¿Por qué ‘El paseo 3’?
Las otras dos películas funcionaron muy bien y además un paseo siempre tiene tres partes: el viaje de ida, las vacaciones y el regreso. Este último cierra y completa la saga del paseo. Es una historia que me gusta y con la que la gente se conecta. Creo que era casi obligatorio hacer la tercera parte.
¿Este será el último ‘Paseo’?
No sé. Si El paseo 3 llega a funcionar, no descarto El paseo 4.
Aparte del éxito comercial de las anteriores, ¿existe algún otro interés en hacer esta película?
No. Creo que hay cosas que nos hemos querido demostrar. Por ejemplo, poder hacer una saga en el cine, como en la gran industria, que hace partes hasta que el mismo concepto lo resiste. Es una manera de probarnos que podemos generar conceptos que perduren en el tiempo; y tal parece que el concepto de una serie familiar ha funcionado. Es hacer una película que nos gusta hacer y, por los resultados, parece que al público le gusta consumir.
¿Qué aporta esta película a la población colombiana?
No pretendo aportar absolutamente nada diferente a brindar entretenimiento. Que la gente en época de vacaciones pueda ir a ver una película colombiana con la que pueda pasar un rato ameno. Cualquier sociedad necesita tener espacios para divertirse, reírse y al otro día olvidar. No buscamos trascender ni cambiar la conciencia de ningún tipo. Para eso hay otros de discursos más críticos.
¿Cómo hacer una buena comedia?
Debe tener mucha verdad y sinceridad. Cuando se vende entretenimiento, se venden emociones. Y cuando las emociones no se basan en un acto de sinceridad de quien produce una película, la ausencia de verdad se nota y la gente termina no conectando.
¿Qué alcance ha tenido este género cinematográfico en Colombia?
Yo creo que la salud de una cinematografía se mide por el equilibrio que exista entre el cine de cuestionamiento de la realidad social y el de entretenimiento. No son géneros excluyentes, sino complementarios. El equilibrio es lo mejor que puede pasar para que el público tenga opciones y pueda ir un día a confrontarse con la realidad y otro a reírse sin mayores cuestionamientos.
¿Qué prefiere, cine o televisión?
Mi ADN es la televisión. El cine también es importante, pero si me toca definirme por alguno de los dos medios, lo haría por la televisión.
¿Cómo ve la proyección del cine colombiano en el plano internacional?
Creo que la ley del cine tiene bondades que han hecho que no sólo el número de películas que se producen en Colombia haya crecido, sino que la calidad de éstas se haya incrementado. A mayor producción, mayor cualificación de las personas que lo hacen. Hoy hay ejemplos de películas con una calidad, una factura y una cinematografía totalmente internacionales.
¿Cómo surgió su interés por el cine?
Fue un espíritu universitario. Estudié comunicación social en el Externado en un momento en que la facultad estaba pasando por un momento muy bueno. Teníamos una cátedra de cine dirigida por Gilberto Bello y nos hacía ver películas, hacer análisis, y de ahí muchos quedamos con la pasión por lo audiovisual.
¿Cuál es su mayor ‘hobby’?
La música. Yo no concibo el mundo sin la música. Cuando trabajo y descanso oigo música, colecciono música, fui dj de un sitio de salsa durante siete años. Para mí, la banda sonora es la mitad de la película.