¿Cuál es el interés de abrir la Embajada de Dinamarca en Colombia?
En el Ministerio hace un tiempo existía una decisión en la que teníamos que reinventar donde estamos en el mundo. Hemos abierto cuatro nuevas embajadas en América Latina, y Colombia es un país en crecimiento y un proceso político muy interesante.
¿Cómo son las relaciones de los dos países?
Muy buenas, y esperamos con la apertura de la Embajada acercarnos más. Durante la visita de nuestro ministro de Comercio y Desarrollo vamos a firmar algunos acuerdos y a tener más vínculos con el país. Esperamos que Colombia abra una en Copenhague.
Antes de la apertura de la embajada, ¿cómo eran éstas?
Eran buenas, pero no tanto como cuando hay una embajada, teníamos vínculos en áreas internacionales, en el medio ambiente, las negociaciones de cambio climático, siempre hemos visto a Colombia como un socio en América Latina.
¿Cuál es el principal interés de Dinamarca en Colombia?
Hay varios. El comercial es muy grande por parte de Dinamarca, hemos visto que aquí el mercado está creciendo mucho para las empresas daneses y esperamos que continúe y que a la vez los colombianos tengan interés en Dinamarca. También en el área política, en el área de cooperación, en varios aspectos.
¿Qué estrategias tienen para acercar a los dos países?
Promover a Dinamarca en Colombia y a la vez a Colombia para los daneses. Muchos tienen una perspectiva del país como peligroso y difícil. Esperamos que el año que viene podamos traer una exhibición de diseño interesante y que en menos de un año los colombianos no necesiten la Schengen, para cooperar más fácilmente.
Estuvo en el Ministerio de Justicia de su país, ¿en qué momento decidió ser embajador?
Había un anuncio de que se necesitaba gente en el Ministerio de Asuntos Exteriores y pensé que si no quería estar toda mi vida en Dinamarca tenía que aplicar. Me gusta mucho, viajas a muchos países, conoces muchas culturas, y ser embajador siempre es bueno porque mucha gente hace lo que te gusta (risas).
Fue embajador en Brasil, España, Chile y ahora Colombia. ¿Por qué eligió nuestro país?
Tenía la oportunidad de abrir una embajada, es una bonita tarea de empezar las relaciones entre dos países, no podía resistirme. Colombia es, tal vez, el país más interesante de América Latina.
¿Cuáles son los principales retos de la apertura?
Tener las relaciones entre las autoridades para hacer de manera correcta los papeles que se tienen que intercambiar, buscar el personal adecuado, tener contacto con todo para conocer los actores en el mercado colombiano. Ahora que lo he hecho no sé si lo vuelva a hacer, es una buena experiencia, pero dura.
¿Qué es lo mejor y lo peor de ser embajador?
Encuentras gente interesante todo el tiempo y en todos los niveles, y lo peor es que hay que trabajar las 24 horas.
Dinamarca es un país reconocido por su afición al fútbol, ¿es su caso?
Me encanta el fútbol, pero no es cosa de vida o muerte. Jugué de pequeño, pero más el tenis, eso es lo mío, no profesional, pero sí de alto nivel.
Ahora que está en Colombia, ¿le va a algún equipo?
Como embajador es mejor no tener un equipo, pero iba con Colombia en el Mundial, me gustó mucho lo que hizo.
¿Qué deberían aprender los colombianos de los daneses?
Muchos conocen a Hans Christian Andersen y el diseño de Dinamarca, pero quisiéramos que aprendieran de nuestras soluciones de energía renovable, que somos un país que está en el top de anticorrupción y que cumplimos lo que queremos hacer.
¿Qué le gustaría exportar a Dinamarca?
La calidez de los colombianos, es gente abierta, son latinos, caribeños, tengo buena impresión de Colombia. No es el país de 20 años atrás.
Algo típico danés.
Los dulces, lakrids, que a ninguno aquí les gusta, hay que comerlos desde pequeño.
¿Un gusto colombiano?
El plátano frito, el patacón y las sopas.