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“Quise ser piloto”

La pasión escondida del nuevo minagricultura, Andrés Fernández, son los aviones de guerra.

02 de marzo de 2009 - 06:00 p. m.
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Lo qué más le gusta leer.

Biografías de gente que haya hecho cosas importantes en la vida.

Un fracaso.

No poder haber sido piloto.

Lo que no le puede faltar en su oficina.

La música. Toda aquella que me relaje.

A quién le daría una serenata.

A la novia.

Su pasión escondida.

Los aviones de guerra.

La mayor queja que ha escuchado en su nuevo cargo.

Que el Gobierno no hace lo suficiente para ayudarle a la gente, lo que es totalmente falso.

Una motivación.

Mi familia.

¿Qué está leyendo ahora?

El libro de Jean Larteguy, Los mercenarios.

El problema más grave que tiene el país.

El invierno.

¿Uribe o uribito?

Uribi tres (risas).

¿Es usted uribito II?

No, para nada.

¿Una anécdota de su época de estudiante?

Me quedé encerrado en un salón ocho horas.

Un proyecto que florece.

Uno que no he lanzado, pero  que voy a lanzar: una promoción de consumo de flores en Estados Unidos.

Una paradoja…

No poder hablar con mi mejor amigo, Andrés Felipe Arias.

Él salió para hacer campaña, ¿usted para dónde?

Para el sector privado.

Su compromiso.

Los campesinos de este país.

¿Lo mejor de Medellín?

Su gente.

¿Y lo que menos le gusta?

La malla vial.

¿Su peor recuerdo como recogebolas?

Un pilazo que me pusieron en un partido de Nacional vs. Júnior. Fui a recoger el balón y me descalabraron con una pila pequeña que  iba para el árbitro que estaba al lado mío. (Risas).

¿A quién le pidió el primer autógrafo?

A Enzo Francescoli. Cuando vino a jugar con la selección de Uruguay en un amistoso contra Nacional

¿Y el último?

Para una prima, a Chayanne.

Un truco…

Eliminar a la gente cuando estoy en un auditorio.

Un mercado que está abriendo.

La Unión Europea.

Su mayor preocupación.

El invierno.

¿Qué hacer con el Atlético Nacional?

Reestructurarlo. Volver a traer a Quintabani y traer un 10.

¿Cómo monitorear la crisis?

Juntándose.

Lo que más le gusta de ser  ministro.

Poder ayudar a la gente.

Y entonces, ¿usted sí va a ser ministro de Agricultura o sólo de palmicultura?

(Risas). De agricultura, pesca y cualquier cosa que se mueva y genere ingresos para los campesinos de este país.

¿Será que sí lo reciben por los lados de Carimagua?

Me tienen que recibir, porque voy con la voluntad de ayudarlos.

Un negocio al  que quisiera entrar.

Biocombustible, reforestación. Uno de los dos. (Risas).

Una mala decisión.

No haber estudiado aviación.

¿Qué quisiera explorar?

Los Llanos Orientales.

¿Colombia irá al Mundial de Suráfrica?

Espero que sí.

Un sacrificio.

Mi vida personal.

¿Cuál es cultivo del futuro en Colombia?

La reforestación.

¿Es gomoso de la tecnología?

Muy…

Su orgullo…

Mi mamá.

¿Qué lo enternece?

Los niños.

¿Sigue creyendo que el agro colombiano va bien?

Sí.

No, en serio.

Muy bien, mire de donde vinimos y mire como estamos.  Harán ustedes la balanza   si estamos bien o no.

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¿Uribito ya era tan parecido al Presidente o se le pegó apenas ahora?

No, el es fiel creyente del programa de seguridad democrática  y lo defenderá hasta la muerte.

¿Qué fue lo primero que trasteó para su nueva oficina?

El computador (risas)

¿Y lo que le heredó Andrés Felipe Arias?

Una medalla  de San Benito.

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