Al octavo piso del hotel Beverly Hilton de California llega el actor neoyorquino Jon Voight, y con él la banda sonora de la película Midnight cowboy, que interpretó en 1969; Everybody’s talking: es el timbre de su celular. Al otro lado de la línea su hijo, un par de palabras. Mientras tanto algunos periodistas ríen. Cuelga, se excusa y dice: “Amo la canción, así sea de vaqueros y la gente se ría”.
En el ambiente ronda la idea de que la vida de Jon Voight se podría parecer bastante a la de Mickey Donovan, el papel que interpreta en la serie. Los organizadores advierten que no se pueden hacer preguntas personales, pero todos los reporteros quieren saber si esto se parece a lo que sucede en la vida real (con su hija Angelina Jolie). Tres preguntas por el mismo lado. ¿En qué se basó para interpretar este personaje? ¿Cuál fue la escena más difícil de realizar? ¿Mickey se parece a Jon? ¿Al igual que Jon no tiene una buena relación con su hijo?
Sonríe, sabe por dónde va la cosa y dice: “Si uno como padre comete un error, esto afecta a los hijos directamente”. Este podría ser el eje central de la serie en la que Mickey sale de la cárcel a enfrentar una vida desbaratada, con un hijo alcohólico, otro enfermo y uno que no lo quiere ni un segundo cerca.
Esa es la vida de Mickey Donovan, el padre de Ray, el encargado de arreglar la imagen de las estrellas de Hollywood.
Mickey: en busca de su familia
Mickey y Jon tienen en común el gusto por el deporte; el mismo Mickey se autodenomina como un hombre atlético. Su personaje está lleno de incógnitas. No sabemos por qué estuvo 20 años en la cárcel, por qué tiene problemas con su familia, por qué su hijo Ray no lo quiere ver cerca. Con firmeza, Jon Voight describe a su personaje como un sobreviviente. Afirma que las escenas más difíciles de producir son las que están basadas en los sentimientos, las que le causaron un gran dolor, y con los primeros capítulos de la serie se puede ver que ésta es una de las constantes. El sufrimiento de un padre que se refleja en la violencia de su día a día —en su trabajo—, la incertidumbre de una esposa que no sabe decirles a sus hijos a qué se dedica, sumado a la soledad que sienten los niños y que llega a llenar el abuelo Mickey, que estuvo 20 años tras las rejas y sale con la firme intención de cobrar venganza, pero sobre todo, de conseguir una nueva vida en la que él sea la cabeza del hogar.
Ray: la mano derecha
Hay quienes envidian a los actores de Hollywood por su vida casi perfecta, perfección que logran gracias a una ayuda extra. Esa es la labor de Liev Schreiber, quien interpreta a Ray Donovan. El hombre que les soluciona la vida a las celebridades de Los Ángeles, California.
Y es que Ray vive en la ciudad de la fiesta y el cine, y podría ser el hombre perfecto, ¡cómo no! No hay problema que no les solucione a sus clientes, tiene un empleo estable, bien remunerado. Entre golpes, sangre, asesinatos y hasta desapariciones, bajo un silencio más que cauteloso, transcurre el trabajo de Ray. Pero su propia vida es un nido de inconvenientes, su hermano Bunchy es alcohólico como consecuencia del abuso del que fue víctima por parte de un sacerdote. Otro de sus hermanos sufre de párkinson desde que tuvo un accidente durante una pelea de boxeo y la última de ellos se suicidó cuando era tan solo una adolescente.
Jon Voight, ante la pregunta de si el trabajo de Ray existe en la realidad, responde que es claro que sí, “se parece mucho, es una de las situaciones de Hollywood”.
Una serie llena de suspenso, una familia que pende de un hilo y un sinfín de problemas es lo que promete Showtime con esta nueva apuesta de 12 capítulos en su primera temporada y de la que ya se planea una segunda parte para 2014.
* Este viaje fue posible por la invitación de HBO.
cgonzalez@elespectador.com
@Catalinagona