hicimos al Ministro. Entonces escribimos un folleto que titulamos “Carimagua, un modelo desplazador”. Allí utilicé un estudio de la Universidad de los Andes donde se prueba que no haberles resuelto la situación a los desplazados le cuesta al país entre 3 y 4 puntos del crecimiento agrícola por año. Ese dato le molestó muchísimo. Cuando se supo que este folleto iba a salir, el Ministro empezó a anunciar que él también iba a sacar un documento y que le pondría por título “El modelo ceciliano de destrucción rural”, en donde hace afirmaciones inexactas y tergiversadas sobre mi gestión como ministra de Agricultura hace doce años. Después se supo que este documento estaba siendo elaborado por el Centro Primero Colombia, cuyo presidente es José Obdulio Gaviria. Según he podido verificar, el señor J. O. Gaviria es financiado por el Convenio Andrés Bello, el cual a su vez tiene un contrato de cooperación técnica con el Gobierno. Al asesor Gaviria le pagan en esa entidad, $100 millones año. Francamente me parece indecente que en vez de defender su gestión por sí mismo, el Ministro use a otra persona para atacarme y que ésta sea pagada con dineros del Estado.

No ad for you

C.O.T.- ¿Está segura de lo que está diciendo?

C.L.M.- Claro que sí. Y no sólo sé de ese caso. Un columnista que se llama Ernesto Yamhure, quien cada ocho días escribe en El Espectador, se refiere a mí en términos muy desagradables. Ese señor también recibe dinero del Convenio Andrés Bello y de otras entidades del Estado. ¿Cómo así que el ministro Arias se vale de contratistas del Gobierno para atacarme? Los dineros de la cooperación con entidades culturales no pueden servir para insultar y golpear a la oposición.

C.O.T.- Me imagino que tiene cómo probar lo que dice.

C.L.M.- Por supuesto.

C.O.T.- ¿Estaría dispuesta a que se revise su gestión como ministra de Agricultura?

No ad for you

C.L.M.- No veo ningún inconveniente. Pero tengo derecho a exigir que Arias asuma el debate él mismo y no por interpuesta persona. Le recuerdo que mientras yo fui ministra en 1996, él está en el ministerio hace varios años. Entonces él ha tenido todo el tiempo del mundo para corregir lo que supuestamente yo destruí. Si Arias quiere que yo acepte que fui la peor ministra de Agricultura de la historia de este país, lo hago. Como en el chiste costeño, me doy por muerta. Pero eso no lo convierte en mejor ministro a él, ni hace que su desempeño pase milagrosamente de ser malo a ser bueno.

C.O.T.- Me da la impresión de que la perturban más los ataques personales que los que se derivan de su gestión.

No ad for you

C.L.M.- Pues sí. Me parece que lo mínimo que uno puede hacer en estas posiciones, es respetar a los demás. A propósito, deseo hacer una comparación en la que no había pensado hasta este momento: nunca he visto que Arias use la vida privada del senador Robledo, quien también ha sido duro crítico suyo. Tampoco he sabido de ningún columnista que se refiera a la esposa o a la familia de Robledo. Eso me parece muy bien, porque así tiene que ser. Pero pregunto: ¿Por qué sí lo hacen conmigo?

C.O.T.- ¿Lo que quiere señalar es que el Ministro es machista?

C.L.M.- Sí. Su actitud es profundamente machista.

C.O.T.- ¿Hay más funcionarios del Gobierno que se comportan igual al ministro Arias?

No ad for you

C.L.M.- Tengo que reconocer que el Ministro de Protección Social tuvo una actitud de mucha altura durante el debate que le hicimos la semana pasada. Fui muy crítica con él y sin embargo sus respuestas fueron decentes. El Ministro de Hacienda también ha resistido las observaciones que se le han hecho y jamás le he oído contestar con una grosería. El Presidente ha sido amable pese a nuestras distancias, y sé que aprecia a mi hijo. Entonces me sorprende que nadie pare al ministro Arias.

C.O.T.- A usted también le recordaron hace un tiempo su matrimonio con un hermano de ‘Simón Trinidad’. ¿Cómo fue esa historia?

No ad for you

C.L.M.- Nunca me casé con él. En cambio Maruja Iragorri, sí. Tuve una relación afectiva con Jaime Palmera entre el año 92 y el 98, con varias interrupciones. Cuando lo conocí, hacía mucho tiempo que él no tenía ningún contacto con su hermano guerrillero. En un momento dado, cuando secuestraron a una hermana de Jaime, alojé a sus padres, ancianos de 90 y 85 años, en un pequeño apartamento que tenía en Cartagena porque habían sido amenazados de muerte en Valledupar. Recuerdo que el primero que me sacó a relucir ese cuento fue Álvaro Araújo en un debate, y después han vuelto a mencionármelo. Por ejemplo, el señor Yamhure escribió hace poco en su columna que yo confundía la palma con la palmera. Ese comentario obviamente es de mala leche.

C.O.T.- ¿Cree que el ministro Arias también está detrás de ese ataque?

No ad for you

C.L.M.- Claro que sí.

C.O.T.- Dándole la vuelta a esa página, ¿cuál es la primera crítica que le haría a la administración como vocera?

