En la Honda de mil setecientos y tantos, Ana María Matamba había sido esclava desde pequeña. Conoció la libertad ya entrada en años. Aunque su apellido —nombre de un legendario reino africano de la región de Angola— la acompañó incluso en los años de prisionera, un escribano en los registros oficiales intentó cambiárselo por el de su antiguo esclavista, Layos. La mujer, en medio de su inconformidad, decidió mantener su legado africano y firmar con su nombre propio. Fue así como se convirtió en uno de los símbolos de rebeldía e independencia para la población afro de la región por mantener vigente su identidad africana.
Esta es una de las historias que trae la nueva producción de Señal Colombia, Invisibles, una serie étnica y documental que narra el aporte histórico de los afrocolombianos entre el siglo XVIII y las luchas de Independencia. Los bogas, Candelario Obeso, las hermanas Cárdenas, las guerrillas del Patía, el almirante Padilla y José María Córdova son algunos de los personajes que se tomarán los próximos capítulos de esta producción.
El proyecto, que surgió de la mente de Patrik Mosquera, quien se estrena como director con esta serie, nació de las ganas de reivindicar la figura del afrocolombiano a través de la historia. Mosquera encontró en un libro titulado Rutas de libertad, 500 años de travesía una recopilación de historias de afrodescendientes y afrocolombianos que no están registradas en la historiografía nacional y que a su parecer resultaban una inspiración para un formato audiovisual documental, además de una reconexión con su propia condición afro.
Casi cuatro años y medio fue el tiempo que Mosquera esperó para llevar la idea, conceptualizada por él y los caleños Alejandro Mazuera y Catalina Morales, a la televisión pública. La serie consta de 13 capítulos que narran nueve historias referenciadas en el libro, aunque profundizadas con expertos investigadores e historiadores, además de la visita a las localidades donde ocurrieron los hechos y del contraste de cuánto saben realmente sus habitantes sobre esos relatos.
“Desafortunadamente, en la mayoría de los casos la respuesta es no. Nuestra sociedad y sobre todo los pueblos afrodescendientes en muy buena parte desconocen su propia historia y eso perpetúa el hecho de que no podamos reivindicarnos y sigamos siendo invisibles”, dice Mosquera, quien además sostiene que esto ayuda a incrementar los procesos de blanqueamiento racial.
Invisibles, según su director, no busca tener la última palabra sino generar un espacio de reflexión en el cual el mismo afrocolombiano pueda identificarse, conocer su propia historia y dar cuenta de los procesos de invisibilización de la sociedad actual.
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