La cita fue en un salón de la Universidad de los Andes. Las reglas de juego, muy sencillas: respuestas cortas y contrapunteos. El tema: la creación de vida artificial. Tanto Helena Groot, directora del Laboratorio de Genética Humana en esta universidad, como Ignacio Zarante, del Instituto de Genética de la Universidad Javeriana, asistieron puntuales.
La conversación, como toda conversación, resultó caprichosa e impredecible. Muy pronto los dos expertos abandonaron los puntos de vista contrarios para adentrarse por el camino de los inquietantes dilemas que ha desatado el osado genetista norteamericano Craig Venter tras anunciar, hace un par de semanas, que logró crear una célula que funciona con un genoma artificial.
¿Qué fue exactamente lo que logró Craig Venter?
Groot: Primero encontraron la forma de trasplantar un cromosoma de una bacteria a otra. Luego crearon un cromosoma artificial. Luego le quitaron el ADN a una bacteria, insertaron un cromosoma artificial y la bacteria se reprodujo. Recordemos que era una bacteria que tenía el genoma más pequeño que se conoce.
Zarante: Aclaremos algo fundamental aquí. El autor, que es nada menos que Craig Venter, se podría llamar el “niño terrible” de la genética. Él estaba vinculado al Proyecto Genoma Humano, pero tuvo dos divergencias gigantescas con el consorcio internacional. Una fue la técnica sobre cómo secuenciar y la otra sobre quién debía quedarse con los derechos. Venter propuso patentar toda la secuencia. Salió de allí y montó una empresa. Los países más desarrollados del mundo hicieron el oso ante una empresa pequeñita, que casi les secuencia primero el genoma humano.
¿Puede considerarse vida artificial lo que hizo Venter?
Zarante: La célula, además de información genética, posee una gran cantidad de organelos que cumplen funciones como producir energía, alimentarse, moverse. Esas estructuras no son información genética. Son proteínas, grasas, carbohidratos. Él no las ha reemplazado.
Groot: A mí me inquietó mucho cómo encontraron cuáles eran los genes esenciales para construir ese cromosoma artificial. Entiendo que tomando uno de estos pequeños genomas empiezan a quitar unos genes para saber si tienen o no una función. Un proceso muy ingenioso. Él empezó al revés. De algo con vida, comenzó a quitarle genes para saber qué era lo esencial.
Zarante: Hay que ser cuidadosos con la definición de vida. A los genetistas nos gusta la idea de que la genética lo maneja todo. El problema es que nos creen demasiado. ¿Qué es lo importante, el piloto o el carro? Venter le cambió el piloto a la célula y funcionó.
Groot: Pienso en las frases que se dicen en un momento de entusiasmo. Hay que tener cuidado con los términos como el de ‘vida artificial’. Para mí eso no es vida artificial. Me remonto a 1953, cuando Watson y Crick entendieron cómo era la molécula de ADN. Se fueron a una taberna en Cambridge, se tomaron unas cervezas en el pub Eagle y dijeron “hemos descubierto el secreto de la vida”. Ahora nos dicen “hemos descubierto la vida artificial”. Para mí, no sé si soy ingenua, no es vida artificial.
¿Lo manejaron mal los medios?
Zarante: Quiero leer el título exacto del artículo “Creación de una célula bacteriana controlada por un genoma sintetizado químicamente”. Es exacto. Preciso. No dice posible vida artificial. Eso lo ponen los medios de comunicación. Sé que los periodistas están buscando noticias, pero cada vez que salen estas notas, las acciones de Venter se disparan.
Groot: Los periodistas deben tratar de presentar las cosas como son. Rescato que tienen la capacidad de vender una idea, pero hay que explorar nuevas metodologías para no crear falsas expectativas.
¿Podremos llegar a crear vida artificial?
