¿Siempre se imaginó ser periodista?
Cuando estaba en el colegio soñé con serlo. Recortaba papeles y hacía periódicos pequeñitos que les repartía a mis compañeros.
¿Recuerda cuál fue su primer artículo?
Hacía unas actas para un cine foro y un periodista español que trabajaba para La República las leyó y me propuso publicarlas en el periódico.
¿Entonces el cine era una de sus grandes pasiones?
Me fascinaba, fui miembro de la Junta de Clasificación de Películas. Disfrutaba mucho del cine francés.
¿Y sigue siendo amante de la pantalla grande?
Sí, pero ahora no me queda tan fácil… ya tengo mis años y me da pereza ir a cine sola, Prefiero la casa y The History Channel. Me encanta la historia.
Tres elementos fundamentales para ser un buen reportero.
La responsabilidad de asumir la búsqueda de la verdad, la agilidad para realizar las preguntas y la capacidad para editar sin cambiarle el sentido a lo que se dice.
Llegó al periodismo nacional cuando la mujer no tenía lugar en las salas de redacción…
No teníamos campo en ninguna parte. Era muy difícil, pero hubo mujeres como Inés Gutiérrez de Montaña y Emilia Pardo Umaña que motivaron el cambio, fueron mujeres importantes para el periodismo.
¿Qué le trajeron las mujeres a la prensa colombiana?
Los primeros temas sobre el hogar y los cuidados femeninos… era lo que les interesaba a las mujeres de la época.
¿Qué temas cubría en sus años de reportera?
Cine y los que tuvieran que ver con la lucha de los derechos de las mujeres.
¿Cómo recuerda la lucha que emprendió para lograr que la mujer votara en Colombia?
Junto a Esmeralda Arboleda trabajamos muchísimo para conseguir el voto femenino. No fue fácil, pero recuerdo que muchas mujeres se unieron a nuestra causa.
¿Y qué causa la mueve ahora?
Aún falta mucho por avanzar frente a la promoción de la equidad de género. Ya no hago parte de ningún movimiento, pero sí converso con mis nietas sobre las oportunidades que deberían tener las mujeres, para que por ejemplo, tengan mejores ingresos.
¿Qué medio de comunicación recuerda con gratitud?
Todos, mi marido era abogado y periodista, estudió con Guillermo Cano en el colegio y cuando Gustavo murió, más que dejarme dinero, me heredó la vida periodística.
¿Qué le aconsejaría a un joven periodista?
Que no olvide ceñirse a la verdad e investigar siempre sobre el personaje al que se enfrentará.
¿En periodismo… “todo tiempo pasado fue mejor”?
Creo que antes el periodismo era más responsable, ahora los muchachos son ingenuos y creen en las primeras versiones, quizá se ha perdido rigor.
¿Qué historia, de las que hoy acaparan titulares, quisiera reportear?
Me llama la atención el caso de la muerte del estudiante de la Universidad de los Andes, Luis Andrés Colmenares. Quisiera indagar cuál es la verdad de esa historia, quiénes son los culpables.
¿Tenía rituales para la escritura?
Prendía un cigarrillo y ponía el papel en mi Remington.
¿Qué conexión tenía con su máquina de escribir?
Le tenía cariño a mi máquina, no me gustaba que nadie me la tocara, cosa que no me ocurre con los nuevos aparatos.
¿Recuerda haberse censurado frente a algún tema?
No, cuando hacía periodismo escudriñaba tanto que no tenía que arrepentirme de lo que había dicho.
Tuvo tarjeta profesional de periodista, ¿le dolió su desaparición?
A esta edad ya las cosas no me duelen tanto (risas).