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“Soy un poco vidente”

Para Connie Camelo el actor más churro de Colombia es Manolo Cardona.

07 de abril de 2010 - 05:30 p. m.
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Lo más difícil de interpretar a Deyanira

Andar en tacones todo el tiempo, es muy doloroso, estoy en tacones de corista casi diez horas de grabación y es agotador. Y las minifaldas son muy cortas entonces me cuesta trabajo sentarme en cualquier lugar.

¿En qué se parece Connie a ella?

Deyanira sufre mucho porque le toca ser la corista de Juanita y yo creo que Deyanira en medio de su envidia y de lo mala que es tiene un estilo propio e interesante, entonces me parezco en que creo que el estilo propio siempre debe primar.

¿Usted a quién le pide la luna?

Se la pediría a Miguel Bosé.

¿Hasta dónde llegaría usted por amor?

He llegado muy lejos por amor. A pedir perdón, a componer canciones.

¿Cuándo decidió ser actriz?

Desde que tengo memoria. A veces siento que hay en mí una especie de esquizofrenia, más allá del arte. Hay como una necesidad a veces de que me miren, no sé si será pura falta de afecto (risas), puede ser, en eso se puede convertir el arte a veces.

¿Qué recuerda de ‘Verde manzana’?

Muchas cosas. Recuerdo haber sido un conejo, una muela, un extraterrestre. Fue un programa donde nos dejaban jugar.

Lo que más la emociona de interpretar un personaje.

Hacerlo verosímil, la mayor obsesión es que si hay algo que es conmovedor realmente la gente se conmueva y lo entienda.

Una anécdota de sus días como presentadora de ‘Mucha música’.

Ir a muchos conciertos, siempre era una locura como nos vestíamos, era un plan llegar al canal a romper ropa y pegarle taches. Poco dinero, pero se pasaba buenísimo.

¿El papel que la lanzó a la fama?

Hilda Reyes, en la telenovela ‘Los Reyes’.

¿Con quién le gustaría protagonizar una novela?

Con Margarita Rosa de Francisco o con Alejandra Borrero y si me tocara un hombre sería con Julián Román.

El actor más churro de Colombia.

Manolo Cardona, buen actor y un bizcocho.

Entre la música, la actuación y la presentación, ¿con cuál se queda?

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Me gustaría no tener que escoger, pero creo que la actuación es lo más visceral que tengo, lo que realmente hice apenas nací.

Su mentor

Mario Rivero porque es respetuoso con la actuación, la ve como un arte, un oficio y ve el talento actoral como un músculo a desarrollar y eso es muy inteligente.

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¿Y su no mentor?

Ese halo que cubre a los actores de este país y es simplemente verse muy bien y son muy incultos, es muy harto.

Su personaje más gratificante.

Depende desde donde se mire, gratificante en cuanto a dinero, fama y que fue un personaje fuerte Hilda Reyes. Pero el que más se ha acomodado a mí es el que hice en un cortometraje basado en un libro llamado No es una historia de amor, del escritor Jaime Espinal, es la cosa más bonita que he hecho.

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Y el más ingrato.

La pobre periodista de El Capo, me pareció uno de esos personajes que a veces usan para que pasen mil cosas, pero como tal nunca existieron. Eso es muy doloroso, leer un libreto y saber que para nadie existe y aún así uno tiene que darle vida.

Una habilidad oculta.

Creo que soy un poco vidente. Tengo un lado místico, me gusta el tarot y lo estudio.

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Pero define eso como una creencia o un agüero.

Es más como una búsqueda, creo mucho en los elementos, en la naturaleza y en la brujería.

¿Se arrepiente de algo?

De muchas cosas en la vida, una vez le pegué a una productora.

¿Qué música no soporta?

La de Melodía Stéreo me aburre y la que ponen en los gimnasios también es tenaz.

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Y en estos momentos, ¿cuál escucha?

Una banda colombiana que se llama Sistema Solar, también oigo mucho jazz. Cuando estoy triste escucho bossa nova porque le pone altura a la tristeza, la vuelve menos decadente.

¿Es depresiva?

Sí, cambio de ánimo. Los actores somos un poco esquizofrénicos y deberíamos ir a terapia, yo antes creía que no, pero por ejemplo con el papel de Deyanira me he vuelto un poco como ella, he disfrutado la maldad.

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Se arrepiente de algo

De muchas cosas en la vida, una vez le pegué a una productora.

¿Qué música no soporta?

La melodía estéreo me aburre y la de gimnasio también es tenaz.

Y  en estos momentos ¿cuál escucha?

Una banda colombiana que se llama Sistema Solar, también oigo mucho Jazz, pongo Javeriana estéreo y ya mi vida mejora. Cuando estoy triste escucho Bossa Nova porque le pone altura a la tristeza, la vuelve menos decadente.

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Es depresiva.

Si, cambio de ánimo. Los actores somos un poco esquizofrénicos y deberíamos ir a terapia, yo antes creía que no, pero por ejemplo con el papel de Deyanira me he vuelto un poco como ella, he disfrutado la maldad.

Para qué tiene buen gusto.

Para la música.

¿Y para qué no?

Para el diseño de interiores, a veces no lo comprendo.

Fanática de los gimnasios.

No, para nada, tengo una trotadora en casa.

Un gusto escondido.

Me gustan mucho los documentales de guerra y temas sociales, me puedo quedar viendo el noticiero del senado, mi novio no lo puede creer. Es raro, me gusta leerme folletos de estadísticas sociales, hay un lado de sociología en mí.

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Una manía

Me arranco el pelo arriba y me puedo cambiar de ropa cinco veces al día. Se me puede quedar pegada una canción cinco días.

De qué le gusta hablar.

De música, política, ciencia, tecnología, de los seres humanos, de muchas cosas..

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Qué la maravilla.

El arte, me encanta el contemporáneo. Me gusta saber cómo la gente de mi generación está plasmando las cosas.

Y en el campo de la literatura?

Desde el año pasado que leo a Alejandro Borovsky me gusta mucho y me empecé a leer los libros de Alfredo Molano, que son desgarradores. También compré ‘ Hablando con Dios’ de Fernando Vallejo, le tengo mucha fe y creo que me voy a divertir mucho con ese libro.

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¿Cómo define su voz?

Mi voz es como miel, dulce color melcocha.

Cuál es el mayor sacrificio en este negocio.

Aguantar, uno está condicionado a hacer muchas cosas, a decir diálogos que no quieres, a aceptar mediocridades. Con el lema de ‘te pagamos por…’, toca hacer muchos sacrificios y ver que traten mal a los extras y a veces ver horarios de trabajo como absurdos.

Lo peor que le ha tocado decir estando en televisión.

Una vez haciendo un programa en Argentina, me iban a obligar, no lo hice, pero en el libreto estaba que me tocaba decir que un mal ejemplo de excentricidad era ver a Charlie Garcia tirarse por un noveno piso y tuve una discusión de tres horas con el libretista diciendo que yo no iba a decir eso. Y gané, al final no lo dije.

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