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La educación es la clave

Palabras de la cantante barranquillera Shakira en la Universidad de Oxford.

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Es un verdadero honor y un privilegio poder estar aquí y que ustedes me hayan dado la posibilidad de hablar. Debo confesarles que estoy un poco desconcertada por su presencia aquí, pues no voy a cantar y tampoco habrá ningún movimiento de cadera. Entonces, ¿cómo una niña de Barranquilla, Colombia, llega a ocupar el mismo nivel que Newton o Churchill? Dios sabe que no soy ninguna Madre Teresa y sin embargo estoy aquí.

Me doy cuenta de que el único punto de vista de partida es el de un artista. Después de todo, eso es lo que soy. Nosotros los artistas dependemos de nuestra imaginación. Cuando supe que venía, pensé en el pasado y me imaginé el futuro. De sus mentes brotarán ideas que le darán una nueva forma al mundo. No puedo evitar adelantarme y pensar cómo será el mundo en 50 años. ¿Qué pasará? ¿Quiénes seremos? ¿Cómo viviremos? ¿Qué retos alcanzaremos? Tengo una fantasía sobre ese futuro y quiero compartirla con ustedes.

Déjenme ponérselos de esta forma. Si la civilización fuera un carro, habríamos estado viajando a 50 kilómetros por hora por millones de años sólo para alcanzar la velocidad de la luz en las últimas décadas. ¿Qué hizo que aceleráramos tan rápido recientemente y cómo podremos continuar a este paso? Sólo hay una explicación: la democratización de la educación.

Piénsenlo. Recientemente se descubrió un fósil en África, el fósil humano más antiguo con más de 4 millones de años. Nuestros ancestros pueden haber sido más pequeños que lo que somos ahora, pero no de una manera significativa, particularmente si los comparan conmigo, teniendo en cuenta que mido 1,52m.

Desde entonces hasta ahora los humanos aprendieron de manera lenta, pero segura, los métodos y las herramientas para sobrevivir y prosperar en la civilización moderna. Aprendimos a caminar, a correr, a bailar, a sembrar, a compartir la comida; aprendimos las reglas básicas del comercio y las matemáticas, aprendimos a utilizar las herramientas y a pelear con ellas, a escribir con el lenguaje y a pelear con él. Aprendimos a utilizar el fuego, los caballos y el poder del viento y el sol. Todo antes de que estuviéramos acá.

Sabemos que en la Edad Media la educación estaba reservada para pocos, quienes tenían acceso a los valiosos recursos del conocimiento, la escritura, la lectura, las bibliotecas. El resto de la población no era tan afortunada. Sus vidas, exentas de poder participar en conversaciones intelectuales, se limitaban a cargar piedras y madera de un lugar a otro. No había duda de que la élite intelectual se sentía segura al restringir el conocimiento y la información, creyendo que un poco de conocimiento era peligroso. De lo que no se dieron cuenta fue que el conocimiento retenido era mucho más peligroso.

No había una masa crítica de pensamiento que ayudara a la humanidad a avanzar, para rescatarla de las plagas, para inventar las vacunas que extenderían sus vidas, para idear los modelos sociológicos que permitirían a la sociedad florecer. Estas civilizaciones surgieron, cayeron y volvieron a surgir, pero en comparación con el presente, el ritmo del desarrollo era increíblemente lento.

¡Lo que nunca anticiparon fue el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución Industrial! De repente, una clase media emergió y en todas partes la gente empezó a involucrarse, a compartir el conocimiento, y en vez de tener a unos cuantos miles pensando por otros, había millones de lectores, de creadores, de artistas, académicos, profesores y estudiantes que se convirtieron en un colectivo que compartía los recursos e intercambiaba nuestro recurso más vital: la información. Pero después, cientos de años atrás, realmente cogimos el paso. De repente, pisamos fuerte el acelerador y ya estamos montados en un cohete espacial, navegando los cielos y perforando los límites de la atmósfera de la Tierra, viajando a la Luna y clavando una bandera en su superficie, y compartiendo ese momento con el resto del mundo a través de un aparato como el televisor. Gracias a Dios por los televisores.

¿Cómo nos movimos tan rápido? No debería ser sorprendente. La carrera humana, después de todo, tiene una conciencia colectiva. Existimos en un vasto océano, pero somos un cardumen de peces que se mueve de izquierda a derecha, unidos y al unísono. La educación está en el centro de cómo nos comunicamos, nos coordinamos y cooperamos. Hemos alcanzando tanto que se lo debemos a un concepto básico pero transformacional.

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La democratización de la educación

Es el avión que me trajo a Inglaterra; la medicina, que permite a mis abuelos conocer a sus nietos; la filosofía, que expande nuestras libertades individuales, y la tecnología, que nos envió a la Luna.

