La voz fue su firma. La potencia de sus cuerdas vocales y la manera como interpretaba las letras la hicieron dominar la escena del pop durante dos décadas.
Whitney Houston fue una superestrella. Todos en la industria de la música afirman que fue una de las voces más legendarias que se han escuchado en los últimos años, una mezcla de soul, gospel y pop. Era de esas cantantes que a pesar de la barrera de una pantalla de televisión lograba que la piel se erizara con sus altísimas notas.
A las 3:55 de la tarde del sábado, fue encontrada por su peluquera con la cabeza sumergida bajo el agua en la bañera de su habitación en el cuarto piso del hotel Beverly Hilton, en Los Ángeles. Tenía 48 años. La historia se repite. Un hotel, una estrella , la fama, sus presiones y un coctel explosivo de barbitúricos, alcohol, drogas, somníferos, cualquier paraíso artificial que calme el alma, que aminore el dolor, que calle al mundo, tan sólo por un instante, en este caso, para siempre. Un ícono derrumbado. Billie Holiday, Janis Joplin, Amy Winehouse y ahora ella: todas murieron con la cruz de sus adicciones y sus voces de oro.
Según fuentes cercanas a la artista, Houston era consumidora habitual de Xanax. Es probable que la combinación con alcohol la hayan dejado insconciente. Precisamente, TMZ.com, portal especializado en información sobre famosos, reveló que la Policía halló cerca de media docena de botes con pastillas en la habitación de la cantante, incluido el medicamento Xanax. No había sustancias ilegales.
Pese a que la autopsia concluyó ayer, la causa de muerte de la cantante sólo será clara cuando se conozcan los resultados de los exámenes toxicológicos que se le practicaron.
La cantante y actriz se encontraba en la ciudad para participar en una fiesta en la víspera de la ceremonia de entrega de los premios Grammy, organizada por su mentor, el productor Clive Davis, fundador del sello discográfico Arista. La celebración que tuvo lugar en el mismo hotel donde murió Houston, continuó como estaba planeada. “A ella le hubiera gustado que siguiéramos adelante”, dijo Davis a los reunidos.
Su madre, Cissy Houston es una cantante de gospel cuya prima, Dionne Warwick, era una de las grandes figuras del soul. Su madrina fue Aretha Franklin. Pero la niña, además de fuertes influencias musicales, tenía talento. Whitney empezó cantando en una iglesia y, cuando tenía 18 años, fue descubierta por Clive Davis cuando cantaba en un club de Nueva York. En 1985 publicó su primer disco, que lleva su mismo nombre, producido por el sello Arista, con el que permanecería hasta sus últimos trabajos. Lo que sigue es conocido, miles de premios, de reconocimientos, varios números uno en las listas de música, hits como Saving all my love for you o I will always love you. Así como Michael Jackson, Houston también conquistó la cúspide de las cúspides.
El descenso comenzó con su adicción a las drogas y de la mano del tumultuoso matrimonio con el cantante Bobby Brown, a quien demandó por violencia doméstica y de quien se separó en 2007. En una entrevista le confesaría a Oprah Winfrey que le gustaba mezclar marihuana con crack. Su gran talento se vio opacado en los últimos años por una vida marcada por la degradación.
Tributo en los Grammy
La cita fue en el Staples Center de Los Ángeles. Aunque en el ambiente se respiraba tristeza por la pérdida de Whitney Houston, la ceremonia de la 54 edición de los Premios Grammy se llevó a cabo tal y como se había planeado.
LL Cool J, presentador principal, dio inicio a la esperada noche recordando a la desaparecida diva. “Tuvimos una muerte en la familia (…) lo único que siento como correcto es que comencemos con una plegaria por la mujer que amamos, por nuestra hermana caída, por Whitney Houston”, señaló.
Los asistentes al evento recordaron los mejores momentos de Houston. En las pantallas del gran salón se veían imágenes de la última presentación de la artista en una ceremonia de los Grammy. El tema que cantó entonces fue I will always love you, el mismo que anoche interpretó Jennifer Hudson a manera de homenaje.
Otra cantante fallecida recordada durante la velada fue la británica Amy Winehouse, quien ganó su sexto gramófono de oro, a título póstumo, en la categoría de mejor dueto ,por el tema Body and soul que grabó junto con Tony Bennet, quien recibió el premio junto con los padres de Winehouse. “Nosotros no debíamos estar aquí, nuestra querida hija debió estar aquí”, señaló Mitch, padre de la artista.
Otros premios entregados durante la noche fueron:
Mejor Álbum Pop, Rock o urbano latino: Drama y luz, de Maná.
Mejor álbum pop: 21, de Adele.
Mejor álbum de rock: Wasting light, de Foo Fighters.
Mejor álbum norteño: Los Tigres del Norte and Friends.
Mejor álbum latino tropical: The last mambo, de Cachao.
Mejor interpretación pop de solista: Someone like you, de Adele.
Mejor interpretación de rock: Walk, de Foo Fighters.