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Un visionario en desarrollo urbano

Apasionado por el medio ambiente, la historia, la arquitectura y la cultura, falleció esta semana, a los 81 años.

08 de enero de 2014 - 05:40 p. m.
Mario Calderón R. fue gerente general del Banco Central Hipotecario y pionero del desarrollo urbano en el país. / La Patria
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Hasta los 81 años de edad, no obstante el delicado estado de salud por el cual atravesaba, Mario Calderón Rivera conservó intacta su capacidad intelectual y, como si se tratara de un joven, disfrutó hasta último momento de excelentes lecturas y, sobre todo, de la redacción periodística, una de sus mayores pasiones, la cual vio plasmada en su columna dominical en La Patria, en la que analizaba la coyuntura regional y la política internacional, de la que se mantuvo actualizado gracias a las lecturas que hacía, a través de internet, de diarios de todo el mundo, la consulta de analistas extranjeros y en amenas charlas con amigos, de las que disfrutaba a plenitud, ya que siempre se distinguió por ser un excelente conversador.

Como gerente general del Banco Central Hipotecario en la década de los setenta, ideó la construcción de un proyecto urbanístico revolucionario en los extremos marginales del sur de Bogotá, dentro del concepto de crear una ciudad entre la ciudad, sin afectar la frontera agrícola, idea que trajo a Colombia su maestro y también visionario, el profesor Lauchlin Currie, de la Universidad de Harvard, canadiense nacionalizado colombiano, asesor del presidente Franklin Delano Roosevelt.

Sin duda, uno de sus mayores logros fue la construcción de Ciudad Tunal, un conjunto habitacional y de renovación urbana, el cual se convirtió en un polo de desarrollo, gracias a que no sólo albergó el lugar de residencia de sus habitantes, sino también contó con un centro comercial, iglesia propia, varias industrias, colegios, centros de salud y parques de recreación, proyecto similar al de Ciudad Salitre, en cuyo diseño y ejecución también intervino en su primera etapa.

El tema de la energía renovable fue una de sus grandes pasiones, por lo que no dudó en liderar la instalación de 5.000 calentadores solares de agua, sin piezas móviles, la mayoría de los cuales aún funcionan y que hace 27 años se convirtieron en el más grande experimento del mundo dentro de un conjunto multifamiliar.

Otra de sus grandes iniciativas fue el plan terrazas, que consistió en financiar con créditos baratos la autoconstrucción de la segunda planta de casas ubicadas en sectores populares, como parte de una política de desarrollo urbano integral en Bogotá, la cual se desarrolló con éxito no sólo en El Tunal, sino en El Salitre y Niza Córdoba, cuyo centro comercial también fue construido durante su gerencia en el BCH.

Siempre pensó que uno de los limitantes del desarrollo regional y nacional fue la tendencia de muchos dirigentes a pensar en pequeño, llevados por la politiquería. En una de sus últimas charlas sostenida con este periodista, expresó su pesar por los trabajos inconclusos del nuevo aeropuerto de Manizales, monumento a la desidia, obra en la que se han invertido 1.800 millones de pesos, sin que hasta ahora se vislumbre su terminación.

Abogado y economista de la Javeriana, Mario Calderón fue secretario del consejo de ministros de Alberto Lleras, cuando apenas contaba con 24 años de edad, embajador en Grecia y funcionario del BID, en Washington.

Así como le apasionó toda la vida el tema urbanístico, también estudió todo lo concerniente al desarrollo sostenible, una de sus grandes inclinaciones, hasta el punto de escribir en los últimos dos años de su vida un libro titulado Renacimiento en el trópico.

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Hasta pocos meses antes de su muerte se mantuvo en permanente actividad, asistiendo a conferencias y seminarios organizados por centros de estudio y las universidades de Caldas. Precisamente a una de ellas, la Autónoma de Manizales, le obsequió hace un año su biblioteca, que ocupaba dos grandes salones de su finca. Con excepción de algunas obras que quiso repasar, como fue el caso de su libro preferido, Las memorias de Adriano, la mayoría de ellas fueron trasladadas a dicho centro docente, donde se abrió una sala en su honor. Paz en su tumba.

 

*Exeditor económico de El Espectador.

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