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El señor de los alambres

Moscas, hormigas, cruces y lámparas hacen parte de la particular obra de Roberto Romero.

12 de septiembre de 2008 - 08:12 p. m.
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Si los dadaístas pensaban en la necesidad de convertir las obras de arte en objetos funcionales y comercializables, el argentino Roberto Romero pensó primero en hacer algo funcional, que luego,  sus manos, sin querer, fueron convirtiendo en arte. Sus obras podrían radicarse en las paredes de una sala al mejor estilo francés, en el lobby de un hotel, o en una galería de arte.

Este licenciado en literatura descubrió las potencias ocultas del alambre un día que quiso darse a la tarea de crear una lámpara para su habitación. A la mano sólo tenía una madeja de alambre dulce y pensó que era un buen comienzo. Sin embargo, cinco años pasaron hasta ver convertido en realidad aquel proyecto. “Lo más difícil fue pensar en la resistencia del material, en el equilibrio que cada pieza de alambre debía tener para que el objeto terminado fuera armonioso”, asegura Roberto.

La pulcritud en los dobleces y las líneas y la selección de materiales disímiles como conchas, vidrios soplados de oriente y piedras hicieron que su lámpara se convirtiera en objeto de admiración entre sus amigos.

“Hago cada boceto a lápiz, de hecho toda mi obra no son más que una conjunción de líneas y eso es una de sus grandes particularidades, todo da sensación de levedad”, explica el artista radicado en Colombia.

Fue el hotel Santa Clara, de Cartagena, el primero en abrirle un espacio a este creador con una exposición de cruces de diferentes tamaños y procedencias que se mostraron a lo largo de todos sus corredores. La obra se vendió completamente y quedó sentada la intención de realizar una nueva muestra.

Ahora, son cabezas de caballos, avestruces y renos, libélulas y moscas y un juego muy sobrio de cruces y lámparas las que se exponen en las paredes del hotel  Victoria Regia de Bogotá. “Mi obra persigue la transparencia, es como ver con volumen un dibujo hecho a lápiz”, explica Romero, que ha incluido nuevos materiales para esta muestra como cristales de Swarovsky, satín negro, seda, cobre y plata.

Después de diseñar los trofeos de la mujer BIT 2008 y de hacer los accesorios para la más reciente colección de Lina Cantillo, Romero piensa que es posible que su arte gane un nuevo tamaño y se traslade a los cuellos, las manos o los vestidos de las mujeres.

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