“Ni con el pétalo de una rosa” cumple dos años trabajando para erradicar la violencia contra las mujeres.
Sí. Hemos creado este festival para hablar de la violencia de género, mas no para sentarnos a llorar. Las mujeres somos muy profundas y complejas, y por ello hay obras de todo tipo, como El carnaval del diablo, de Tino Fernández. También está Camargo, una obra que trata sobre un abusador sexual que ha matado a muchas mujeres, escrita por Johan Velandia. Pero además, este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, estaremos al mediodía en la Plaza de Bolívar. Seremos más de 3.000 mujeres, y están todos invitados.
¿Las mujeres transexuales también hacen parte de la campaña?
Por supuesto. Su situación en nuestro país es lamentable. Ellas también hacen parte de este proyecto.
¿Qué tan difícil ha sido convencer a los dirigentes del país para que crean en la campaña?
Ha sido muy complejo. Es increíble que nuestros funcionarios sigan impartiendo justicia con sus propios criterios y no con la ley. La ley es clarísima. Tenemos unas normas maravillosas, una ley increíble, que es la 1257 de 2008, y nadie la conoce, ni siquiera los servidores públicos. Entonces hay mucho que hacer, pero uno también se da cuenta de que con la actitud, con el deseo de servir, se pueden hacer cambios fundamentales. En Pasto nos encontramos con un fiscal maravilloso que está trabajando con la ruta para la reparación de las víctimas y que está logrando que funcione. Pero aún hay cuellos de botella en todas las esferas del poder.
Ha mencionado la reparación de las víctimas. ¿Considera que no se les ha dado suficiente lugar a las mujeres víctimas del conflicto en la mesa de diálogos en La Habana?
Muchas víctimas del conflicto han ido a la mesa de La Habana. Lo que pasa es que no están en la mesa principal, lo cual es una lástima, porque en esa mesa debería haber dos mujeres. Estoy segura de que, mientras no disminuya la violencia hacia las mujeres, no va a haber paz en este país.
¿Cree que se debería replantear el tema de la masculinidad?
Por supuesto. Esto no es un tema de sólo mujeres; el próximo festival lo vamos a dedicar a la masculinidad, porque sabemos la importancia que los hombres tienen en este proyecto. Es importante que ellos empiecen a tener actitudes diferentes respecto a la violencia. Si usted se ríe de los chistes sexistas, usted es violento contra las mujeres; si usted sigue aplaudiendo que denigren a una mujer, está siendo cómplice de la violencia. Todas las mujeres que no hemos sido abusadas sexualmente hemos sido abusadas por un piropo a una edad muy temprana y nadie dice nada.
¿Ha vivido una situación de violencia de género?
Muchas. Recuerdo que de adolescente era muy bonita, sentía que todos los hombres querían comerme. Mi sensación era que tenía que desprenderme de los hombres, porque todos lo único que querían era comerme, y es una sensación muy dolorosa.
¿Recuerda algún piropo que la haya hecho sentir incómoda?
Sí, es algo irrepetible. Cuando tenía 11 años fui a comprar un helado cerca de mi casa y un hombre me dijo algo tan horrible que quedé traumatizada. Yo le respondí algo que a él le desagradó, y cuando regresé me dijo que yo no tenía derecho de haberle contestado con una grosería, a pesar de todo lo que me había dicho. Fue una situación horrible.
¿La campaña contempla la discriminación entre mujeres?
Creo que las mujeres debemos ser más solidarias, debemos dejar de juzgar, porque ninguna mujer merece castigo, ni siquiera la que se acostó con su marido.
¿Y qué pasa con la autodiscriminación?
Hay mujeres que quieren cumplir con unos patrones de belleza y mueren por anorexia, bulimia o en un quirófano. Muchas niñas se colocan prótesis a los 15 años en los senos o en la cola sólo para cumplir un estándar que es el que a los hombres les gusta.
¿Persiste la discriminación de género en el medio artístico?
A veces hay situaciones en las cuales las actrices no tienen mucha conciencia de lo que están haciendo, por tanto permiten alguna violencia en su contra. Pero, más allá de la discriminación contra la mujer, hay un irrespeto por el trabajo de todos. Los horarios absurdos en los que la gente no puede ni pensar, sólo seguir trabajando. Son algunas de las tantas situaciones complejas cuando se hace televisión.
¿Utilizar para el festival la imagen de los labios pintados de rojo no refuerza los estereotipos femeninos?
Es un movimiento complejo. Lo que queremos es que al pintarnos los labios nos coloquemos en la situación de muchas mujeres que han sido violentadas. A muchos hombres el asunto de pintarse los labios les parece descabellado, pero lo que queremos es que toquen su lado femenino, que se puedan poner en los labios de una mujer y que pongan la cara por ella.
El año pasado habló en el Congreso acerca de la violencia de género. ¿Se animaría a participar en política?
Me han ofrecido varias veces la oportunidad, pero la he rechazado, porque creo que sería pésima. Me da pánico. Lo mío es el arte.
Finalmente, si tuviera la oportunidad de casarse por la Iglesia, ¿lo haría?
No. Estudié en un colegio católico y las monjas de mi colegio hicieron que dejara de ser católica. Creo en Dios, pero no voy a la iglesia, no comulgo con la religión que han creado los seres humanos.