Porter crece muy a pesar de sus integrantes. Tantos recesos que ha tenido la banda mexicana han servido para establecer que el colectivo supera las intencionalidades individuales y, por más proyectos paralelos que manejen, tarde o temprano terminan pensando en el desarrollo de la agrupación.
El alto en el camino resulta ser beneficioso para el proyecto y por eso siempre que se reencuentran hacen un balance de lo que vivieron por fuera como artistas independientes, alejados del grupo, y la conclusión es la misma: Porter no puede dejar de existir porque ya es un nombre de dominio público en México y en algunos países de Centro y Sudamérica.
“Nosotros nos sorprendemos de todo lo que significa la banda para la gente del espectro independiente. Ahora que estamos nuevamente trabajando juntos, ponemos al servicio de la agrupación lo que hemos hecho por fuera en esos tiempos en los que nos estamos oxigenando de nosotros mismos”, cuenta Víctor Valverde, uno de los fundadores de este proyecto que se gestó en Guadalajara en 2004.
Cuando empezaron, lo único que sus cinco integrantes tenían claro era el resultado de sus influencias, que incluían a Björk, Café Tacvba, Mecano y otras mil agrupaciones más con canciones tanto en español como en inglés. En ese entonces, plena adolescencia para ellos, exploraron con sonidos electrónicos, pero también se fijaron en el rock y en las posibilidades de su formato tradicional de guitarra, bajo y batería.
“Donde los ponys pastan, la primera canción que hizo Porter, tuvo un proceso natural. Lo que llegamos a establecer en el estudio fue muy abierto. Recuerdo que teníamos 18 o 19 años y queríamos que esa inexperiencia fuera aprovechada; no la quisimos ocultar detrás de los adelantos tecnológicos, y ese es el resultado que la gente pudo escuchar. Ahí destacamos la intuición como mecanismo musical”, dice Valverde, para quien el hecho de ser todos empíricos ha exaltado la creatividad de sus propuestas. No son una banda de pop con canciones esquemáticas, sino que asumen el riesgo de incluir interludios y extensos desarrollos instrumentales.
Espiral, uno de los temas tradicionales de la banda, es la canción que sus integrantes ya no quieren tocar. Es en la actualidad el gran clásico de Porter. Sin embargo piensan que ya lo superaron con otras canciones iguales o más poderosas, pero el público no está tan abierto a recibir esas nuevas creaciones. Espiral, sin duda, los ayudó a darse a conocer, pero luego rompieron fronteras internacionales y han querido dejarla atrás, aunque sus seguidores siempre la esperan y ellos, al fin y al cabo, son los que mandan.
“El camino de Porter, incluso con canciones tan exitosas como Espiral y Donde los ponys pastan, siempre ha estado enfocado en un mundo surrealista, mágico. Nos gusta establecer analogías y nuestras letras reflejan esa intencionalidad. Nos interesa transportar a nuestros seguidores a un escenario ficticio, sin importar cuál es el formato instrumental que aplicamos”, asegura el músico, para quien la relación con el público siempre se ha desarrollado de manera fluida, sin importar la arista desde la que hagan evolucionar sus contenidos sonoros.
Juan Son (Juan Carlos Pereda) fue muy importante porque contribuyó a establecer el objetivo de la banda. Porter es el resultado de lo que pensaron cinco personas hace unos años, y no se puede desconocer el aporte del vocalista anterior. Él siempre colaboró para que salieran por la tangente de los aprietos en los que se metieron gracias al rock. Sin embargo, llegó el momento en el que Juan Son quería producir sonidos alejados del espíritu del grupo.
“A David Velasco, el cantante actual, ya lo conocíamos desde hacía más de siete años. Sus rangos vocales son muy parecidos a los que nosotros usábamos y compartíamos muchos gustos. En 2008, luego de uno de esos recesos, lo invitamos, pero la magia en ese entonces no fluyó, así que hicimos un nuevo intento con Juan Son, pero él nuevamente gritó su independencia. Por eso recurrimos a un viejo conocido para darnos todos una segunda oportunidad en 2012”, relata Víctor Valverde, quien dice que en el Festival Centro de Bogotá la banda presentará parte de su nuevo álbum, Moctezuma, que en este momento está en proceso de creación.
Porter, un grupo del surrealismo, vendrá a Colombia para hacer realidad el sueño de muchos de sus seguidores.
Porter en Colombia, 7 de enero de 2014. Fundación Gilberto Alzate Avendaño, calle 10ª Nº 3-16. Información y boletería: www.fgaa.gov.co.
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