En La maldición de la casa Winchester se puede ver a una Helen Mirren de luto, empática, supersticiosa. Allí interpreta a Sarah Winchester, una viuda salida del Viejo Oeste que intenta aplacar a los espíritus que la persiguen desde que su esposo inventó un rifle que les ha quitado la vida a miles de personas. En esta película, estrenada el jueves 22 de febrero, Mirren no es la misma que se ganó el Óscar interpretando a la reina Isabel II. Aunque nunca pierde su elegancia, aquí se puede ver cómo se alimenta de una historia real que ha llevado a que la construcción donde sucede la película sea considerada la locación más aterradora del continente americano.
Mirren, originaria de Londres y con antepasados rusos, ha interpretado a reinas en seis ocasiones y se ha llevado a su casa galardones como el Globo de Oro, Bafta, Critics’ Choice, SAG y un Óscar, luego de ser nominada en cuatro ocasiones.
Hablamos con ella sobre su encarnación de la eterna mujer de luto que diseñaba cuartos para cada una de las entidades que su personaje decía sentir, una construcción en San José (California) que en la actualidad tiene 160 cuartos, 7 pisos, 476 puertas, 6 cocinas, 47 chimeneas, 10.000 ventanas en 24.000 metros cuadrados, y a eso habría que sumar las historias tenebrosas que la han rondado desde siempre.
Hablemos un poco sobre la mitología que rodea a Sarah Winchester.
Hay mucha mitología en lo que respecta a Sarah. Uno puede ver cómo en su vida ese mito creció en torno a ella y a la creación de la mansión.
Actualmente la casa está construida en la mitad de la calle San José, en una zona muy comercial, pero en sus inicios fue cimentada de tal forma que no había nada a su alrededor. Era una tierra de cultivo y de un momento a otro, en mitad de ella, empieza a aparecer poco a poco una construcción extraordinaria, edificada por una viuda que siempre viste de negro y que nadie en el pueblo ha visto nunca.
Sarah (Winchester) era muy privada y siempre estaba en su casa. Todo esto dio para que se empezaran a crear varios mitos sobre ella, incluso estando todavía con vida. La casa se fue volviendo igualmente cada vez más extraordinaria, más complicada y más grande, por lo que su mitología ha ido creciendo a la par con el paso del tiempo.
¿Cómo fue visitar la verdadera casa Winchester?
Nunca había estado allí antes. Grabamos algunas escenas en la mansión, pero las filmamos en los exteriores de la casa. La mayoría de escenas las grabamos en Melbourne, en estudios que fueron hermosamente construidos con base en muchos de los cuartos, corredores y escaleras reales. Es por esto que para mí fue muy familiar llegar a la mansión verdadera. Aunque tengo que aceptar que quedé asombrada con los detalles tan increíbles que tiene la casa; uno puede pasar horas enteras contemplando cada cuarto.
¿Le parece que la mansión es una obra de arte?
La mansión es, sin lugar a duda, una obra de arte, porque tiene esa característica que tienen las producciones artísticas: no tiene reglas ni normas ligadas a la arquitectura. Está absolutamente llena de misterio y es en sí misma la labor de un artista.
¿Cómo fue trabajar con los directores, los hermanos Spiering?
Creo que si se dirige una película en conjunto, es indispensable entenderse muy bien con la persona con quien se está trabajando. En este caso particular, siendo los Spiering hermanos gemelos, ese entendimiento se da por sentado y es muy fuerte. Es fascinante ver cómo se desarrolla esa conexión que tienen. Es como si uno hablara con una sola persona, pero dos bocas diferentes son las que contestan. Independientemente de eso, tuvieron dos roles muy diferentes a la hora de dirigir el filme.
¿Qué nos puede contar de la relación que tienen Sara Winchester, su personaje, y Eric?
Jason Clarke interpreta a Eric, el psicólogo enviado al principio de la película por la compañía del rifle Winchester a evaluar la cordura de Sarah. Esto porque la quieren sacar de la junta directiva de la compañía al creer que ella se ha vuelto loca. Esta situación se convierte un poco en un partido de esgrima, como en una batalla entre Sara y Eric.