C.L.M.- Tengo claro que hay que trabajar simultáneamente en una agenda de paz y en una de desarrollo. El Presidente se dedicó a la primera y se olvidó de la segunda. Tuvo suerte con ese esquema porque su estrategia coincidió con un período de crecimiento mundial y eso le permitió que la economía del país mejorara sin ocuparse mucho de ella. Ahora la sola seguridad democrática no le funcionará, porque la economía se está desacelerando y la culpa, por más que el mandatario lo diga, no es del Banco de la República. Por eso creo que el liberalismo debería dedicarse a proponer la agenda de desarrollo para los próximos años.

No ad for you

C.O.T.- ¿Por qué cree que el Presidente ataca ahora al Banco?

C.L.M.- Porque se le está dañando el ‘caminado’. La fórmula del Presidente de ‘seguridad democrática con confianza inversionista’ fue exitosa y nadie lo niega. Pero él convenció al país de que bastaba con darle plomo a la guerrilla y que todo lo demás vendría por añadidura. Uribe también la emprende contra el Banco de la República porque está en campaña. Si no fuera candidato, tomaría la economía en serio.

C.O.T.- Pero un analista le diría que el Presidente no es el responsable de las condiciones internacionales adversas.

No ad for you

C.L.M.- Así es, pero a él se le advirtió en todos los tonos que aprovechara el período de crecimiento para reducir el gasto público; para crear un superávit fiscal y para diseñar políticas productivas que le permitieran enfrentar la ‘destorcida’. Pero no oyó, ni hizo nada, y ahora quiere echarles la culpa a los demás.

C.O.T.- ¿Qué sucederá entonces con los miembros de la Junta del Banco?

No ad for you

C.L.M.- Si la Junta del Banco de la República no se quita esa armadura que tiene, y no explica lo sucedido, se la van a tragar viva. Mi recomendación es que salga y hable. Si no, sus directivos quedarán más heridos que los jueces. Como aquellos son tecnócratas, creen que la discusión pública no es importante. Se equivocan. Aquí, el miedo al Presidente nos está matando. Si se quiere poner bravo que lo haga, pero hay que obligarlo a explicar por qué tiene un equipo económico tan flojo y por qué no tomó las decisiones cuando lo tenía que hacer.

C.O.T.- Veo que el equipo económico del Gobierno le parece muy malo.

C.L.M.- Es flojo, pero acepto que el Ministro de Hacienda es una buena persona.

C.O.T.- Eso no lo hace buen ministro.

C.L.M.- Cierto. Él es amable, pero es mejor senador que economista. No le habla duro al Presidente y Ministro de Hacienda que no tenga la capacidad de enfrentarse con el jefe, encerrarse con él y decirle lo que le tiene que decir, es un ministro que no sirve. Óscar Iván Zuluaga es un político y en este momento lo que se necesita es un economista experto.

No ad for you

C.O.T.- No existe todavía un ministro que se le pueda enfrentar al Presidente. Por eso no lo hicieron los anteriores encargados de Hacienda.

C.L.M.- Pues mire, cada cual manejó las cosas a su manera. A Roberto Junguito lo respeto y creo que cuando él vio que no le permitían resolver los temas de su cartera, tomó una decisión inteligente: se fue. Carrasquilla luchó, aguantó, y seguro que se ganó una úlcera. Ambos son serios y tal vez por eso se retiraron. Imagínese lo que estará viviendo Zuluaga, si a ellos les tocó la época de las vacas gordas y cuando era más fácil capotear la situación. El Ministro actual es muy débil.

No ad for you

“Me gusta César Gaviria modelo 2006 en adelante”

C.O.T.-¿Con quién se identifica más entre las mujeres de la oposición: Piedad Córdoba o María Emma Mejía?

C.L.M.-  A ambas les reconozco sus méritos. De Piedad respeto mucho su compromiso con la pobreza y con las causas sociales. Sin embargo, no he compartido algunas de sus actuaciones. María Emma me parece una mujer inteligente y hábil. Pero soy distinta a ellas dos. Tengo una larga historia en administración pública y mi estilo es más de corte académico.

No ad for you

C.O.T.- ¿Con cuál de las congresistas de la coalición del Gobierno se identifica?

C.L.M.-  Con Gina Parody, porque me parece valiente, independiente y solidaria. Es una gran promesa de la política.

No ad for you

C.O.T.- Entre los ex presidentes liberales, ¿prefiere a Samper o a Gaviria?

C.L.M.-Me gusta Gaviria modelo 2006 en adelante, porque hoy él es un dirigente cercano a los principios de la Social Democracia.

No ad for you

C.O.T.- ¿Y qué pasó con su amigo Ernesto Samper?

C.L.M.-Al ex presidente Samper le guardo una infinita gratitud. Recuerdo que ‘soné’ 18 años para ser ministra y siempre me decía a mí misma “hasta que no nombren a la última mujer del país, no voy a tener una oportunidad”. Él corrió el riesgo de nombrar a una persona polémica y contestataria como era yo en aquella época y me mantuvo, a pesar de las dificultades y peleas.

Denuncia amenazas de muerte

La senadora Cecilia López ha recibido en el lapso de veinte días dos amenazas de muerte. Los mensajes le llegaron vía fax a su oficina y se hacían responsables las autodenominadas Águilas Negras. La congresista sufrió además un susto el fin de semana pasado. Estaba haciendo ejercicio en un parque público, cuando una camioneta de vidrios oscuros paró a su lado, alguien bajó una de las ventanas, la observó sin decir palabra y después de unos segundos dio la orden de arrancar. Aunque no pasó nada, los escoltas alcanzaron a ponerse en guardia por el precedente cercano de las amenazas, que al parecer están asociadas con el tema de los desplazados y Carimagua.

Ver todas las noticias