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“Soy un botaratas peligroso”: Fernando Gómez

El periodista se lanza al mundo de la ciencia ficción con su novela ‘Microbio’.

13 de mayo de 2010 - 05:30 p. m.
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¿Qué tanto tiene usted de microbio?

Soy un cargamento de microbios. Solamente en la piel del brazo de cualquier persona viven 360 bichos diferentes. Los microbios ni siquiera necesitan un alfabeto para comunicarse, pueden hacerlo con ondas y descargas eléctricas; pueden reproducirse sin sexo (aunque no es su mejor virtud) y seguramente ya conquistaron el espacio y vuelan por el universo en la piel de los meteoritos.

¿Por qué hay que leer su novela?

Porque todo el mundo le tiene miedo a los microbios. Porque se lee de un tirón y es una buena historia de amor. Porque habla de los héroes más ignorados que tiene Colombia: los biólogos. Somos el segundo país más biodiverso del mundo y un niño en Bogotá probablemente nunca sepa qué es un pirarucú o un pecarí.

¿Y no es mejor el periodismo?

Hace rato que, en materia de escritura, no hay límites entre la ficción y el periodismo. Ambos pueden ser literariamente admirables. Cada uno ofrece mil posibilidades. La clave es encontrar la vuelta de tuerca correcta para cada uno.

¿Por qué escribir sobre ciencia ficción?

Se me ocurrió un personaje que, casualmente, era biólogo. Se me metió en la cabeza y no tuve más remedio que escribirlo. Y para hacerlo tuve que utilizar mis mejores armas como periodista y como lector.

¿Qué novela lo descrestó?

La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares.

¿Cuándo decidió ser escritor?

No recuerdo, pero lo tenía tan claro que estudié periodismo porque Hemingway, Camus y Gabo eran periodistas.

¿En qué ha cambiado su pluma desde que publicó ‘¡Salta cachorro!’?

Aprendí a hacer diálogos. O al menos quiero creer que aprendí.

¿Sobre qué tema le gustaría escribir su próximo libro?

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Sobre el grafiti. Giotto, Miguel Ángel, Rivera, Basquiat, los moradores de las cuevas de Altamira. La pasión por rayar paredes me parece un tema exquisito.

¿Mutis, García Márquez o Vallejo?

Los tres se merecen un altar.

Y usted también es todo un Donjuán…

Al 100%.

¿Cuál fue su mayor aporte a ‘Gatopardo’ cuando fue editor?

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Creo que Gatopardo fue un gran aporte al periodismo en América Latina. Rafael Molano, Miguel Silva, Marta Orrantia, Alfonso Parra, Hernán Sansone, Luis Carlos Cifuentes y yo demostramos que se podía hacer Nuevo Periodismo en esta parte del mundo. Para mí fue un honor haber estado en ese grupo fundador.

¿Qué le falta al periodismo cultural en Colombia?

Páginas.

¿Y qué le sobra?

Vagos. No todos los periodistas culturales sienten respeto por su fuente, hablan con propiedad de películas que no han visto, de libros que no han leído y de exposiciones en galerías que nunca han visitado.

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¿Cómo ve la salud del periodismo en el país?

Cada vez hay mejores periodistas, pero no hay muchos medios ni mucho dinero. El periodismo, para bien o para mal, también depende de la economía del país. El periodismo no funciona con la pobreza, porque cuesta dinero. Y en este tipo de economía enviar a un periodista a hacer una historia durante tres semanas con  los gastos pagos es un lujo de excéntricos.

¿Usted cree que en Colombia sí hay libertad de expresión?

A mí nunca me han censurado ni he tenido que autocensurarme… pero obviamente sólo puedo hablar por mí. No todos (y esa es la gran desgracia) son tan afortunados. En las regiones más apartadas ser periodista tiene algo de mártir o de kamikaze.

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El político más corrupto.

Son una legión. El fenómeno de Mockus tiene que ver con una historia de 200 años de ladrones. Alguien habla de honestidad y no hay más remedio que verlo como a un mesías.

Uno nefasto para el país.

No soy un experto en historia política, pero me gusta afirmar, en honor a Mutis, que los problemas de este país empezaron con el grito de Independencia. No me desagradaría ser súbdito de su majestad nuestro señor el rey.

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¿Se puede vivir de ser escritor?

Algunos pueden, y no lo hacen nada mal: Vargas Llosa vive en un piso envidiable en Madrid; Gabo tiene una casa que le hizo Salmona y no le gusta; Palahniuk vive como una estrella de rock.

¿En qué es en lo que más gasta?

En libros.

Y en qué economiza.

Soy un botaratas peligroso.

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