Es furor desde su creación en Brasil hace más de 25 años. Ahora lo es en los 40 países donde se encuentra y donde millones de mujeres se están obsesionando con ella. Se llama Melissa y su nombre es sinónimo de diseño, arte y tecnología. Esta marca brasileña, que comenzó en 1979 inspirada en los zapatos que usaban los pescadores de la Riviera francesa, revolucionó el mundo de la moda con un nuevo concepto de calzado hecho en plástico con diseños y colores llamativos. De la mano de varios diseñadores, tanto de moda como industriales, el resultado es original, innovador, funcional, cómodo, atractivo y juvenil.
A Colombia llegó hace un año a través de Por obra y gracia, un negocio creado en 2005 que reúne a artistas y diseñadores cuyas obras son reproducidas en diferentes objetos de menor costo. Después de conocer la galería Melissa en São Paulo, Brasil, María Cristina Piedrahíta, propietaria de Por obra y gracia, intuyó que tenía al frente un gran negocio para traer al país.
Sin pensarlo mucho comenzó su trabajo para conseguir la distribución para Colombia, y en agosto de 2007, después de tener todas las licencias y la aprobación, comenzó a venderlos en Bogotá. “Melissa no es un zapato, es un accesorio de moda con tecnología de punta. Son una obra de arte”, dice emocionada.
Rápidamente la bola comenzó a regarse y todos los días decenas de clientas comenzaron a desfilar por el almacén para conocer de primera mano los modelos de Melissa. “Su entrada le dio una dinámica impresionante al negocio porque quienes conocen de moda saben que la marca está al lado de los mejores diseñadores, en las más importantes pasarelas y en muchas editoriales de moda”, asegura Piedrahíta.
Y es que además de los llamativos modelos, uno de los más importantes atractivos de la marca son las alianzas estratégicas con reconocidos diseñadores y artistas. En el ámbito experimental ha logrado asociaciones con artistas curiosos y creativos como Alexandre Herchcovitich, Thais Loss y Gloria Coelho. Con directores de arte como Judy Blame, J. Maskrey, los Hermanos Campana y Karim Rashid, y ahora, la diseñadora de moda británica Vivienne Westwood, considerada una de las figuras más influyentes en el mercado internacional de la moda y como la principal responsable de la estética asociada con el punk y el new wave.
Por si fuera poco, la tienda en São Paulo es ya un referente de moda y buen gusto. Se trata de una galería de zapatos que cambia su fachada y decoración cada seis meses y que logra sorprender a desprevenidos transeúntes y compradores. Por estos días una reproducción de dos metros del modelo de zapatos que diseñó la arquitecta israelí Zaha Hadid para la marca y que próximamente estará en el mercado, es el atractivo de la galería. Este modelo combina la creatividad intelectual de Hadid y los conocimientos técnicos del jefe del departamento creativo, el japonés Edson Matuo. El resultado es una pieza de arte que causará gran sensación dentro de la comunidad del diseño.
Además de la participación de grandes artistas, Matuo se encarga de estar al tanto de las pautas de la moda para crear los modelos de sus dos colecciones anuales. Dentro de su fórmula para la elaboración de los zapatos utiliza un material que simula una media interna que evita la transpiración, primer interrogante de quienes nunca han utilizado estos zapatos de plástico. “El tema está totalmente controlado. Melissa es un zapato flexible y ergonómico. Es como un guante al pie porque la comodidad que se siente es infinita. Es una zapato no sólo llamativo y bonito sino cómodo”, dice su distribuidora en Colombia.
Al país llegaron para quedarse y seguramente para resolver el problema de muchas mujeres que no soportan la incomodidad de un cuero duro o el de algunos diseñadores que no encuentran con qué calzado lucir sus diseños. “Creo que en cinco años Melissa va a estar en la cabeza de las mujeres colombianas como una opción de un zapato de moda”, concluye María Cristina Piedrahíta.