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mso-ansi-language:ES-CO;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA»>Para Andrés Gaitán el acceso a los medios hace de la anorexia, las cirugías estéticas o los deslices del clero parte de la preocupación de los artistas, o los deslices del clero parte de la preocupación estética de los artistas.
¿Por qué dedicar su vida al arte?
El arte ayuda a comprendernos mejor, activa preguntas que, a pesar de que no se contesten en su integridad, nos hacen reflexionar acerca de cosas que generalmente nos afectan en lo cotidiano.
¿Es un ámbito desagradecido?
Siempre faltarán recursos como faltan en la salud o la educación. Pero al tiempo debemos pensar en qué hacer para ayudar a fortalecer el medio en lugar de quedarnos sentados esperando a que se enriquezca solo.
¿Por qué apostarle a una nueva galería?
Si se mira con detenimiento, en las grandes ciudades el número de galerías se puede multiplicar por 20 y quedamos debiendo. Bogotá se está convirtiendo desde hace unos años en un eje cultural importante. Nuestro compromiso es apoyar, divulgar y promover lo que aquí se está haciendo.
¿Qué lo impulsó a inaugurarla con la exposición de Santiago Vanegas?
Santiago tiene un trabajo en fotografía, muy profesional, que ha sido meritorio en EE.UU. y, a su vez, desconocido en Colombia. Él reúne sensibilidad, respeto y, sobre todo, una mirada relevante frente a un problema que a todos nos atañe y que no queremos dejar a un lado: el cambio climático.
¿Por qué ‘Rojo Galería’?
Rojo es vida, rojo es energía, amor y fuerza. ¿Para qué más?
¿Por qué no gestionar este tipo de proyectos desde el Ministerio de Cultura?
Yo trabajé unos años en el ministerio. Créame que el trabajo que hacen no es sencillo como para plantearles que además manejen éste ámbito. No es de su competencia, aunque sí lo es apoyar estas iniciativas.
¿Faltan espacios para el arte en Colombia?
¡Claro que sí!
Como practicante de los dos oficios, ¿qué distancia hay entre ser crítico de arte y ser artista?
Hoy en día, si uno encuentra la manera de buscarles su espacio, ambas pueden convivir sin problema.
¿Qué lo llevó a optar por la docencia?
La maestría que hice en París estaba dirigida a la docencia, aunque cuando llegué allá no lo sabía. Después me salió un trabajo como docente y así la vida me fue llevando a amar este campo y a encontrarle su “veneno”.
Un espacio o exposición artística memorable.
Retrospectiva, de Andy Warhol, en el Guggenheim de Bilbao, o el proyecto Leviathan, de Anish Kapoor, en el Grand Palais en París.
¿Qué puentes hay entre academia, arte y Estado?
Cada vez mejoran más, de ahí que el campo de la investigación se esté fortaleciendo día a día.
¿Por qué invertir en el arte?
Por eso mismo, porque es una inversión en todo sentido: inversión estética (siempre será mejor un cuadro que un afiche), inversión histórica, inversión monetaria (el arte es uno los pocos casos en que el objeto no se devalúa al salir del sitio de venta).
¿En qué consiste la ‘globalización de lo bello’?
En que estamos aplanando el mundo y la mirada de él de tal manera que ya no vemos o no queremos ver las arrugas ni su historia.
¿Cuál es el límite entre la belleza y lo antiestético en el arte?
Ese ensayo que escribí trata de acercarnos a que, más a menudo de lo que uno supone, lo bello está íntimamente ligado a lo que nos produce rechazo.
¿La violencia influye en los movimientos artísticos?
La violencia influye en el quehacer artístico, pero hoy, con los sistemas de comunicación y el acceso a lo que sucede en otras partes del mundo, ocurre que la anorexia, las cirugías estéticas, el problema ecológico o los deslices del clero se vuelven parte de la preocupación estética de nuestros artistas. Ya no vivimos en Colombia única y exclusivamente, así como Colombia no es exclusivamente violencia. Estamos viviendo en el mundo entero y eso lo sabe un artista sensible.