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Lecompte volvió a la publicidad

Después de cerrar el capítulo de Ingrid Betancourt en su vida, Juan Carlos Lecompte está dedicado a su profesión.

14 de junio de 2010 - 05:40 p. m.
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¿En qué anda Juan Carlos Lecompte?

Trabajando en publicidad, haciendo algunas asesorías en comunicación.

Su mayor fortaleza.

La paciencia.

¿En qué quedó la idea de hacer parte del Congreso?

Eso fue un proyecto como para nunca repetir.

¿Le quedaron ganas de seguir trabajando por los secuestrados?

Me gustaría, pero no me queda mucho tiempo.

¿Cuál es su mayor afición?

El golf. También me gusta leer.

Lo malo de la fama.

La fama por una tragedia no es tan agradable como sería por ser un buen cantante.

¿Cuánto tiempo espera el amor?

Lo que sí es seguro es que el amor siempre te da una segunda oportunidad.

¿Vale la pena esperar?

Vale la pena esperar con paciencia.

¿De qué se arrepiente?

Creo que debí  protegerme un poco más en la lucha por la liberación de Ingrid Betancourt. 

Una receta para el olvido.

No mirar hacia atrás.

Lo más grande que ha hecho por amor.

Entregar los mejores seis años de mi vida a una causa.

¿Qué lo llevó a escribir el libro ‘Íngrid y yo, una libertad agridulce’?

Ahorrarme lo del psiquiatra y hacer un exorcismo para pasar un capítulo de mi vida.

¿Le quedó gustando la escritura?

Muchísimo. Es un ejercicio enriquecedor.

Lo más difícil de hacer el libro.

Recordar ciertas cosas que fueron muy traumáticas para mí.

¿Qué les responde a los que dicen que publicar libros sobre el secuestro se convirtió en una moda?

Si es una moda, ya lleva muchos años. Este libro no es la historia de los secuestrados, sino la historia de los familiares de los secuestrados.

¿Qué va a pensar Íngrid Betancourt si lee su libro?

Se va a dar cuenta de que estuve muy enamorado de ella.

¿Todavía tiene esperanzas?

Hace más de un año que las perdí.

¿Qué le dice hoy al presidente Álvaro Uribe?

Que estoy agradecido porque me quitó un peso de encima.

¿Quién fue Íngrid Betancur en su vida?

Un meteorito que llegó con mucha luz, pero se estrelló con mucha fuerza. . Antes de conocerla tenía una vida muy cómoda e irreal. El secuestro me hizo aterrizar en la realidad del país.

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¿Cómo la siente hoy?

Muy lejana. Es como si nos hubiéramos separado hace ocho años y medio.

¿Con la publicación del libro se cierra este capítulo de su vida?

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Totalmente. Con triple clave y tirada de la llave al mar.

¿Qué viene ahora para usted?

La segunda oportunidad que todos merecemos.

¿Cuál es su mayor afición?

El golf. También me gusta leer.

¿Anda solo o enamorado?

Eso queda como reserva del sumario.

¿Qué le dice hoy la conciencia a Juan Carlos Lecompte?

Esta súper tranquila.

¿Qué hay del amor al odio?

Un abismo.

¿Y a la venganza?

Tanto el amor como el odio son perder el tiempo.

¿Hasta dónde llegan los límites del amor?

Todo tiene un límite, hay fronteras que no se deben cruzar.

¿Qué tanto van a saber los lectores de su relación con Ingrid Betancur?

Mucho. El libro tiene muchas pequeñas sorpresas.

¿Cuál libro está leyendo?

La traición de Roma.

Ingrid Betancur en una palabra.

Audaz.

¿Por qué ventilar su vida personal cuando la mayoría de personas prefieren guardar este tipo de historias?

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Esta fue una historia de amor que se convirtió en un drama y terminó triste. Es una experiencia que deja muchas conclusiones acerca del secuestro.

¿Cómo le va a su edición en Francia?

Muy bien afortunadamente. Los periodistas recibieron para mi sorpresa con mucho entusiasmo el libro.

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Un aparte de su libro.

Cuando sea liberada su reacción podrá sorprenderte”. Una frase que me dijo la psicóloga que visité los últimos dos años de secuestro. ¡Y sí que me sorprendió!

¿Ha pensado irse a vivir a Francia?

No, me gusta mucho Colombia.

 ¿Cree que las cosas habrían podido ser de otro modo?

Lo más difícil era que termináramos juntos y yo le aposté a eso. Todo el tiempo pensé que lo íbamos a intentar.

Un consejo para una pena de amor.

No entregarse completamente a una causa ni a una persona.

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