Zarante: Es el inicio. Sin esto no era factible hacer una célula completamente sintética. Vienen procesos de una complejidad elevadísima, porque el DNA tiene una simpleza respecto al resto de cosas. Voy a citar a Richard Dawkins, el autor de El gen egoísta. ¿Puede un organismo vivo, que es natural, hacer algo artificial? ¿Un castor cuando hace un dique está haciendo algo artificial? Por qué tenemos esa tendencia a pensar que nosotros hacemos cosas diferentes? En la visión de Dawkins, esto de Venter es interesante, porque si pensamos que lo que importa no son los organismos, el castor o el humano, sino el ADN, entonces hay que inventar una forma de sacarlo de este planeta para que tenga nuevas posibilidades de existir. Esa es una postura interesante.
¿Cuáles pueden ser las implicaciones éticas?
Zarante: Pasó con la clonación. Al llevarlo a los medios de comunicación, la gente piensa en clonar a Natalia París y a Hitler. Esto va directo a Cosmopolitan y Vanidades, allá termina desdibujado. El mito que la gente va a imaginarse es que si podemos crear una bacteria artificial, vamos a crear humanos artificiales.
Groot: Una de las grandes preguntas para todos es cómo se originó la vida. Estos trabajos de golpe nos permiten conectar cuáles son los genes esenciales con el origen de la vida.
Zarante: Si soy capaz de manipular bacterias con tanta precisión, se puede convertir en algo muy bueno o muy malo. Ya están hablando de acabar con derrames de petróleo con bacterias que metabolicen hidrocarburos. O podrían crear un ejército de bacterias para acabar con el enemigo. Cualquier avance genera cosas buenas y malas. Venter parece seguir el principio de ‘si somos capaces, hay que hacerlo’. Pero qué tal que esta bacteria se salga de control. Él dice que tiene varias estrategias para detenerla, pero eso decían de las plataformas de petróleo. No soy amigo de visiones apocalípticas, pero tampoco son unos imposibles.
¿Debe autocontrolarse un científico o someterse a la regulación externa?
Zarante: Creería que la empresa privada tiene menos controles éticos que las universidades e instituciones públicas.
Groot: No creo que una persona esté en la capacidad de ejercer todo el control. Hay personalidades por un lado muy brillantes, pero por otro jugando a ser Dios. Hay una sed de conceptos éticos en nuestra profesión.
Zarante: A Venter esto le costó mucho trabajo, pero hacia adelante las técnicas que se necesitan para imitarlo son muy simples y muy baratas. Cualquiera con un pequeño avance de conocimiento y algo de dinero, un millón o dos millones de dólares, puede comenzar a hacer estas bacterias tranquilamente. Si esto no tiene regulación externa, podrían llegarse a cometer arbitrariedades.
¿De qué manera se replantean nuestras ideas religiosas y filosóficas?
Zarante: A mí me parece muy interesante que alguien pueda hacer una vida sin necesidad de utilizar la reproducción que conocemos, sexual o asexual. Es algo que choca contra todos los estamentos, religiosos, morales, legales. ¿Si mato la vida que hice es un homicidio? Sería una pregunta para los abogados.
¿Qué le preguntarían a Craig Venter?
Groot: Voy a hacer una pregunta muy estúpida, pero es la primera que me viene a la cabeza: ¿haciendo todo esto, cómo tiene tiempo para salir a pasear en su velero?
Zarante: ¿Por qué esto ha tenido tanta trascendencia en los medios de comunicación? ¿Por qué tanta publicidad?
Craig Venter, el irreverente
John Craig Venter nació el 14 de octubre de 1946 en Salt Lake City (Estados Unidos). Años después de regresar del frente de batalla en la guerra de Vietnam, este bioquímico se vinculó al Proyecto Genoma Humano, que buscaba secuenciar el ADN humano. Sus diferencias con los directores del consorcio internacional lo llevaron a fundar Celera Genomics, la empresa desde la que intentó secuenciar el genoma antes que sus antiguos compañeros.
Actualmente es el presidente del J. Craig Venter Institute. En junio de 2005 cofundó Synthetic Genomics, firma que recibe millones de dólares para desarrollar microorganismos modificados genéticamente que permitan producir biocombustibles.