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Ritmos de África para latinos

La BOA, Bogotá Orquesta Afrobeat, interpreta el legado del artista africano Fela Kuti con ritmos latinoamericanos como el bullerengue, gracias a la voz de Piña.

20 de diciembre de 2013 - 04:54 p. m.
Nelda Piña nació en 1946 en el departamento de Bolívar. / Julián Mora Oberlaender
Foto: Julian Mora Oberlaender
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1938. Nació Fela Kuti en Abeokuta, Nigeria, y con él, años más tarde, surgió un nuevo estilo musical: el afrobeat, que fusionaba los cantos de África occidental, jazz clásico y funk. Después de estudiar en Londres, Kuti regresó a su tierra natal para cantar en un idioma que todos pudieran entender y llevar su mensaje político. Un mensaje que hacía bailar, agitar las palmas y cantar por los Derechos Humanos, por la libertad. Fela Kuti decía que el arte no era para repetir, sino para crear. Tal vez así lo entendió también con el amor y se casó 27 veces. Varias décadas después su música renacería, pero en la voz de una afrocolombiana, Nelda Piña, y en una orquesta latina, la BOA.

1946. Nació Nelda Piña en Gamero, corregimiento de Mahates (Bolívar). Creció escuchando a su tía Irene Martínez, una de las pioneras del bullerengue y la chalupa. Todavía habla de ella como su máxima inspiración. También la acompañaron las canciones de Los Soneros de Gamero, de Emilia Herrera y las demás cantaoras con sus letras de doble sentido.

Desde pequeña Nelda Piña se acercaba a las ruedas de cumbia. Ahí estaban los instrumentos de viento, los redoblantes de sonidos finos, las palmas, el fandango que se bailaba con velas en mano y las cantaoras tomando ron para calentar la voz. Era su escape a la rutina de un pueblo que parecía fantasma, pues la mayoría de sus habitantes trabajaba todo el año en Venezuela. Nadie quería quedarse allí, en “un pueblo abandonado, sin apoyo para la cultura ni el deporte”, dice.

Luego las cantaoras, que por lo general empezaban su carrera musical después de los 60 años, se fueron muriendo y sus hijas y nietas no quisieron seguir con la tradición musical. Nelda quería cantar, pero le parecía una ilusión infantil. Tarareaba para ella “cualquier tontería” y la gente le pedía más. En quinto de primaria salió del colegio y la mandaron a trabajar como empleada doméstica en Cartagena. Siguió tarareando y, cada vez que lo hacía, alguien se quedaba como hipnotizado. “Pero yo misma no me lo creí”.

A sus 40 años una orquesta de su pueblo la buscó. Los músicos no se fueron de su casa hasta escuchar su voz. Nelda pidió un trago de ron para quitarse los nervios y empezó a cantar. “No era algo de lo que fuera a vivir, pero cuando a uno le gustan las cosas qué importa si dan o no”. Desde entonces empezó a cantar en ‘casetas’, festivales del Caribe colombiano, y en fiestas diplomáticas. Cantó, además, con músicos como Michi Sarmiento (saxofonista que ha tocado al lado de Joe Arroyo y Ondatrópica) y Omar Geles (acordeonista, compositor y cantante vallenato).

2012. Nació la BOA, Bogotá Orquesta Afrobeat, basada en el legado musical de Fela Kuti. Era un estilo al que le podían incorporar su sabor como latinoamericanos, pues cada integrante venía con una escuela musical diferente y de países como Argentina, México, Cuba y Colombia. Al comienzo no fue fácil. Tuvieron que dar varias vueltas, como una larga maratón, hasta que encontraron algo de comodidad.

Son varios artistas en escena que tienen que acoplarse armónicamente o, mejor, deslizarse con la facilidad de una boa. David Cantoni en la percusión, Alejandro Calderón en la batería, Daniel Michel en el bajo, Sebastián Carrizosa en la guitarra, Iván Meluk en el teclado, Diana Sanmiguel y Pío Molina en los coros, Daniel Quinche en el saxofón alto, Iván Zambrano en el saxofón tenor, Luis Luque en el trombón y Nelda Piña como la cantaora.

Esta orquesta bogotana pretende hacer algo complejo, no solo por el número de integrantes, sino también al transmitir esa diversidad de ritmos latinoamericanos que encuentran su punto de convergencia en la capital colombiana. Se puede decir que rescatan el África que Colombia lleva adentro y la cantaora del Caribe es su ejemplo más claro.

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Nelda Piña no solo les ha dado la fuerza del canto, sino varias composiciones basadas en los sucesos de su región. “Si se me ocurre algo, suelto la escoba y lo anoto”. Como cuando vio a Gamero inundado luego de la ola invernal de 2011 y escribió ‘La niña’, “la niña parece adulto por su fuerza y destrucción”. También buscó en sus recuerdos de infancia y recordó que cuando no había luz la gente se inventaba historias de espantos para entretenerse: “se dejaban engañar por un vivo disfrazado de muerto”, reza la letra de ‘Viejos tiempos’.

Luego de un año de trabajo, Nelda Piña y la BOA lanzarán su primer disco a comienzos de 2014. Ya han “bailao y cantao” en público. En su última presentación del año, Nelda se subió al escenario con su vestido de cumbia y con las manos libres para poderlas usar a gusto con sus expresiones. En su canto tradicional de bullerengue y chalupa adaptó a los sonidos psicodélicos de la década del 70 de África occidental. Se le cortó la voz cuando tocaron ‘La niña’. Luego pidió un trago de ron y al final ya estaba bromeando de nuevo con la orquesta. Les repitió su famosa broma: “lo único que les pido es que me consigan a un rolo”. El público juntó las palmas al son de la BOA.

julianadelaurel@gmail.com

@julianadelaurel

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