Lo más cartagenero que tiene.
Todo. Pero más que todo, mi partida de nacimiento.
¿Qué le ha entregado la experiencia como jurado en ‘Yo me llamo’?
Paciencia, es la palabra que me describe.
Las características infaltables en un buen imitador.
Que transmita las mismas emociones del original.
¿Qué le gusta de esta segunda temporada?
Me gustó la anterior y esta me gusta el doble.
El disgusto más grande que haya vivido en el set de ‘Yo me llamo’.
Acostumbrarme al sistema laboral colombiano.
¿Qué tan conciliador es?
Eso lo ven a diario en ‘Yo me llamo’ (ríe).
En comparación con las otras versiones de este ‘reality’ que se emiten en otros países, ¿cómo ve al colombiano?
El más exigente y completo. No adoptaría ningún elemento de esos concursos.
Un ‘reality’ en el que no participaría
En donde yo fuera participante.
¿Cuáles son sus grandes pasiones?
El tenis y la música.
¿A qué dedica su tiempo libre?
¿Cuál? (ríe).
¿Qué artista de la temporada anterior merecía haber tenido mejor suerte?
Ya estamos en esta.
Una música para el descanso y un artista
Yo nunca descanso. El artista: Shakira… siempre Shakira.
¿Una para la rumba?
Todas. Yo puedo ser vallenatero un viernes y electrónico el sábado.
¿Cómo es la Shakira que usted conoce?
Mucho mejor de lo que dicen los envidiosos. Es uno de los mejores seres humanos que he conocido.
¿Gloria Estefan?
Gloria junto con Emilio son mis padrinos en la música.
¿Chayanne?
Chayanne junto con Ángela Carrasco me descubrieron.
¿Cómo describe su paso por el Congreso?
Los del entretenimiento no se quedan atrás. De mi paso en 2002-2006 resalto un PhD en el comportamiento de los seres humanos.
¿Qué lo motivó a dedicarse por un tiempo a la política?
El desgaste del negocio de la música, con una dosis de broma. Después se convirtió en la experiencia más grande de mi vida.
Lo que lo conmueve.
Casi todo.
¿Qué necesita un artista para alcanzar el reconocimiento mundial?
¡El mundo!
Ha vivido la fama de cerca, ¿hay qué temerle un poco?
A la envidia, y ¡mucho!