Un buen día.
Sin trancones.
Lo qué más extraña.
Un trago con Alejandro Obregón.
Su pasión escondida.
Tocar el piano.
¿En estos momentos, qué está haciendo?
Terminando un guión.
Baila, pinta o cocina.
Autodidacta en todas.
¿Dónde dejó la actuación?
En las oficinas de casting de las productoras.
¿Y cuál es el personaje qué mas recuerda?
Anastasio Espuelas.
Una actriz que admire.
Margarita Rosa de Francisco.
Y un actor.
Richard Burton.
Un lugar para escribir.
Mi escritorio a las 3 a.m.
Lo qué más le gusta escribir.
Historias verdaderas.
¿Y un escritor que admire?
William Shakespeare.
¿De qué está arrepentido?
De casi todo.
¿Qué le falta hacer en la vida?
Alcanzar mis metas.
¿Hasta qué rango llegó en el Ejército?
Teniente de la Reserva.
¿Qué quería ser cuando estaba en el colegio?
Cirujano misionero.
Una obra.
El nacimiento de Venus, de Botticelli.
Su fruta preferida.
El níspero.
Un paisaje.
El mar Caribe desde Pradomar.
¿Cómo le gusta dormir?
Profundamente.
¿Lo qué más detesta?
El chisme.
¿Cuál fue su primer trabajo?
Off Broadway, en Nueva York.
Una inversión.
Hace mucho y me tumbaron.
Hincha de…
Las pelirrojas.
La mejor exposición a la que ha ido.
Una retrospectiva de Gauguin en Los Angeles.
Su mayor éxito.
No tomo alcohol desde hace 15 años.
Lo qué más cuida de su cuerpo.
El estado general.
¿Qué extraña de la costa?
El aire puro.
¿Le gusta la rumba?
Depende.
¿Qué lo pone sentimental?
La soledad.
¿Qué le saca la piedra?
La incompetencia.
¿Con qué se dejaría tentar?
Con una mirada.
¿Qué lo incomoda?
El ruido.
¿Cuál es su onda?
Intelectual.
¿Quién es su mentor?
Muchos campos, muchos mentores.
Un político que admire.
Alberto Lleras Camargo.
¿De qué le gusta opinar?
De cine.