¿La exploración de sonidos que realiza la banda es producto de una intensa investigación al estilo del personaje Illya Kuryaki, de la serie ‘El agente de CIPOL’, o se debe a un proceso más espontáneo?
Empieza a pasar algo naturalmente cuando nos juntamos siendo dos personas con distintas influencias musicales, pero buscando un terreno en particular. Los dos sabemos qué es Kuryaki y qué no dentro de nuestro imaginario. Seguimos siendo esos “pibes” que cuando arrancaron tenían 14 y 16 años, y no le tenían miedo al humor, a jugar, investigar, ponernos serios, hablar desde el corazón.
¿Cuál es el rol de la ironía en su propuesta musical?
Muchas veces exploramos sobre cosas que la gente desechó, es decir, sobre la basura de la cultura, y de eso hemos tomado mucho: el cine de clase b, ciertas músicas que no están de moda, del rap, y esa exploración es muy rica y a veces interminable. No sé si es ironía, pero es como un código nuestro, un poco secreto que genera identificación.
¿De quién han tomado influencia audiovisual para sus propuestas?
Salvando las distancias y comparaciones, cuando vimos que Tarantino empezaba a hacer esas bandas de sonido con artistas que nosotros conocíamos, sentimos que había algo en común en nuestra manera de contar las cosas. Siempre está presente divertirnos y basilar, mientras grabamos, y eso queda plasmado en nuestro trabajo.
Su trabajo discográfico ‘Chances’ marcó el regreso de la banda después de 10 años. ¿Cómo logran la sinergia de esa unión otra vez?
Fue con la primera canción de ese disco con la que dijimos, “¡Che!, juntemos la banda”, porque primero nos juntamos como en secreto, para ver si podíamos recrear la química entre nosotros teniendo carreras como solistas muy diferentes. Nos decíamos: ¿Podremos ser de nuevo Illyakuryaki and The Valderramas?
¿Y lo corroboraron con ‘Helicópteros’?
Si, empezamos a jugar, y en tres días salió esa canción, que es una de las letras que tiene esa ironía de la que hablamos, y esas escenas deformes. Entonces, cuando hicimos esa lírica dijimos: “Ya está, juntemos la banda”, y al día siguiente lo anunciamos.
¿Dónde quedan esas canciones que depuraron de este último trabajo musical?
Algunas las dejamos simplemente morir, o mejor, “dormir” en el silencio. Hay unas que salieron muy rápido como Ula Ula, que resultó de la idea de mezclar ese surf con ese bit tipo James Brown. Hay canciones como Monta el trueno, que la cantamos con tres letras diferentes, porque no nos gustaba, y es ahora uno de los temas más musicales del disco porque nos permitimos, desde lo conceptual, irnos a otros lugares que no son tan comunes en la industria; una parte instrumental de más de dos minutos, donde simplemente pasa música.
Su debut discográfico ‘Fabrico cuero’ fue exitoso y en él exhibieron el rap ¿El rap es para ustedes la poesía de la calle?
Sí es la poesía de la calle, pero también de los cuadernos que hemos tenido desde chicos, tal vez la poesía con la que nació Illya Kuryaki que nos permite vivir la calle y plasmar lo que nos pasa en ese escenario. El rap va más allá de la calle, una forma de comunicar que pasa a ser personal. Somos una banda mestiza que nos gusta la libertad de disfrutar todos esos sabores mezclados —rock, funk y rap—, como si fuéramos “chefs de la música”.
¿Qué pasó con el material elaborado para el trabajo discográfico ‘Cartuchera porno’, que no salió oficialmente al mercado?
En realidad no salió tal cual como lo habíamos concebido para ese disco, pero sí salió. Sin embargo, está todo en Chaco. Fue como una manera de saciar la ansiedad nuestra. Hay canciones de allí inéditas.
¿El dúo llegó a sospechar alguna vez que el tema ‘Abarajame’, del álbum ‘Chaco’ alcanzara el éxito que logró?
Emmanuel lo quería sacar del disco, no le gustaba mucho. Así que a partir de ahí, no le confiamos mucho las ideas a Emma; cuando él quiere sacar un tema, entonces decimos: ese es el éxito (risas).
¿Cuál es la principal enseñanza que le dejó Luis Alberto ‘El Flaco’ Spinetta a Illya Kuryaki?
A nosotros como banda, el hecho de hacer siempre lo que quisiéramos, una confianza y una fuerza gigantes. Un saber que el arte paga, no solamente las cuentas, sino el alma.
¿Qué significa para la banda participar en un evento como el Festival Rock al Parque en Bogotá?
Es un honor poder cerrar el festival después de tanto tiempo de no estar en Colombia y remembrar los 90 cuando tocamos en la Media Torta, siendo también Valderrama, un héroe colombiano, parte de nuestra genética. Le vamos a dar a la gente lo que quiere escuchar.