¿Cómo fue su infancia en Bilbao?
Fue muy feliz. Era una infancia que si la comparo con las de ahora, era muy desconectada de la tecnología. No fui muy cercano a los videojuegos, sino en cambio me gustaba salir a la calle, andar con mi pandilla y con los amiguitos, sobretodo en verano. Recuerdo mi infancia como la felicidad absoluta.
¿Cuál fue su primer contacto con la actuación?
Siempre fue algo muy interno y muy soñado. Mis amigas con las que he estudiado en la universidad me recuerdan que de pequeña les decía, cada vez que cogía una revista, que quería aparecer allí y de mayor quería ser como alguna actriz.
¿Por qué estudió ciencias políticas?
A veces los padres no apoyan ciertas iniciativas que uno tiene y esto de ser actriz no era bien visto por los míos. Entonces debía estudiar algo que ellos consideraran serio y por eso elegí una carrera más tradicional, que disfrute. Me iba más por las relaciones internacionales, estuve becada y disfruté mis estudios en Inglaterra.
Pero además hizo teatro en Inglaterra…
Sí, allá también hice cosas de teatro y tuve la oportunidad de acercarme a ese mundo a nivel universitario. Luego ya abordando agencias de publicidad y trabajando como extra, porque en aquel momento no tenía un alto nivel de inglés. En esa época vivía en una residencia estudiantil y trabajé en Indiana Jones, como extra, y llegar allí desde España a semejante producción donde se reproducían en un mismo estudio China, Rusia y otros países, fue muy increíble. Fueron contactos muy especiales.
¿Ejerció su profesión?
Trabajé en pymes, con una empresa de exportación de madera, y también estuve seleccionada en la beca del País Vasco de comercio exterior, pero llegó un punto en que decidí irme para Madrid y apostar por lo mío e ir por el título de arte dramático.
¿Cómo llegó a Colombia?
Llegué para despejarme. Acababa de terminar una carrera de cuatro años y estaba cansada porque había estudiado muchas cosas y me había entregado completamente al estudio. Me enamoré mucho del país, porque es exuberante. Las hojas de los árboles son mucho más grandes que las de mi país. Lo primero que conocí fue Barichara y había muchas reminiscencias de mi país que me fascinaron, además del cariño de la gente.
¿Por qué decidió radicarse en el país?
Luego de la crisis económica, mi mánager aquí en Colombia me pidió volver y ahí decidí ver qué pasaba en Colombia.
De lo primero que hizo en Colombia fue presentar, ¿en qué consistía el proyecto Macondo.com?
Éramos tres presentadores y mis dos compañeros, colombianos, me introducían en la idiosincrasia de acá, en medio de la búsqueda de Macondo. Viajamos por todo el país hasta llegar a Aracataca tras la estela de Gabriel García Márquez y así empecé a conocer un poco más y a ver cosas irreales como mariposas amarillas en un río en los Llanos Orientales. Fue hermoso y creo que llegué a conocer más a Colombia que a mi propio país.
¿Qué dice su familia de todo esto?
No les gusta por la lejanía, pero ahora estoy más cerca con la tecnología. En la primera etapa que estuve en el país hablábamos por teléfono una o dos veces por semana, ahora está Skype y a mi mamá le hace mucha gracia que esté tan cerca pero a la vez tan lejos. Es igual con los amigos, ahora hablo con todos por los grupos de Whatsapp.
¿Cómo llegó a la película “Keyla”?
Me llamaron para proponerme hacer parte del proyecto, porque un conocido de años atrás me referenció. Hice casting y me quedé con el personaje de Elena.
¿Quién es Elena?
Providencia para mí es un paraíso terrenal, en el que hay un poco de olvido, y lo que retrata la película es la cotidianidad de la gente, el idioma que es el creol, las fiestas y todo esto entra en conflicto con el amor entre el nativo y el turista. Mi personaje es una española que quiere conocer el mundo y llega con su mochila a la isla para desconectarse de la vida citadina. Ella se enamora del ritmo de la isla y queda embarazada y tras ver una escena de cosas que no comparte decide llevarse a su hijo a España. Pero es una madre que quiere lo mejor para su hijo y le costó mucho despedirse del isleño que se enamoró; en cierta forma, por eso vuelve.