Dice la parábola que un monje, quien pasaba un invierno muy frío al pie de la montaña, optó por quemar lo único que le quedaba: la estatua de Buda. Fue justamente esa historia la que evocó el artista Claudio Vera para plasmar Burning the Buddha, pieza que realizó en honor a su maestro Julio Alpuy. “Fue una experiencia muy conmovedora porque después de estar bajo la sombra de una gran árbol —murió a los 90 años en 2009— tuve una sensación de orfandad y, al mismo tiempo, de libertad. A veces hay que quemar al Buda por la realidad, por la vida y para resolver qué hacer con todo lo que se aprendió con él”.
De las más grandes enseñanzas le quedó la forma de tratar la madera, de palparla, de sentirla, de olerla y abordar sus surcos y tonalidades. Luego de haber estado en Nueva York dedicándose a los metales, el uruguayo prefirió trabajar con material orgánico y natural. Se mudó a Perú, después de dos años sombríos en los que dudó del arte, y allí encontró la tranquilidad que necesitaba. Ese lugar lo remitió a la búsqueda de troncos caídos, en su mayoría de ciprés, para revivirlos y con ellos elaborar la exposición Strange Structures. “Veo mi escultura como una colaboración a la naturaleza, existe un diálogo que se establece con la madera en sí, no es una imposición. ¿Un tronco qué es? Un cadáver. La idea es rescatarlo del olvido cuando lo encuentro, nunca he talado un árbol”.
Claudio Vera, quien se cuestionaba cómo el arte lo había escogido a él, se reencuentra consigo mismo en una muestra que le tomó meses llevar a cabo, pero con la que reafirma su vocación. Más de 20 obras en las que el artista expresa los momentos culminantes de su existencia a través de la madera.
The Warehouse Art. Calle 20 N° 3-19 Este.