Se cumplen 12 años del ataque a las Torres Gemelas, ¿cómo está el país después de esa situación?
Creo que se ha normalizado en cierto nivel. Tuvimos años donde todo estaba muy enfocado en el tema terrorista y la seguridad interna. Con la crisis de 2008 lo económico ha sido más importante, todos se han concentrado en ello. Y eso ha empezado a tener raíces en la psicología nacional.
¿Usted cómo vivió ese día?
Estaba en Washington, trabajaba como a 10 cuadras de la Casa Blanca. Luego fui a casa caminando, por casi una hora —cosa que no era nada usual—, pero todo el mundo estaba con pánico de tomar un transporte. Fue un cambio profundo para la psicología estadounidense. Se sabía que nada sería igual.
¿Y cómo llegó a trabajar con Barack Obama?
Empecé a trabajar con él en enero de 2007, antes de que fuera candidato oficial a la Presidencia. Me junté a la campaña cuando todo el mundo nos pensaba locos. Y más o menos tenían razón en ese momento, dado el panorama político que teníamos. Trabajé en la primera campaña asesorando sobre temas de América Latina.
¿Cuándo terminó esa etapa y qué relación tiene ahora con la Casa Blanca?
A mediados del verano del año pasado para juntarme nuevamente a la campaña y coordinar los temas de América Latina ante los medios en español en Estados Unidos. Ya no soy parte del gobierno. Sigo en contacto con ellos, pero de manera informal.
Con toda la experiencia que tiene y conociendo al presidente, ¿qué tan posible ve que pase la reforma migratoria?
La reforma tiene un obstáculo muy grande en este momento y es la radicalización del Partido Republicano. El presidente Obama entiende que el sistema migratorio actual no funciona, que se tiene que reformar; hay ciertas cosas que él puede hacer y ha hecho, pero una reforma profunda y duradera del sistema requiere legislación, y ahí entra el Congreso.
¿Siria podría ser un factor, igual que lo fue Irak hace unos años y luego la Primavera Árabe, para que el Congreso aplace otra vez esa discusión?
Eso lo dudo. El reto mayor ahora es de procedimiento, con temas fiscales y el presupuesto estadounidense. Estamos llegando otra vez al límite de nuestra deuda, al final del presupuesto anual. Esa coyuntura es un problema más grande de procedimiento para la reforma que el tema de Siria.
¿Cuál cree que será la decisión de Obama frente a Siria?
El gobierno ha dejado dos cosas muy claras: una, que se usaron armas químicas por parte del régimen sirio y tiene que haber una consecuencia para ellos, por ser una violación internacional violenta. El qué y el cómo lo están considerando profundamente para no cometer los errores del presidente Bush con el tema de Irak. Estoy casi seguro de que el presidente no busca otra guerra.
Qué consecuencias podría traer la decisión de intervenir?
Es parte de la incógnita. Hay actores y factores dentro de esta guerra civil que son regionales y es parte del balance que se tiene que hacer. Irán tiene intereses, así como Arabia Saudita y Rusia. Es un caldo bien complicado. Lo que probablemente se busca es ser contundentes, pero no meterse demasiado en ese lío.
Colombia afronta una problemática fuerte en el sector agrario por las decisiones tomadas frente al TLC con EE.UU., ¿qué postura tiene frente a la difícil situación que viven los campesinos a raíz de esas decisiones que van en detrimento de sus intereses?
Lo que se está viendo ahora en Colombia es algo —por decirlo de alguna manera— normal en el proceso de globalización y de ajuste a un Tratado de Libre Comercio. Ocurre en EE.UU., en nuestra economía. Es fácil identificar a los afectados. Lo que es más difícil ver es el efecto positivo. Es más difuso y tarda más tiempo. Siempre hay momentos de crisis agudos, cuando entra en vigencia un cambio profundo a una economía. Lo que es un deber de cada gobierno es brindarles a los afectados cierta protección, de manera concertada, con tiempo.
¿Por qué Medellín es una “ciudad ejemplar” ante la globalización, a propósito de la conferencia que vino a dictar como invitado de Sapiencia?
Es una ciudad paternal, mi padre y hermano son de aquí. Nací en Estados Unidos, pero pasé mucho tiempo acá de niño. Una de las cosas más interesantes sobre la nueva globalización es que las ciudades tienen más protagonismo y están aprendiendo de las lecciones de otras para mejorar. En Medellín hay un fuerte compromiso con la innovación social, institucional y cultural, y esas son grandes herramientas de desarrollo para cualquier lugar.