Los negocios del futuro son los tecnológicos y los medioambientales, ¿cómo queda el turismo entre esos dos?
La tecnología del futuro es amigable y compatible con el medio ambiente, con esa ayuda puede insertarse perfectamente el turismo.
¿Cuál es el futuro del ecoturismo en países como el nuestro?
Es el futuro turístico del país. Además del turismo de negocios, congresos, convenciones, turismo histórico y artístico.
¿En qué otros lugares de Colombia le interesa tener su negocio?
Me gustaría que mejoraran las condiciones de orden público en el Parque los Katíos, para llevar turistas a conocer las cascadas de Tilupo.
Cinco destinos que todo colombiano debe conocer.
Mompox, Providencia, Cayo Bolívar, Ciudad Perdida y la ensenada de Utría.
La primera vez que se fue de mochilero…
Fue de Europa a Colombia en 1966. Para ese viaje trabajé como mesero y modelo desnudo de noche en la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas.
¿Cuál ha sido su viaje inolvidable?
Ir a Clipperton. Tuve que intentarlo cuatro veces: desde Manzanillo, México, pero nadie sabia dónde quedaba; luego en un jet, pero no aterrizamos porque la pista estaba cubierta con nidos de aves marinas; después en velero, pero las olas alrededor de la isla no permitieron desembarcar. Al final pudimos ir a bordo de un buque de una expedición científica francesa, trabajando.
Un lugar que le falte por conocer.
Les prometí a mis nietos llevarlos a conocer tribus caníbales en Irian Jaya, en la frontera entre Indonesia y Papuasia.
Un personaje que recuerde de sus viajes.
Entre París y Nueva Delhi, un maharaja hindú que tenía de acompañante un esclavo que se postraba delante de él.
¿Cómo es vivir entre aviones?
Comparado con algunos clientes, lo mío es muy razonable.
¿Cuál cree que es la clave del liderazgo?
El antiliderazgo, que cada quién sea su propio líder, cualquier tema analizarlo con el esquema “hipótesis, tesis, antítesis, síntesis y conclusión”, y formarse su propia opinión.
Lo más colombiano que posee.
El gusto por el pandeyuca y la dificultad de decir ‘no’.
Un lugar para el amor.
Venecia.
¿Se enamoró alguna vez en sus viajes?
En el viaje a Bélgica me enamoré de quién es hoy en día mi esposa.
¿Cómo se conocieron?
Ella iba a un té para señoritas al día siguiente en el piso de arriba, donde las vecinas, timbró en el piso que no era, el día que no era, a la hora que no era.
¿Es un hombre de bromas?
El cuerpo y la entrepierna envejecen y el cerebro sigue de 12 años.
¿Alguna travesura de infancia que recuerde?
Colocar unos petardos explosivos en los cigarrillos de papá, los cuales el ofreció a unos invitados en casa.
¿Y de grande?
Echar polvos afrodisíacos en la champaña de una cena en Palacio con doña Ana Milena Muñoz de Gaviria en honor al Gran Maestre de la Soberana Orden Militar de Malta y luego haber escondido una cucharita de plata en el doblez de la manga de monseñor Huertas para pedirle al mesero que fuera donde monseñor a decirle que la devolviera.
¿Es coleccionista?
De amigos, recuerdos y anécdotas.
¿Qué le gustaría hacer antes de morir?
Ver una buena película cómica, de las que no lo aburren a uno.
¿Cuál es su mayor virtud?
Ser buen amigo.
¿Y defecto?
No resistirme a hacer un mal chiste.