Cuándo nació su afecto por la educación?
Nace en mi época de estudiante, cuando luego de ser la mejor bachiller de mi promoción y tener la oportunidad de estudiar cualquier carrera, entré a la Universidad Pedagógica Nacional. Y esta convicción se reforzó con mi trabajo con niños que tenían dificultades de aprendizaje. Luego en un trabajo muy interesante que cumplí como gerente social de acción comunal en las comunidades más vulnerables de Bogotá, enseñándole a la ciudadanía a vivir y fortalecer sus derechos.
Desde Transformemos, la fundación que lidera, ¿cómo se ve la educación?
Tenemos la convicción de que es la herramienta más eficaz para vencer la pobreza y el subdesarrollo. Por eso en la fundación no hablamos de educar por educar, por recibir un título, sino de brindar educación pertinente y de calidad que responda a las necesidades de los jóvenes y adultos que han desertado del sistema de educación oficial y que están luchando por sacar adelante a sus familias.
¿Cómo fue el primer proyecto al respecto?
La creación de un modelo de educación regional para Arauca, denominado “A Crecer”, para Ecopetrol y Occidental, que posteriormente fue donado al Ministerio de Educación Nacional y que se desarrolló desde primer grado hasta quinto, Luego puse en marcha el modelo Transformemos, con base en esta nueva experiencia y los ajustes que se deben efectuar permanentemente en el proceso educativo. De allí nace Transformemos Educando.
¿Por qué la educación ha sido siempre su meta? ¿Es una obsesión?
Claro que es una obsesión y debería ser nacional, en un país donde diez millones de colombianos entre los 15 y 60 años han abandonado sus estudios escolares en los últimos cuarenta años.
¿En qué lugares se dificulta más llevar la propuesta educativa de Transformemos?
La única dificultad es la decisión política, pero desde que un alcalde o un gobernador decida llevar educación pertinente, del siglo XXI, a sus poblaciones vulnerables, nosotros adelantamos el proceso. Un ejemplo lo está dando el gobernador de Guainía, Óscar Armando Rodríguez, quien nos llamó y nos dijo que él quería llevar educación a sus comunidades y dejar de ser el departamento con mayor deserción y menor cobertura educativa en todo el país.
¿Cómo reciben el éxito del libro ‘Comida cartagenera de veddá veddá’?
Como una demostración de que los saberes ancestrales y el trabajo hecho con amor siempre perdurarán y serán bien recibidos.
¿Cómo surgió la idea de enseñarles a las tribus olvidadas historia, geografía, matemáticas, literatura y demás en sus lenguas?
En Transformemos estamos convencidos de que hay que respetar las culturas, lenguas y demás tradiciones de las poblaciones donde trabajemos. Además, es un mandato constitucional y uno de los principios rectores de la Unesco y ya lo habíamos logrado con Palenque, que aprendieron a leer y escribir en palenquero.
¿Ha pensado cómo van a brillar los ojos de los indígenas guainianos cuando empiecen a leer en una tableta?
Como lo ha expresado muy bien el gobernador del Guainía, esto será el verdadero paso de la canoa al siglo XXI, y es un deber para con esas poblaciones, que llevan siglos de sometimiento de todo tipo.