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“Misi”, el arte de imaginar y hacer

La noche del viernes murió una de las pioneras en el teatro musical en Colombia. Este lunes, familiares, amigos y alumnos le dieron el último adiós en Bogotá.

26 de noviembre de 2018 - 09:00 p. m.
“Misi” murió el pasado viernes 23 de noviembre en Bogotá. / Óscar Pérez
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Misi siempre dijo que encontrar a un verdadero artista no resultaba ser una tarea tan compleja. En realidad, el peso mayor lo debía llevar el aspirante a ese título, porque su trabajo consistía en lograr la atención de los demás y ser una especie de imán capaz de concentrar con su fuerza todas las miradas alrededor.

Un artista es aquel que consigue, proponiéndoselo o no, que todos los espectadores estén pendientes de su desarrollo sobre el escenario, sin importar los elementos distractores circundantes.

Con esa claridad de pensamiento, María Isabel Murillo Samper, mejor conocida como Misi, fundó una escuela hace más de tres décadas en la que los artistas en formación lograban desarrollar sus talentos artísticos. Ella simplemente miraba y, casi siempre, sabía desde la primera ojeada que esa persona que se presentaba tenía el potencial suficiente para portar sobre su propia humanidad la responsabilidad de ser una artista en un país como Colombia.

La música fue una constante en su vida y de ahí que tuviera el oído afinado, el ojo intuitivo y el corazón presto para saber a quién valía la pena escuchar y a quién no. Gracias al tiple de su padre, que escuchaba en todos los rincones de la casa, supo que su vida estaría vinculada a la creación de propuestas artísticas.

Durante sus años de formación secundaria, hacía hasta lo imposible por pertenecer a los coros del colegio y en ese espectro sobresalió siempre, por las habilidades musicales y por entender las artes como proceso de comunicación. Por eso, desde muy niña hablaba de estrategias, de procedimientos lógicos en el arte y de estructuras para hacer que esa música que se hacía de manera aficionada llegara mucho más lejos.

María Isabel Murillo vinculó la música y el teatro a una estructura administrativa sólida, y de ahí que sea una de las pioneras en la elaboración de espectáculos masivos en los que las artes son protagonistas. De lo que se conoció más adelante como Misi Producciones se puede decir que hay dos antecedentes muy importantes: Timpanitos, un coro creado por ella durante la década del 80, y el surgimiento de la Corporación Niños Cantores.

Antes de que la escuela tuviera su propia sede en Bogotá, en el año 91, ella se la ingeniaba para recibir a los niños y jóvenes para estimularlos en las artes y alejarlos de la pereza y de los vicios. Estudió Psicología y Licenciatura Musical y ambos oficios los puso al servicio del teatro musical, un ámbito que antes de la aparición de Misi se miraba por encima del hombro.

Con el montaje de Jesucristo Superestrella supo que eso era lo que quería hacer para toda la vida. Luego lo confirmó con West Side Story, y tres décadas después se produce su muerte, precisamente sobre la tarima en el estreno de una de sus propuestas teatrales y musicales para celebrar la Navidad.

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Misi, según dijo en varias oportunidades, no es una persona sino un estilo de hacer teatro musical en Colombia. Su emporio artístico, al parecer, estará resguardado con su equipo, al que María Isabel Murillo le enseñó el arte de imaginar y el oficio de hacer.

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