¿Habrá alguien más querido y famoso que usted en América Latina?
Que lo digan otros. No es importante para mí, lo importante es ir haciendo una labor que sea fructífera y si se logra algo más, bueno, pero hasta ahí.
¿A cuántos países llegó ‘El Chavo del Ocho’?
Los videos han estado en todos los países de América Latina, con excepción de Cuba, una excepción digamos que temporal porque estuvo por unos días y luego ya no. Bastantes países de Europa, hasta África.
¿Cómo nació el ‘Chapulín Colorado’?
Era escritor en laTV, no era actor ni nada por el estilo, y tenía muchos deseos de hacer un personaje como el Chapulín. Lo escribí sin pensar en mí y lo ofrecí a muchos actores, pero dijeron que no les gustaba. Después tuve la
oportunidad de hacer un programa en un canal nuevo de TV y lo realicé. El segundo programa empezó a dar una fama intensa, y yo feliz de la vida, por supuesto.
¿En qué año se comenzó a concebir el personaje?
Pasó al aire por primera vez a finales del 69. Estoy a un ratito de cumplir 40 años con él.
¿De dónde salió la chiripiolca?
De algún problema mental. Una vez puse al Chómpiras con un defecto: no podía controlar ciertas acciones en las que el cuerpo no le obedecía a su cerebro. Muchos años después me enteré de que existe una enfermedad así y se la dejé al personaje.
¿Y por qué ese nombre?
En el mar español hay una avecita que se llama casi igual: chiripiorca. Es pequeñita, como un colibrí —me imagino, porque sólo leí la descripción—. Le puse con ele en vez de ere: chiripiolca.
¿Qué tanto se parecía El Chavo a Roberto Gómez cuando niño?
Creo que mucho, sobre todo en la timidez. He sido tímido muchas veces en mi vida.
¿Cuál era el nombre de El Chavo?
Esa es una trampa enorme, pero no la va a obtener (risas). Ni yo lo sé. Se llama como cualquier persona que esté viendo la TV.
¿Sigue escribiendo poemas?
Nunca lo he dejado de hacer, es un sentimiento que brota casi siempre espontáneamente. No sé cuándo los vaya a publicar. No creo llegar a hacer una colección suficiente como para editarlo, tal vez para añadirlos a una reedición la anterior, eso sí podría ser.
¿Esa vena poética ayudó para la conquista de Florinda Mesa?
Ella lo acepta y dice que sí.
¿Roberto Gómez tomó pastillas de chiquitolina?
No me habría dado cuenta, pero algo debe haber sucedido porque por lo general la gente normal sobrepasa de los 1,60 y yo no. Me ayudó para hacer El Chavo y el Chapulín, creo que sí debí haber tomado pastillas de chiquitolina.
¿El Doctor Chapatín sería capaz de controlar o atender esta gripe porcina?
No sé, no he hecho el cálculo, no me ha pasado por la cabeza.
La más grande satisfacción de su vida.
Los lugares que he visitado y el cariño que no tiene precio han sido inconmensurables a mi modo de ver y lo seguirán siendo por un rato.