Primero estudió biología, ¿cómo pasó a la filosofía?
Quería encontrar una dimensión y un sentido más profundo a lo que había estudiado de ciencia. Las humanidades tienen una riqueza que no está reñida por la actividad científica.
¿Por qué Miguel Ángel?
Es uno de los artistas que tienen el don particular de sacar al exterior la belleza, el esplendor de la verdad de las cosas que los demás no ven. Miguel Ángel tenía, además, una cualidad muy especial para ver el cuerpo del hombre como exteriorización de sus sentimientos, pasiones, aspiraciones y esperanzas.
¿Qué es lo que más admira de él?
El gran talento que tuvo para lograr producir todas esas formas y figuras que permiten desarrollar un sentido cristiano.
Una frase de él que recuerde.
“Mi mujer es el arte y mis hijos las obras que dejaré”.
A Miguel Ángel le censuraron algunas obras. ¿Cuál fue la que más le llamó la atención?
Cuando el maestro de ceremonias del papa Pablo III vio que Miguel Ángel lo había pintado como juez del infierno, porque había criticado el juicio y dicho que esa obra con tantos desnudos no era adecuada para una capilla pontificia, fue donde el papa y le pidió que le dijera al artista que sacara su retrato de ese lugar, a lo que el papa contestó: “Lo siento mucho, la doctrina católica nos dice que podemos interceder por las personas que están en el purgatorio y en la tierra, pero cuando están en el infierno ya no hay salvación”.
¿Cuál cree que era la principal razón de las censuras?
Algunas por envidia, y las más significativas las hicieron algunos teólogos.
¿Como cuáles?
Como había muchas obras que no reflejaban la santidad de la vida, el Concilio de Trento ordenó destruir varias de ellas, pero como Miguel Ángel era tenido por un gran artista decretaron que se cubriera algunas de las figuras, como santa Catalina de Alejandría, san Juan Bautista, san Sebastián y el Cireneo.
¿Prefiere la escultura o la pintura de Miguel Ángel?
Prefiero todo (risas). La disputa entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel era que Da Vinci pensaba que la pintura era un arte más noble, alto y mejor, mientras que Miguel Ángel, por el contrario, pensaba que el arte más noble era la escultura.
La mayor expresión de grandeza de Miguel Ángel, según usted.
Era un grande en cualquier cosa que hacía: donde metía la mano hacía una gran obra. Sin duda se sentía principalmente escultor. Creo que la Piedad vaticana es una muestra insuperable de lo que el mármol puede dar de sí, en segundo lugar la Capilla Sixtina y luego la cúpula de San Pedro.
¿Cuál es la intención principal de su libro?
Ayudar al lector a comprender las riquezas presentes en la Capilla Sixtina. La pintura de Miguel Ángel es muy rica en significado y compleja de entender.
¿Cuándo visitó por primera vez la Sixtina?
Tenía 22 años, pero no me enteré de tanto. Me faltaba preparación, pero pude percibir que había una mina con una grandeza que podía ser explotada poco a poco.
¿Qué le gusta hacer, aparte de adentrarse en la vida de Miguel Ángel?
Leer. Siempre me han gustado el arte, la naturaleza y las plantas. El arte y la naturaleza son para mí dos realidades que se combinan muy bien.
Lo que más feliz la hace.
Que las personas puedan disfrutar y gozar de la belleza y la grandeza de la doctrina cristiana, con ayuda de lo que puedo transmitirles.