¿Qué le encanta?
Tantas cosas… estar vivo, actuar, la fotografía, tocar batería y me encanta mi mujer.
¿Cómo lo seducen?
Con inteligencia, velocidad mental y una buena carreta.
¿Qué tan mentiroso es?
Muy mentiroso, actúo todos los días y me pagan por mentir.
¿Y lo han cogido en las mentiras?
Claro, sobre todo cuando niño.
¿Fotografía o actuación?
Las dos. Me parece muy aburridor dedicarse a una sola cosa.
¿Con el ajetreo de las grabaciones ha descuidado su compañía de fotografía El Silencio?
Nunca lo haría. Tengo un equipo que ama la empresa y trabaja más que yo.
Su mejor modelo.
Ser imparcial es difícil, pero la verdad Carolina Guerra es demasiado hábil y uno lo agradece como fotógrafo.
Uno complicado.
Muchos. De hecho, modelar no es tan fácil como la gente piensa.
¿Quién está en el lente de su vida?
Todo el mundo, soy un ser bueno y me preocupa el mundo.
El lugar más hermoso para hacer fotografía en Colombia.
Providencia, Cartagena, Bogotá y otros secretos profesionales.
¿Le gusta que lo retraten?
Depende del fotógrafo, no me le paro a cualquiera, los tengo seleccionados.
Su mejor ángulo.
Detrás de la cámara. Me gusta más mi cerebro que mi cara.
¿Con o sin compromiso?
Compromiso del alma.
Lo mejor de haber estado en ‘Padres e hijos’.
La agilidad actoral que se adquiere.
¿Qué le da jartera?
Las reuniones. Si existe tanta tecnología en comunicaciones, ¿para qué reuniones?
¿Para qué sirve la fama?
Para no hacer filas, a veces.
¿Y ha tenido que volver al psiquiatra?
(Risas) Fui al psicólogo, pero no he vuelto, ya no hay nada que hacer conmigo.
Su polo a tierra.
Mi hermano y mi mejor amigo.
¿Cree en el chamanismo?
Absolutamente. Creo en todas las culturas o religiones que se basen en el amor y la energía.
¿Ya encontró la felicidad?
Es momentánea, hay que estar atento para que cuando lleguen los momentos, éstos duren.
¿Cree en la frase de Brad Pitt que dice que “para ser galán hay que romper con el galán”?
Siempre lo he creído, el galán tiene mocos, erupta y es estúpido, es real, eso es lo interesante.
Su mejor papel.
No lo he hecho aún.
El que lo lanzó a la fama.
Padres e hijos, después cada uno puso su grano de arena.
El que le gustaría interpretar.
Uno de época, un superhéroe, un adicto… muchos.
¿Es verdad que usted se mete tanto en los personajes que llegan a afectarle?
Me gusta que se metan en mí, ahora que ando grabando El cartel 2 estoy hecho un gamín.
Un director que admire.
James Cameron, sin duda.
Un proyecto para este año.
Me voy a Los Ángeles a especializarme en dirección de fotografía.
¿Cuándo lo volveremos a ver en la pantalla grande?
El cine en Colombia está grave, tengo un par de proyectos en México.
Una anécdota de su infancia.
Cuando aprendí a tocar batería practicaba con muebles y ollas, tiempo después me acerqué a una real y me di cuenta de que tenía pedales, casi me da un infarto saber que me faltaba aprender la mitad.
¿Dónde dejó la comunicación social?
En segundo semestre me aburrí y la dejé tirada en el peaje de la Autopista Norte de Bogotá, vía a la Universidad de La Sabana.
Su mentor en la actuación.
Mi papá y Sean Penn.
¿Por qué dicen que usted siempre consigue lo que quiere?
(Risas) ¿Y por qué no?
¿Detrás de qué sueño está?
Ser un genio en la dirección de fotografía y actuar en producciones de más nivel. Sé que lo haré.
¿Cómo es eso de que Dago García no lo quería cuando estuvo en la novela ‘María madrugada’?
Siempre nos hemos querido, eran un par de personajes mala onda, lo único que lograron fue darme fuerza para seguir adelante y callarles la boca.
¿Qué tan grande es su ego?
Grande, los actores necesitamos un gran ego, si no con qué vamos a convencer al público. Creo ciegamente en mí.
¿Psicorrígido o perfeccionista?
Perfeccionista, un poco mamón.
Un recuerdo de cuando prestó servicio militar.
El mejor de todos, ahí conocí a mi mejor amigo, con el cual llevamos 16 años hablando todos los días.