¿Cómo han sido sus experiencias en Colombia?
Desde el 69 empecé a venir. He visto cosas terribles: muertes, bombas…
¿Por qué eligió Colombia entre tantas otras opciones?
Se va dando. No es algo que uno se propone, aunque creo que es la de más muertes y locuras. Las cifras en Colombia son aterradoras. Tengo una simpatía natural desde el primer viaje. Conozco toda Latinoamérica y me pasan cosas, pero no como acá.
¿Cómo se involucró con este proyecto?
He apoyado causas sociales en escenarios como el de la guerra en el Cauca, Urabá y San Vicente del Caguán. Me gusta estar cerca del proceso y ser útil para él. El Centro de Memoria Histórica nos invitó a sumarnos y me encantó. Es interesante y está bien hecho.
¿Qué es la reconstrucción de la memoria histórica?
Lo importante es la memoria, porque recompone, sensibiliza y mueve. Son cosas dolorosas y nadie quiere mirar el horror otra vez, pero es el camino para recuperarse y sanar desde adentro.
¿Cómo se escogieron esos cuatro municipios?
A mí me dieron el proyecto armado; pero la idea eran cuatro municipios medios, que respondieran a la sierra, al mar, al río y que tuvieran sus características dadas por su historia y su gente.
¿Cómo fue reconstruir la memoria a través del arte y con niños?
Me parece interesante haber escogido los niños y que sean ellos quienes cuenten sus historias por medio de palabras ordenadas como canciones. Tiene una frescura y fuerza especial.
¿Por qué el título “Historia de las langostas y los colibríes”?
Son sugerencias de los niños. Las langostas son los armados y los colibríes, los desarmados.
¿Cómo fue su participación dentro de los talleres?
Voy y conozco a los chicos que ya han sido elegidos. Canto con ellos y nos divertimos. Le doy un marco a una idea potencial.
¿Cómo fue el acercamiento con los niños marcados por el conflicto?
Difícil. Son historias brutales.
¿Cómo ve este proyecto dentro del marco del proceso de paz?
Veo positivo que la memoria se empiece a trabajar cuando aún la guerra no se ha terminado y la paz no está firmada. Es bueno que desde ya se trabaje con la memoria. Los niños tienen el poder de ser frenteros. Si ellos están involucrados, se hace partícipe toda la comunidad.
¿Cuál es su interés por el conflicto armado colombiano?
Uno se quiere sentir útil. Y cada vez que venía en estos años veía que había lugares jodidos. Hay personajes e historias inimaginables.
¿El proyecto ya llegó a su fin?
Es tan sólo una primera parte. Todo tiene un proceso que lleva más tiempo del que uno cree. Ahora que están probadas, mejoradas y corregidas las canciones, la idea es seguir, sacar un disco y grabarlo bien.
¿Piensa seguir apoyándolo?
Tenemos planes de hacer unas giras no convencionales. Queremos ir a Cuba a llevar cientos de cartas que les escribieron los niños a quienes están negociando para que se pongan las pilas. Se trata de retejer una cosa que está desgarrada y rota en muchas partes. Debemos ir a esas partes y amalgamar un poquito.
¿Cómo evalúa su aporte?
No lo evalúo. Lo acompaño, estoy con la gente y me gusta. Me siento bien, aprendí y compartí con gente nueva e increíble. El dar y recibir es un proceso que no se puede medir. Es un ejercicio cotidiano .