La improvisación basada en las ideas del público tiene sus orígenes en la comedia del arte, un tipo de teatro popular que nació a mediados del siglo XVI en Italia y se conservó hasta comienzos del siglo XIX. Pero la idea de hacer de la improvisación un espectáculo surgió en 1977, con el nacimiento de lo que hoy se conoce como “match de improvisación”.
Cuenta la historia que dos actores canadienses, Robert Gravel e Yvon Leduc, pasaban la tarde en un bar y durante el descanso de un partido de hockey sobre hielo empezaron a improvisar distintas situaciones. Las otras personas que estaban allí rieron y aplaudieron tanto que los dueños les pidieron que repitieran el show la semana siguiente.
Luego de varias experiencias con la improvisación, partiendo de la técnica del maestro inglés Keith Johnstone, un grupo de actores del Teatro Experimental de Montreal llegó a la idea concreta de darle lugar a una pieza de teatro profesional que fuera siempre única e irreproducible en cada representación. En la actualidad este juego lo practican amateurs y profesionales en países como Canadá, Francia, Suiza, Italia, Congo, Argentina, España, México, Colombia, Chile y Brasil, entre otros.
El match consiste en lo siguiente: antes de empezar, el público escribe en un papel una frase o una palabra que los intérpretes utilizarán como eje de la improvisación. Luego, el árbitro escoge el estilo teatral y elige aleatoriamente una de las propuestas del público. Con el género y la temática establecidos, los equipos, por separado o en conjunto, hacen una improvisación que no puede superar cierta duración. Cada función es diferente: no hay ensayos previos, ni libretos, sólo la imaginación y la destreza de los actores, que juntos van dando forma a una creación espontánea.
En definitiva, se trata de hacer un teatro más natural, cuyo público es más activo que pasivo o receptivo. Se trata de adaptar el teatro a la realidad, a la propia realidad, al idioma, a las costumbres, a la cotidianidad de quienes representan y de quienes lo presencian, para romper con la idea de que el teatro es algo atemporal (con sus obras clásicas, por los siglos de los siglos), o algo fijo, en donde todo está pensado y establecido de antemano.
En Colombia, el nuevo grupo de teatro Improvisual Project lanza una nueva propuesta: montar sus cortas piezas de improvisación, a las que acude un público en vivo, en una página de internet, aprovechando el auge de la tecnología y las redes sociales que hoy hacen parte de nuestra cotidianidad. “La idea de hacer Improvisual Project surgió hace más de un año, con la premisa de establecer un vínculo entre el lenguaje audiovisual y la técnica de improvisación teatral. Ambos (productora y director) estudiamos comunicación social con énfasis en producción audiovisual y vimos nuestro proyecto de grado como la mejor excusa para desarrollar esta idea. Creamos el formato desde ceros, reuniendo a un grupo de actores que ya tenían experiencia tanto improvisando como trabajando juntos, y dándole vida así a una propuesta concreta e innovadora”, dicen María Paula Franky y David Moncada. Con este formato, el teatro circula más, llega a más personas, no se limita al público que puede asistir a la representación. De alguna manera, entonces, lo que se hace en el instante, lo que en principio es inmediato e irrepetible, termina perdurando en el tiempo gracias a internet.
Con su show web de improvisación teatral, estos jóvenes quieren crear un contenido digital único en su estilo a nivel nacional y abrirle un espacio a la improvisación vinculándola al lenguaje audiovisual, traspasando así las fronteras de esta técnica propia del teatro.
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