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No son sólo trapos…

El miércoles 3 de junio se inician los conversatorios ideados por Inexmoda.

29 de mayo de 2009 - 10:44 p. m.
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Aunque para muchos la moda camina con tacones aguja, casi haciendo equilibrio, sobre el filo de la banalidad, hay muchos otros que osarían gritar que la moda se cose entre muros de arte, atriles de política y complejas marañas de filosofía. Pero, si la moda no es sólo trapo y las modelos no son sólo ganchos, ¿por qué sigue siendo tan fuerte el peso de su ligereza? La diseñadora Isabel Henao, que ha compartido pasarela con Carolina Herrera y participa actualmente de un colectivo artístico, y el curador de arte Jaime Cerón intentarán descubrir cuál es el tejido de estas concepciones.

¿Cómo definirían la moda ?

Isabel Henao (I.H.)– La moda es la expresión artística más cercana a la piel. Es el medio que permite la comunicación del individuo con los demás, a distancia y sin palabras. El juego de vestirse habla de mezclar colores, texturas y líneas que dividen el cuerpo y lo redefinen. Es una intervención de espacios personales. Como otras disciplinas reconocidas por el arte, es también un reflejo socio-cultural que cuenta la historia de cada época.

Jaime Cerón (J.C.)– La moda como el arte son representaciones culturales que abordan desde el cuerpo diferentes tipos de relaciones sociales y culturales. El arte y la moda (en su versión más radical) son la base sobre la cual se imagina el rumbo a seguir dentro de la realidad.

¿ Por qué creen que pesa esa imagen de banalidad sobre la moda?

I.H.– Por el énfasis erróneo que se le ha dado, incluyéndola como un evento más de entretenimiento, y no como el reflejo cultural y artístico que verdaderamente es.

J.C.– La moda históricamente ha sido asimilada a corrientes de consumo que minan la posibilidad de percibir sus ideas subyacentes. Si se mirara el periodismo o el arte, exclusivamente a la luz del mercado, el resultado sería menos que decepcionante. Fuera del mundo del mercado, estos campos (y todos los demás) resultan altamente inquietantes. Hay piezas en la historia de la moda que resultan más perturbadoras que algunos tratados filosóficos, porque plantean hipótesis sobre el cuerpo y los roles sociales para los cuales aún no poseemos categorías teóricas estables.

Isabel, ¿qué la hace sentir que su trabajo es o no un objeto del arte?

El elemento clave es la creación… la intervención de técnicas y la intención de proponer una experiencia sensible a través del vestuario. Cuando un pedazo de tela se transforma de una manera tan radical, a través de un trabajo minucioso, deja de ser un objeto simple y pasa a ser una pieza única. Una expresión de arte.

Jaime, ¿cuáles son los más fuertes  argumentos que aducen los más canónicos del arte  para que la moda no sea considerada arte?

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La única diferencia entre el arte y la moda es el tipo de uso social de cada actividad. El arte, históricamente hablando, parece ser inútil. No sirve para nada práctico. Su única utilidad es simbólica o política.  La moda es parte de lo que los marxistas han llamado “diseño”, que implica una actividad similar al arte (simbólica y políticamente activa), que tiene de particular el hecho de que se produce industrialmente para satisfacer una necesidad material masiva. Ese uso social, primario, es la única diferencia en términos lógicos entre arte y moda.

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