Catalogado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol como el segundo mejor árbitro de la última década, ‘El Llanerito’ es amante de la música de su tierra.
¿Quién le puso ‘El Llanerito’?
El periodista Marino Millán, cuando en el año 91 comentaba en Caracol Radio me llamaba El Llanerito Ruiz.
La clave para ser el segundo mejor árbitro del mundo.
No sólo para el arbitraje, sino para tener éxito en la vida, se necesitan fe, honestidad, perseverancia y humildad.
Una promesa del fútbol colombiano.
Michael Ortega, el 10 de la selección Sub 20.
¿Y en el mundo?
Ahora hay muchos jugadores que siendo muy jóvenes son de la élite. Entonces no son promesas, sino realidades.
¿Se confiesa hincha de algún equipo del mundo?
Si fuera hincha, no podría ser juez.
Una final con la que sueñe.
La de la Copa del Mundo, que aún no la he podido dirigir.
¿Entre dos selecciones en especial?
No. Ya he pitado cuatro veces mi partido soñado entre Brasil y Argentina.
El mejor equipo de todos los tiempos.
La selección Colombia 94, con todas sus estrellas, que nos llenaron de ilusión. ¡Inolvidable!
¿Cómo quedó con ‘El Pibe’ después de la sacada del billete en el Metropolitano?
Por ahora con El Pibe ¡todo bien! ¡Todo bien!
¿Qué tan importante es mantener la calma en el campo de juego?
La autoridad no puede salirse de casillas, pues de lo contrario se desbordan comportamientos autoritarios. Por eso es necesario respirar y controlarse.
¿Cómo ve el nivel del arbitraje en Colombia?
A pesar de los errores que cometamos todos los fines de semana, es bueno frente a otras ligas.
¿Qué necesita Colombia para llegar al Mundial?
Que los jugadores se comprometan a luchar y sudar nuestra camiseta, porque es la ilusión de 45 millones de colombianos.
¿A quién traería como técnico de la selección?
Aquí lo tenemos … a Hernán Darío Gómez.
¿Es cierto que decidió retirarse este año?
Es posible que adelante mi retiro por algunos planes que tengo, pero el futuro es incierto y hoy soy árbitro de la Fifa y de la Federación Colombiana de Fútbol.
Y de ser así, ¿a qué se va a dedicar después del retiro?
Son proyectos personales que en su momento conocerán.
Su papá fue árbitro, ¿en qué se parecen en la cancha?
En la honestidad y en marcar siempre todo lo que vea.
¿Se ha ganado regaños de don Óscar por alguna metida de patas?
Uno no, varios pellizcos.
¿Le queda tiempo para ejercer su labor como decano de derecho de la Universidad Cooperativa de Villavicencio?
Sí claro, entre semana me encuentran en la oficina y cuando fui al Mundial se asignó a un decano encargado.
¿Qué le falta a la justicia colombiana?
Que se aplique. Colombia es uno de los países con más códigos en el mundo que deben aplicarse.
¿En qué terminó el caso por la intoxicación del que fue víctima en octubre del año pasado?
Afortunadamente no pasó a mayores, el caso aún está en investigación. Mi salud está mejor que nunca y como experiencia me reforzó espiritualmente.
A usted le gusta la balada, ¿cuáles son sus ídolos musicales?
De la de planchar colecciono la música y los videos de Sabú, Sandro, Raphael y Camilo Sesto.
¿Le dio duro la muerte de Sandro?
Mucho, esa pérdida la recibí como si fuera la de un familiar, mis amigos me llamaban a darme el sentido pésame.
¿Y le jala a la música llanera?
¡Claro! Me gusta Oswaldo Bracho y nuestro Grammy, “El Cholo” Valderrama.
¿Cómo le va con la rumba?
¡Bien! No me gusta el reggaetón, prefiero la musiquita vieja bailable… la salsa.
¿Es cierto que hubiera querido ser médico?
Sí, pero no pude, le tengo miedo a la sangre. Sería muy duro sentir impotencia al no poder ayudar a alguien.