No soy de la opinión de que todo tiempo pasado fue mejor. Creo que lo mejor está por venir con el acceso universal a la educación, que alimentará nuestra inteligencia colectiva con el compromiso de organizar lugares como este, entre estudiantes como ustedes. Podemos estar cercanos para crear una red de intelectos, un enorme tanque de pensamiento dedicado a compartir nuestras mejores e inspiradoras ideas para aprender de cada uno, para seguir informándonos y así ayudar a que el mundo avance. ¿No sería lo mejor encontrar soluciones para nuestros intereses comunes?…

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Ustedes son los arquitectos del cambio. ¿Cuántas cosas que parecen inconcebibles hoy serán obvias el día de mañana? ¿Cuánto viviremos?, ¿viviremos en parejas, en comunidades? ¿Estaremos gobernados por gobiernos que los lideran presidentes y primeros ministros? ¿Seremos capaces de respirar debajo del agua? ¿Será que Nike inventará unos tenis que nos permitan volar como Harry Potter?

Como John Locke, soy demasiado impaciente para esperar. Él canta: ¿Por qué esperar para más tarde? No soy de los que espera. Me gusta que las cosas pasen. (Por cierto, esto viene de una de las canciones de mi nuevo álbum She Wolf).

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Hace nueve años, como parte de las metas de desarrollo del milenio, líderes alrededor del mundo hicieron un compromiso para transformar el mundo, en la medida en que cada niño tuviera acceso a la escuela básica para el año 2015. Sólo faltan cuatro años. Tristemente, sus acciones no cumplieron con sus compromisos. Lamentablemente, con el ritmo de cambio que vivimos en cientos de años, de los cinco que creíamos, no tendremos acceso universal a la educación y eso es inaceptable.
Especialmente cuando el mundo tiene los recursos para abastecerse varias veces a sí mismo, ¿por qué los niños mueren de hambre? Latinoamérica sola tiene tres veces la abundancia necesaria para alimentar a su población. Estos niños no pueden esperar cien años.
Tenemos que vivir en un mundo donde juntos podemos encontrar una solución al calentamiento global. Tenemos que encontrar nuevas maneras para distribuir comida para que ningún niño se vaya a la cama con hambre.
Sé que la educación es nuestro tiquete. ¿Cómo lo sé? Porque lo he visto…

Desarrollo económico

Por otro lado, la educación ayuda a catalizar el desarrollo económico. Invertir un solo año de educación en los grados de primaria significa entre el 10 y el 20% de incremento de sus salarios en su vida adulta. Por cada dólar que se invierta en programas dirigidos a la primera infancia, esos niños recibirán de regreso 17 dólares. Así que la educación implica desarrollo económico en ambos sentidos. Por eso quisiera ir más rápido, porque hay muchos retos y la velocidad es mejor. Me gustaría ir más rápido, porque lo rápido es más justo. Y los niños necesitan que lo hagamos, no mañana, sino desde hoy.

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Así que los miro a ustedes y les pido que nos ayuden y que vayan más rápido. Los miro y les pido que nos colaboremos y trabajemos para estimular el entendimiento de la evolución humana. Los miro a ustedes para pedirles que presionen el acelerador y así, en 50 años, sus hijos van a mirar hacia atrás y a decir: "Hace mucho tiempo la gente no podía plantear una forma eficiente de distribución de comida para eliminar el hambre, a pesar de los avances tecnológicos de ese tiempo y el exceso que había de comida. Pero después ellos empezaron a invertir millones y millones en la infancia, porque se dieron cuenta de que la democratización de la educación es la máquina que mueve al mundo".

Así es como quiero que la juventud de 2060 nos vea. Nuestra misión para alcanzar la paz mundial consiste en mandar 30.000 educadores a Afganistán, no 30.000 soldados. Que en 2010 la educación se convierta en algo más importante que la dominación mundial. Porque sólo la educación acelera la evolución. Únicamente invirtiendo en nuestros niños, incentivando su potencial, podrán ellos algún día curar nuestras enfermedades, llevarnos a Marte o asegurarnos que haya paz en la Tierra. Nosotros somos el mundo. Una civilización, una conciencia, una máquina, un ingenio. Y si tengo otro pensamiento más que darles a ustedes y que agregar a nuestra conciencia colectiva aquí hoy es: ¡educación para todos!

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John Locke, quien creo era uno de ustedes, decía que la única cerca que existe contra el mundo es un cuidadoso conocimiento de éste, y entre más pronto mejor. Así que entre más pronto mejor. No hay tiempo que desperdiciar. Son ustedes los conductores. Son ustedes quienes tienen que poner sus pies en el acelerador. Y por favor, póngalos.

Muchas gracias. Ha sido un verdadero honor.

/a

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