¿Cuándo es mejor decir ‘etcétera’?
Cuando uno no sabe de lo que está hablando.
¿Cuál es su género literario?
Hablar paja.
Una mentira cien por ciento colombiana.
"La situación ya está bajo control". Otra: "Te juro que te los pago en la próxima quincena".
¿Hacia dónde soplan sus vientos hoy?
Hacia San Bernardo del Viento.
Un idioma para enamorar.
El portugués, pero no el que hablan en Portugal sino en Brasil. Es música pura. Dan ganas de sacar pareja. Yo me sé la letra pero no la melodía.
Una buena lengua.
La lengua en salsa.
¿Dónde crece ‘la mala hierba’ en Colombia?
En los peladeros de la administración pública.
La mayor muestra de humor negro.
Obama es la gran esperanza blanca.
¿Cuál ha sido su mayor interrogante?
¿Y ahora?
Su mayor extravagancia.
Hablar por radio con la voz que tengo. De resto, soy una vieja mojigata que se ruboriza ante un tobillo femenino.
Una ficción con la que sueña.
Aprender a nadar.
Una realidad que preferiría olvidar.
Julia Roberts.
El mejor consejo que le han dado.
Me lo dio mi mujer hace 25 años: "Sigue ahí, de segundón en Caracol, y no aceptes el desafío de director que te ofrecen en RCN. Quédate ahí para toda la vida".
¿Y el peor?
Una dieta para adelgazar que me recomendó Andrés Pastrana cuando era presidente. Subí 14 kilos en 20 días. Pregúntenle a él.
¿Qué le produce nostalgia?
Un atardecer amarillo de diciembre.
¿Cómo se titularía la crónica de su vida?
"Porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme". Perdón: ese es mi epitafio.
Una canción que lo haga parar a bailar.
Un porro cordobés dedicado a un toro de corraleja: El Arrancateta.
Un periódico para leer con gusto.
El Espectador de los domingos.
Un libro para releer.
Las tragedias de Sófocles. Todas.
Una cita para repetir.
"En la naturaleza no existe el azar; lo que existe es la armonía. Dios no juega a los dados con el universo": Albert Einstein.
Un maestro.
Guillermo Cano, maestro y mártir, espejo para mirarse en él. Guillermo es el patrimonio más valioso del periodismo colombiano.
¿Quién tiene la mejor voz de radio?
Se acaba de morir: Julio Nieto Bernal.
¿A quién no le daría el teléfono?
Al Ministro de Agricultura. Se quedaría con él. Por la misma razón tampoco le daría la mano.
¿Qué sube su rating personal?
Sentarme en silencio a contemplar el mar.
¿Qué lo baja?
Un aguacero.
¿Lo mejor de trabajar en la radio?
Hablar con la gente.
¿Y lo peor?
El madrugón para hablar con la gente.
Un crucigrama que no haya logrado resolver completo.
Eso es lo único que yo sé hacer en la vida. Los he resuelto todos, incluso los que salen en la prensa alemana.
¿Cuál es su mentira más grande?
"Te lo prometo: la puntica nada más".
Una profesión que jamás ejercería.
La política. Es envilecedora.
¿Cuál es la mejor edad de los hombres?
No lo sé, porque yo me quito los años.
La peor crítica que ha recibido.
La de Margot, que es implacable: yo escribo y ella rompe.
Su peor embarrada.
Haber salido de San Bernardo del Viento.
¿Cuál es su política?
La verdad por encima de todo.
¿Quién le da cátedra?
Mis nietos. Y Yamid Amat,que es como si fuera mi abuelo.
¿A quién le da cátedra usted?
A nadie. Detesto a los dogmáticos. No aspiro a ser maestro de nadie. Sólo aspiro a no ser un mal ejemplo.
¿Qué quiere ser cuando grande?
Músico vallenato.Pero no compositor,sino acordeonista de un prostíbulo, con esmoquin blanco y corbatín rojo, y una copa de coñac barato en la mano.
El principal obstáculo para la prensa.
Las presiones sociales y publicitarias. Son peores que las presiones políticas.
Algo sobre lo que nunca opinaría.
La muerte. Me niego a mencionarla.